EN TEORÍA
Star Trek TNG: EN TEORÍA EE. UU., 1991
Título original: In Theory
Dirección: Patrick Stewart
Guión: Joe Menosky y Ronald D. Moore
Producción: David Livingston
Música: Jerry Goldsmith/Jay Chataway
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (La Forge); Gates McFadden (Crusher); Michael Dorn (Worf): Michele Scarabelli (teniente Jeanna D´Sora); Colm Meaney (Miles O´Brien); Rosalind Chao (Keiko Ishikawa O´Brien); Whoopi Goldberg (Guinan)
Temporada: 4, Episodio: 25

Sinopsis

Fecha estelar 44932.3. La teniente D´Sora, cuya vida sentimental es un desastre, trabaja con Data en la modificación de unos torpedos y, poco a poco, comienza a verle como algo más que un amigo. El androide consulta a algunos de sus compañeros sobre el tema, tras lo cual decide iniciar una relación amorosa con la bella oficial, que se siente muy atraída por él. Ambos parecen compenetrarse a las mil maravillas, pero no tardarán en surgir los problemas entre ellos.

Antes de entrar en materia, debo aclarar que en la sinopsis no menciono nada de la sub-trama del episodio porque, francamente, me parece sencillamente estúpida. Lo de las burbujas anafásicas, que aparecen y desaparecen aleatoriamente, provocando una serie de fenómenos extraños en la Enterprise, no hay por dónde cogerlo. No dejo de preguntarme por qué Menosky y Moore escribieron semejante historia paralela, pero sospecho que alguien (si es que no fueron ellos mismos) pensó que, para contentar a cierta clase de espectadores, había que meter algo de ciencia-ficción por narices, aunque fuera con calzador. ¿Es que la historia de un androide enamorado no es ciencia-ficción? Lo único que consiguieron con la chirriante sub-trama fue consumir buena parte del metraje del episodio, que podría haber sido aprovechado para ahondar más en el relato de la primera relación amorosa de Data. Así pues, EN TEORÍA, que podría haber sido el mejor capítulo de la cuarta temporada, tras el espectacular desenlace de LO MEJOR DE DOS MUNDOS, ha quedado como un episodio muy superior a la media, pero nada más. Con todo, si lo de las burbujitas hubiese estado bien traído, la cosa podría pasar. Pero es que la historia de las dichosas burbujas ni siquiera tiene un mínimo de coherencia. El heroico Picard acaba pilotando hábilmente una lanzadera para guiar a la Enterprise fuera de la nebulosa, pero lo consigue por pura chiripa, porque poco antes ha quedado clarísimo que las pajoleras burbujitas aparecen y desaparecen en cualquier momento y lugar. Y para acabar de redondear la faena, Menosky y Moore hacen que este clímax coincida con el último acto de la historia de Data y Jeanna, cometiendo así un notable error de estructura de guión. De traca, vamos.

Afortunadamente la mayor parte del metraje se centra en las vicisitudes de Data y Jeanna, y ahí sí que logra demostrar su buen hacer Patrick Stewart, que con EN TEORÍA debutó en la dirección. A pesar de la inclusión de la mencionada sub-trama para idiotas, estamos ante uno de los episodios protagonizados por Data, y esos no fallan nunca.

Relaciones extrañas
Relaciones extrañas

El capítulo parece concebido para mostrar a los trekkies la incapacidad del androide para mantener una relación romántica, pero la cosa es mucho más compleja. Cierto que Data, como él mismo admite ante Jeanna, no tiene sentimientos, pero el buen trekkie acaba sospechando que, en realidad, hay una parte de lo más profundo de su cerebro positrónico que acaba sintiendo algo por la hermosa oficial. Una forma de vida artificial tan avanzada como el buen Data, que ha ido evolucionando desde el inicio de la serie, podría, en teoría, desarrollar algo parecido a los sentimientos humanos. Esa posibilidad, aunque remota, está ahí, y en este episodio se nos sugiere que podría, sólo podría, ser una realidad.

Jeanna es una de esas mujeres tan realmente especiales como poco abundantes. Estamos en el siglo XXIV y, pese al tremendo avance técnico y científico, el hombre sigue siendo más o menos igual. Jeanna ha tenido varias experiencias decepcionantes con miembros del sexo opuesto, y la última de ellas la ha marcado profundamente. Ella busca lo que toda mujer en una relación: amor, cariño, ternura, pero sobre todo atención. No lo ha encontrado, y por eso se siente un tanto frustrada. No obstante, hay un hombre en la Enterprise que siempre está ahí para ella, un ser muy especial que la escucha y la ayuda en todo momento. Y ese hombre es Data. Mientras trabajan juntos en la modificación de unos torpedos, Jeanna descubre que cada vez se siente más atraída por el androide, y no tarda en enamorarse de él. La forma en que lo mira, el modo en que se cuelga del brazo de Data en el bar de la nave y recuesta su cabeza en el hombro de él, mientras ambos conversan con O´Brien y su esposa, revelan que Jeanna ha empezado a ver al androide como algo más que un amigo. El punto de inflexión lo marca el beso que ella le da en la sala de torpedos. A partir de ahí, el androide, siempre fascinado por el comportamiento humano, se plantea muy seriamente iniciar una relación sentimental con la hermosísima oficial.

Obviamente, Data sabe muy poco sobre el amor, así que se decide a consultar a las personas de su confianza. Los consejos más sensatos son los de La Forge y Troi, pero los que decide seguir son los de Worf y Riker. El primero le dice que los klingons no establecen relaciones amorosas, si no que conquistan aquello que desean, y el segundo le asegura que en una relación sentimental las recompensas son mayores que las de la simple amistad. Por otra parte, como cada vez que emprende una nueva actividad, Data intenta aprender todo lo posible sobre el amor humano y los grandes amantes de la historia, así como sobre los distintos roles y estereotipos culturales que tengan que ver con el tema. Nuestro admirado androide se documenta al máximo, pero acabará descubriendo, como todos nosotros descubrimos hace tiempo, que las frases sacadas de películas románticas y los consejos para volver loca de amor a la chica que te gusta no sirven para nada.

Aquí ha pasado algo y no se que ha sido
Aquí ha pasado algo y no se que ha sido

Data se sumerge en el Gran Juego del Amor con la inocencia y la entrega de un ser tan especial como él. Cuando Jeanna le lleva un obsequio, ante la reacción del androide menciona un pasaje de un Libro del Amor que dice: Cuando tu novia se presenta con un regalo, debes dedicarle toda tu atención. Data comprende lo que ella quiere decirle, y comenta que le queda mucho por aprender. Obviamente, se lee ese Libro del Amor y comienza a actuar según el texto, contraviniendo el sensato consejo de Troi: Jeanna sólo llegará a quererte por lo que eres, no por los personajes que puedas imitar.

Data concluye que lo más adecuado es comportarse como un galán de alta comedia, en la línea marcada por el cine clásico, y es entonces cuando Jeanna se percata de que las cosas no funcionan como es debido. La pelea de enamorados que él escenifica para reforzar su relación acaba con la paciencia de Jeanna. No obstante, intenta contemporizar y le besa, porque sabe que él está haciendo todo aquello por ella. Pero cuando le pregunta en qué pensaba mientras lo besaba, la respuesta de Data es como un jarro de agua fría para los sentimientos de Jeanna que, en cierta forma, es incapaz de comprender que no puede ocupar todos los pensamientos de alguien que puede pensar en cien cosas a la vez.

Jeanna está confusa. Había creído hallar en Data al hombre perfecto, atento, detallista, simpático y guapo, pero no le queda más remedio que aceptar la realidad. Data es un androide, incapaz de experimentar emociones aunque lo intente, y ella sospecha que una relación semejante sólo puede conducirla a un callejón sin salida. Por eso decide romper con él, y lo hace en una emotiva escena en el camarote del oficial científico. En realidad, Jeanna ama a Data, pero como piensa que él no puede corresponderla plenamente, opta por la separación. Data se muestra frío y lógico ante ella, aceptando las cosas como son. Pero el androide sí que puede sentir emociones, aunque quizás no exactamente al mismo nivel que los humanos. Cuando él le pregunta si ya no son una pareja, su voz se quiebra un tanto, y así el espectador comprende que también él siente algo muy profundo por ella, aunque tal vez no pueda expresarlo adecuadamente debido a su naturaleza. Cuando Jeanna sale del camarote, entristecida, deja tras sí no a un ser mecánico que simplemente borra de su memoria un programa, sino a una criatura sensible en la que ha dejado una huella imborrable. Spot, la gata abisinia que Data tiene desde UN DÍA EN LA VIDA DE DATA, parece comprender, con ese instinto natural de los felinos, que su dueño está triste y necesitado de afecto, y se sube en su regazo ofreciéndole su cariño y apoyo. Posiblemente, si Jeanna hubiese contemplado esta escena, habría comprendido que el androide es, en el fondo, mucho más humano de lo que ambos suponen. La imagen final del episodio, con Data mirando la puerta por la que ha salido Jeanna, mientras acaricia pensativamente a Spot, es simplemente desoladora. Un adecuado broche final para un episodio cargado de emotividad, y sin duda uno de los mejores protagonizados por el androide.

EN TEORÍA contiene grandes interpretaciones de Brent Spiner y Michele Scarabelli, una conmovedora banda sonora de Chataway y una eficaz puesta en escena de Stewart. Tan sólo la trama paralela desluce algo el conjunto, pero si obviamos ésta, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que nos encontramos ante una de las historias de personajes más logradas de toda la serie. A un trekkie apasionado como yo sólo le queda una duda: ¿Cómo habría sido la historia de amor entre Data y Jeanna, si el androide hubiese dispuesto entonces del chip emocional que tuvo en los largometrajes LA PRÓXIMA GENERACIÓN y PRIMER CONTACTO? Por desgracia, nunca lo sabremos.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.599 palabras) Créditos