APOCALIPSIS
APOCALIPSIS Antonio Santos
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: Marsoon Books
Colección: La roca Tarpeya 4
Traducción: ---
Edición: 2015
ISBN:
Precio: 0,99 EUR (Amazon)

Al fin llegamos a la culminación de la serie/serial La Roca Tarpeya. Hasta ahora Joe Horseman en compañía del alfio Aric Vjan Rdim, había viajado por la Tierra, invadida milenios atrás por los alfios, en dirección a Caer Dws, fortaleza de Duwar Guzmanes, último bastión de la resistencia desesperada contra Nhsvhs y sus depravados aliados como Forsom, el Varcolac o el Hombre de Espinas, ente que en realidad navega de por libre en la misma dirección que los ejércitos de Nhsvhs.

Las entregas anteriores prometían un feroz combate entre los buenos y los malos, y APOCALIPSIS hace honor a su título con un salvaje asalto a Caer Dws, en su primera parte, y un no menos brutal enfrentamiento final entre Horseman y Nhsvhs. Hay que reconocerle aquí a Antonio Santos una más que sobrada habilidad para fundir el steampunk más canónico con la también clásica fantasía épica, heredera directa, no obstante, de las aventuras marcianas de John Carter. En su serie paralela Páramos de Marsoon, fusión de casi todas las obras de aventuras clásicas de la ciencia-ficción, ya presenta una panoplia extensa de caracteres y personajes, algunos de los cuales se reflejan en La Roca Tarpeya, ya sea como transposición directa o como avatares en esta dimensión paralela.

Para ser sincero, sin los calibres, las gatlin, los armeros y los obuses del 105 del Black Jack, el fabuloso dirigible de Horseman, esta serie/serial/folletín apenas me hubiera interesado. Otra de dioses locos, malos sádicos y buenos torpones que añadir al saco del Fantasy que ha inundado el mercado editorial. Tiene su público, y bien nutrido, como demuestran claramente las cifras de ventas y la proliferación de títulos casi clónicos. Desde luego no me encuentro entre sus entusiastas (y casi ni entre sus detractores, sencillamente lo ignoro, me aburre).

Tampoco soy amigo de las series/seriales/folletines que se han puesto de moda de un par de décadas a esta parte (¿siguen siendo, pues, moda o ya son uso y costumbre?) Huyo, de hecho, de todo lo que huela a eso. Sólo porque Antonio me explicó su plan editorial, y porque por trayectoria había bastantes garantías de que lo acabaría, me decidí a embarcarme en la lectura de esta tragedia. En realidad estamos ante una larga novela de más de 800 páginas (a ojo, y eso tampoco me gusta) donde prácticamente no se da descanso a los personajes, ni al lector, todo sea dicho.

Hum, oigo voces desde el patio de butacas: Vale, señor Súñer se esta poniendo muy pesado. Ya le conocemos: la fusión de géneros le irrita, no le gusta la fantasía épica, el steampunk tampoco le entusiasma, los series/seriales/folletines le ponen de los nervios y procura no tocar los tochos ni con un palo, y sin embargo esta poniendo por las nubes La roca Tarpeya, que es el compendio perfecto de todo esto. Aclárese.

Bien, quizá lo más atractivo de La Roca Tarpeya sea la potencia del estilo de Antonio Santos. Barroco y hasta excesivo, marca la diferencia con otras obras similares (y prácticamente con casi cualquiera) y lo convierte en un rara avis dentro del panorama literario. Lo interesante es como Antonio Santos es capaz de estirar, más que retorcer, el sentido de las palabras. Al principio produce extrañeza y desconcierto, pero con la inmersión la pregunta es si esta historia se hubiera podido contar de otra manera.

También fundamental la fusión de influencias. No es solo mezclar géneros un poco por capricho y postureo, sin importar mucho lo que salga, se trata de fundirlos, propiamente, para conseguir una narración integral, más allá de apariciones episódicas de carácter anecdótico. Entre el homenaje y parodia, y aunque no de forma tan obvia como en Páramos de Marsoon, por las páginas de La Roca Tarpeya pasean personajes y situaciones sin duda reconocibles, pero a su vez perfectamente imbricadas en la historia.

De lo que no peca La Roca Tarpeya es de maniqueismo. Está tan llena de personajes despreciables, infames, rencorosos y amargados que se hace difícil sentir empatía por ninguno. Horseman, como humano indestructible (un superhéroe) lo consigue pero del resto no se puede decir lo mismo. Los circunstanciales aliados de Horseman son, en realidad, los invasores que en tiempos lejanos masacraron a la humanidad, incluso en el tiempo de la novela los alfios se deciden regularmente a intentar exterminar al propio Horseman, que significativamente los denomina Terribles Trasgos, con resultados siempre desastrosos. La amenaza abominable de Nhsvhs hace que la alianza sea necesaria para la supervivencia, pero eso no significa que entre humano y alfios se haya establecido ninguna corriente de simpatía, a lo sumo un cierto respeto por las respectivas habilidades. La frialdad del corazón del Horseman, tampoco lo hace especialmente simpático, todas sus palabras rezuman odio y desprecio hacia los alfios, aunque su naturaleza humana le hace, a veces, ser distantemente compasivo. Por su parte, los noshveros y demás acólitos de Nhsvhs atesoran tal cantidad de vicios y defectos que nada puede hacerlos simpáticos a ojos del lector, que si atractivos, ya se sabe que para el éxito de cualquier obra los malos deben ser sobradamente buenos.

Dos advertencias finales, La Roca Tarpeya no es recomendable para almas sensibles, la sangre corre a ríos y los miembros amputados pueden descalabrar al lector no avisado. Por otro lado, aunque las aventuras de Horseman, Aric y Nhsvhs finalizan en APOCALIPSIS, para algunos de forma más literal que para otros, la situación que ha provocado la irrupción del dios loco en esta faceta de la Tierra no queda en absoluto resuelta, como describen los últimos párrafos de la novela, con la promesa de nuevos seriales ambientados en este potente universo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.149 palabras) Créditos