ESTRELLAS DEL METEORO
ESTRELLAS DEL METEORO Víctor Sánchez González
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: Esdrújula Ediciones
Colección: Meteórica
Traducción: ---
Edición: 2015
Páginas: 446
ISBN:
Precio: 20 EUR

Unos personajes muy comunes en la ciencia-ficción son los navegantes solitarios. Suelen ser generalmente transportistas que a bordo de sus viejas naves recorren el espacio de acá para allá haciendo pequeños portes a buen precio. Son lobos solitarios, gente que solo tolera la compañía humana en breves periodos, durante el atraque en las estaciones espaciales, y únicamente bajo los efectos del alcohol y las drogas en sucios tugurios apenas iluminados. No aprecian las leyes humanas, así que muchos de sus trabajos rayan, cuando no traspasan de largo, la legalidad. Son anárquicos y estajanovistas, son los últimos románticos del espacio.

Elsa Layns atesora todos estos tópicos y añade algún otro. Por lo pronto, como indica su nombre, no es un barbudo huraño ni un chuleta de barrio acompañado por su perrote bípedo, sino una muy competente piloto adicta, no obstante, a los cócteles de oxígeno y que encima está buenorra, no desaprovecha ocasión para que esto sea evidente, y además no duda en darle alegría al cuerpo si encuentra a algún colega (o no) que le caiga bien o esté tan buenorro como ella.

Por si fueran pocas estas aptitudes, actitudes y virtudes, Elsa es una formidable atleta que, casi sin pretenderlo, se convierte en una estrella del Meteoro, una especie de Juego de la Pelota practicado entre dos jugadores, tan intenso como el de los mayas pero infinitamente menos cruento. Resumiendo, Elsa es un arquetipo: una vigorosa belleza, inteligente e independiente, que reivindica su libertad para hacer lo que mejor le parezca y encima es una declarada partidaria del libre comercio.

En sus viajes de acá para allá en su querida Vega, algo así como una furgoneta de reparto espacial, Elsa se ve envuelta en todo tipo de peripecias que, en general, poco tienen que ver con su oficio. Tan solo el porte de ciertas antigüedades contratado con Axel Arturo, una especie de marchante al que acompaña su hija adolescente, y un breve contrato para acarrear material minero, dan cuenta de la vida del transportista espacial. El resto del libro se desarrolla en un toma y daca con Trueno, el único pirata espacial que se atreve a ejercer de tal en las rutas, la búsqueda de extraterrestres, que en realidad no existen (o si, quien sabe), su relación más bien accidentada con empresarios y burócratas más o menos corruptos, el relato sus escarceos amorosos, y describir con todo lujo de detalles sus actividades como atleta de élite.

Tal amalgama de temas convierte finalmente ESTRELLAS DEL METEORO en una sucesión un tanto deslavazada de episodios que, particularmente, no me ha terminado de convencer. De inicio, daba la impresión de que el porte de las antigüedades de Arturo iba a ser el eje central de la narración. Ya se sabe, mercancía misteriosa que todo el mundo desea y que pone continuamente en peligro a sus custodios hasta que es entregada a su legítimo dueño. Nada nuevo bajo el Sol, pero que siempre ha funcionado admirablemente y se puede contar una y otra vez sin problemas.

Pero no, la naturaleza de la mercancía es revelada rápidamente y, si bien es objeto del deseo de algún que otro malandrín, esa línea es interrumpida porque Elsa pasa a convertirse en una habilidosa jugadora de Meteoro, un juego ciertamente inocente cuando de lo que hablamos es de una pandilla de gente más bien embrutecida por la soledad y las adicciones. El cuerpo me pedía algo más brutal que meter una pelota por un agujero, o que al menos fuera directamente canalla, como un juego de mesa con cartas donde el azar, la astucia y el engaño tuvieran papel protagonista y, además, la apuesta más baja fuera la propia vida. Esta especie de baloncesto a dos se hace hasta ñoño.

Hay otros detalles, como el lenguaje timorato que exhiben unos y otros, la sucesión de deus ex machina (tiene recursos para todo y amigos que la ayudan a salir de cualquier situación apurada) con la que se resuelven gran parte de las situaciones, y la propia construcción del personaje de Elsa, que dejan una cierta duda sobre a quien va dirigida la novela y como se puede encuadrar. Por un lado, aunque Elsa es sexualmente muy activa y hay escenas de muy alta tensión, en ningún momento Víctor Sánchez opta por entrar en la descripción explícita de la actividad sexual. Elsa se exhibe, hace uso deliberado de sus armas de mujer, y se acuesta con unos y con otros, pero nunca se nos abren las puertas de las alcobas.

Creo que ESTRELLAS DEL METEORO es una novela juvenil, dirigida a chicas adolescentes que encontrarán en Elsa la sublimación de lo que querrían ser (atractivas, fuertes, independientes) y de lo que les espera, pero sin asustarlas todavía con las complejidades de las relaciones personales y los verdaderos efectos de las drogas y el alcohol. De hecho, si no fuera por la trivialización de las borracheras de Azul y verde, sería un regalo perfecto para chicas entre los 13 y los 15 años.

© Francisco José Súñer Iglesias, (835 palabras) Créditos