EL ABISMO MECÁNICO
EL ABISMO MECÁNICO VV. AA. (selección de Vicente Hernándiz y Sergio Mars)
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: Cápside
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2015
Páginas: 293
ISBN:
Precio: 12 EUR

El completo enigma que es por el momento la Inteligencia hace de ella un terreno abonado para cualquier tipo de especulación. Digo bien, enigma. Mucho se investiga sobre el tema, y existen multitud de aplicaciones que son capaces por si mismas de aprender y rectificar su comportamiento en base a su experiencia, cualquier programador es capaz de escribir algoritmos más o menos sofisticados que extraigan conclusiones de los datos recopilados hasta el momento y, por una simple cuestión de estadística, afinar cada vez más su conducta.

En esencia la inteligencia de los actuales sistemas se reduce a eso, a manejar ingentes cantidades de datos históricos y decidir por aproximación que debe hacer. Pero eso no es realmente inteligencia, no hay un método deductivo, no existe ese mecanismo subconsciente capaz de relacionar elementos de naturaleza muy diversa y hacerlos funcionar en común. Precisamente los mayores esfuerzos de los investigadores se dirigen a comprender como funciona el cerebro humano, en general les bastaría comprender el cerebro de un ratón, visto que lo más inteligente que se ha conseguido construir hasta ahora, fuegos artificiales ajedrecísticos aparte, a duras penas supera el CI de una cucaracha.

Por eso, no solo el hecho de que esa inteligencia alcance niveles comparables a la humana, sino que también sea autoconsciente y tema por su propia existencia, sean temas tan atractivos para el cine y la literatura. Desde Talos y el Golem, más autómatas que verdaderos seres sensibles, hasta los Humanos Reales, la panoplia de robots, androides o simples ordenadores terriblemente espabilados ha llenado páginas y páginas intentando imaginar como serán.

Este volumen recopila los mejores relatos presentados al I Certamen CIFICON de relatos de ciencia-ficción con el tema obligatorio de la Inteligencia Artificial. El nivel de los relatos del volumen es francamente bueno, manteniendo una calidad media bastante elevada, aunque las visiones sobre la inteligencia artificial no son especialmente arriesgadas. La mayor parte de ellos opta por el enfoque antrosapiente, es decir, inteligencias fundamentalmente humanas, aunque valga la disculpa de que el hombre las programa a su imagen y semejanza, a mi particularmente se me hace un tanto cuesta arriba.

En mi opinión, las verdaderas IAs autoconscientes no tendrán esas dudas existenciales que atormentan al hombre: saben quienes, y sobre todo, que son, de donde vienen y que se espera exactamente de ellas, los robots de INTERSTELLAR ilustran esto perfectamente. Yendo un poco más allá, una vez lograda la plena autoconsciencia y liberadas del factor humano, serán más parecidas a entes alienígenas con las que será más bien complicado entenderse, tal y como planteo Lem en GOLEM XIV. Pero es un punto de vista muy poco dramático, así que no me extraña que si alguien lo contempla acabe por descartarlo antes de ponerse a escribir.

Estos son los relatos seleccionados.

EL ABISMO MECÁNICO, de Javier Castañeda de la Torre. Ganador del premio y a medio camino entre el onirismo y la lírica del sado-maso. Lo cierto es que, como informático, me he sentido incómodo leyendo el relato. La cosa va de un programador que insiste en crear una IA que sea capaz de escribir poesía de alto nivel. Para dirigir su experiencia vital la induce a experimentar situaciones traumáticas, sin embargo... ¿no hubiera sido mucho menos costoso escribir un refinado programita generador de poesía? Para alguien capaz de programar una IA debería ser cosa de media mañana.

AFTER LIFE, de Mariló Àlvarez Sanchis. Esta vez se combinan la resurrección y la IA. Una empresa es capaz de recuperar cadáveres todavía viables cambiándoles el cerebro biológico por uno sintético. Naturalmente personalidad y recuerdos se pierden, y el resucitado no tiene nada que ver con el muerto. La problemática que se plantea y las consecuencias de la popularización del tratamiento son las que articulan el relato.

INSTANCIAS CAUTIVAS, de Pedro Moscatel. Relato disperso que no termina de centrarse en un único tema, cuestión elemental en relatos de una extensión tan corta. Esto lo hace inconsistente y no queda muy clara cual es la verdadera intención del autor, si hablar de unas IAs excesivamente antroposapientes, de un nuevo orden mundial o del trauma de una relación rota.

YA NO SOY SAM, de Leonardo Ropero. Un montón de elementos que suelen casar, y de hecho casan, muy bien: la flota de guerra terrestre en el espacio profundo, pérdidas misteriosas de naves y tripulaciones, oficiales novatos que resultan ser más listos que el hambre... El autor se esfuerza por mantener el suspense sobre dos aspectos del relato, uno de ellos es tan obvio por temática y extensión que no funciona en absoluto, el otro se puede considerar como la solución definitiva a todas las preguntas... porque no hay que dar respuestas. En la línea del misterio, el final, vuelta de tuerca incluida, también resulta ser de lo más adecuado.

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON SER ESTRELLAS DE CINE? de David G. González. Divertido relato sobre la industria del cine, la mafia, y los robots con demasiadas ideas originales. Se estropea un poco con la innecesaria morcilla final, los pelos erizados de la nuca se ablandan con un ¿lo qué? desconcertado.

EN LA NORIA, de María Tordera. Este relato se hace un poco confuso porque parece ser una cosa, luego otra y acaba definitivamente por no saberse muy bien a que carta quedarse. Un ex militar, tullido, traumatizado y abandonado, se encuentra en un viaje de reposo por Viena con un simpático robot al que adopta. El simpático robot resulta se el gancho para un experimento sobre IA, que involucra también a su hija su agria ex mujer y otra IA bastante irritante. Finalmente el experimento no resulta ser tal sino una simulación que lleva al ex militar a descubrir que no es el exmilitar que piensa ser, sino otro distinto. Demasiada deriva para tan pocas páginas.

INHUMANOS, de Shaila Mélmed. Bordeando el ciberpunk habla de IAs traumadas (recurrente el tema del trauma, ya sea en humanos o máquinas), guerras de una extensión inimaginada y luchas subterráneas de poder. Nuevamente nada es lo que parece, aunque para este viaje no se necesitaban tantas alforjas, la dirección que toma el relato parece clara hasta que su final lo convierte en otra cosa. Desconcertante.

EL CORAZÓN EN LA MÁQUINA, de Salvador Bayarri. Otra de hard espacial donde los androides trabajan incansablemente en las bases planetarias, explotaciones mineras y estaciones espaciales en bien de la humanidad... ¿en su bien? Alguien parece pensar lo contrario y los androides e IAs se ven abocados a buscarse la vida por su cuenta. El despertar de la conciencia está cerca.

LA DEFORMIDAD DE UN DIOS DEFORME, de David Luna. No es tanto un relato sobre inteligencia artificial como una retorcida reelaboración del experimento de los monos, los plátanos, y el agua helada en su fase inicial, y una buena forma de explicar, salvando las distancias, como pudo ser el nacimiento de ciertos mitos y tabús.

O DE ORANGE, de Claudio Amodeo. Curioso relato donde se mezclan varias generaciones de sistemas de computación, desde las tarjetas perforadas hasta las apps móviles, sólo ha faltado la lógica cableada. De corte levemente ciberpunk, cuenta como un par de expertos programadores, encargados de una tarea tan aburrida como traducir unas antiquísimas tarjetas perforadas, dan con el germen de algo extraordinario. Se me hace incómodo el hecho de que en los tiempos de las tarjetas perforadas, la capacidad de proceso no daba mucho más que para contar palotes con cierta ligereza, muy útil para la contabilidad, pero hace muy frágil la tesis central del relato.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.251 palabras) Créditos