TERÁPOLIS
TERÁPOLIS José Manuel González
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: Juan José Aroz, Editor
Colección: Espiral, ciencia-ficción nº 57
Traducción: ---
Edición: 2015
Páginas: 397
ISBN:
Precio: 13, 50 EUR

Escenario: una ciudad subterránea perfectamente ordenada donde todo, aunque con aburrida monotonía, va saliendo según lo previsto. Protagonistas: dos aprendices adolescentes que están a punto de lograr sus deseados trabajos de adulto. Leitmotiv: una serie de desconcertantes sucesos que llevan a nuestros héroes a escapar del no muy transparente gobierno. Antecendentes: los Constructores, los antiguos que construyeron la ciudad de modo que todo fueran comodidades... ¿todo? ¡No! Hay secretos que el no muy transparente gobierno se empeña en hurtar a sus habitantes y que serán destapados por nuestros intrépidos (Emperadores de Todas las Cosas, Héroes de las Mil Caras) adolescentes.

Pero... dirá algún avispado aficionado de buena memoria ¿Ese no es el argumento de CITY OF EMBER?

Pues si, pero no, TERÁPOLIS tiene excesivas y evidentes semejanzas con la novela de Jeanne DuPrau llevada al cine con el mismo nombre por Gil Kenan. De forma consciente o inconsciente José Manuel González ha sacado ideas y conceptos de la obra citada para construir TERÁPOLIS, los resultados son razonables, pero los paralelismos más que evidentes. Ciudad subterránea, dos adolescentes al final de su etapa de formación que resultan ser los elegidos de turno, oscuros manejos por parte del no muy transparente gobierno, conspiraciones para evitar el colapso de la ciudad, personajes oscuros medrando en beneficio de no se sabe muy bien que...

En ambos casos, la construcción de la ciudad es el resultado de conflictos de corte mundial que en el caso de Ember hacen inhabitable la superficie, y en el de Terápolis es la sucesión de sistemas políticos y luchas de poder que van dando forma a la megaciudad, si bien ese aspecto queda rápidamente despachado en un breve resumen al final del libro.

No es menos cierto que una vez que levanta el vuelo TERÁPOLIS toma su propio camino y pretende abarcar más que CITY OF EMBER. Terápolis es infinitamente más grande que Ember, sus habitantes, aunque viviendo austeramente, no se ven obligados a remendar los calcetines una y otra vez, todo es más limpio, ordenado, más mundo feliz.

Petro y Mara, al contrario de Lina y Doon, se convierten rápidamente en prófugos, huyendo de la justicia de Terápolis. Se han visto captados por Pilcardo, un oscuro personaje, que en un principio parecía ser una especie de tutor que los orientaría en la elección de su carrera profesional, pero que se acaba revelando como un extraño individuo con un nivel de acceso a lugares de Terápolis que sorprende a todos los técnicos con los que toman contacto.

La huída y recorrido de Petro y Mara por la ciudad, da la oportunidad a José Manuel González de explayarse sobre la estructura de esta, como está construida y como funcionan la mayoría de las infraestructuras que la mantienen en marcha y las incongruencias, aparentes, de su disposición.

A diferencia de Ember, Terápolis no es un agujero más o menos cómodo excavado en el suelo, cubre la totalidad de la superficie terrestre y solo los mares quedan libres de su presencia. Por supuesto en ambos casos existen bajos fondos lugares olvidados, o más bien ignorados, por los regidores de la ciudad. Los de Terápolis son un completo submundo paralelo que se aprovecha de las migajas que la ciudad va exudando por las rendijas, pero que también se ha organizado de forma autónoma, tanto social como políticamente, alejados de las interferencias de los niveles superiores.

Esta segunda parte de la novela rompe con la anterior, donde Petro y Mara vagan ocultándose del no muy transparente gobierno, y muestra un mundo muy distinto, y hasta cierto punto un tanto incongruente, su existencia solo se llega a comprender por la pasividad del no muy transparente gobierno, puesto que sus habitantes tienen contactos comerciales con las factorías de recolección de algas que cubren los Océanos (fuente principal de alimento de toda la ciudad), y por lo tanto su existencia es más que conocida. Se puede aducir que forman parte de un enorme experimento sociológico, pero la impresión es que es la excusa para que José Manuel González prolongue de manera exótica las aventuras de Petro y Mara hasta las revelaciones finales que, particularmente, no me han resultado del todo satisfactorias.

La novela se lee con facilidad, es ágil y entretenida, las aventuras de Petro y Mara transcurren sin atascarse demasiado en consideraciones más allá de las propias de su situación, y si bien literariamente no es el sumun de la excelencia, está escrita con corrección.

© Francisco José Súñer Iglesias, (738 palabras) Créditos