EL KRAKEN DESPIERTA
EL KRAKEN DESPIERTA John Wyndham
Título original: The Kraken Wakes
Año de publicación: 1953
Editorial: Alianza Editorial
Colección: Runas
Traducción: Alejandra Freund
Edición: 2015
Páginas: 248
ISBN:
Precio: 20 EUR

Una de las muchas cosas que me revientan del mundo editorial es la facilidad con la que a cada nueva traducción/edición los libros cambian de título como por arte de magia. La excusa suele ser que la traducción anterior era incorrecta, poco precisa, o no se ajustaba a las intenciones reales del autor. Tampoco hay que pensar mal y admitir que el título ya conocido esté sujeto a derechos que no piensa pagar el editor, y sospecho que muchas veces también influye la ignorancia de los responsables respecto a las traducciones ya existentes, sobre todo cuando ya hay alguna al otro lado del charco. Ese vestir y desvestir santos solo consigue generar confusión, y enredar la bibliografía del autor.

Hay casos realmente enrevesados, como ¡TIGRE! ¡TIGRE! o LAS ESTRELLAS, MI DESTINO (THE STARS MY DESTINATION), de Alfred Bester, la cosa se complica porque la versión original en inglés se publicó en Inglaterra y Estados Unidos con títulos distintos, (creo que el primero en Inglaterra. y el segundo en Estados Unidos) En España, Dronte la publicó en primer lugar con el título inglés, Martínez Roca y Orbis con el yanki y Gigamesh volvió a recuperar el inglés. Para hacérselo ver.

Un caso de risa fue el de MARCIANO, VETE A CASA, de Fredric Brown. Siempre se la había conocido con ese título, y vivíamos tan felices hasta que en la nueva traducción de Bibliópolis se le cascó un MARCIANOS, GO HOME! así, tan cual, en spanglish paleto, con la peregrina excusa de que se ajustaba más al espíritu del original. El original era y es una expresión usada contra los yankis: Yankee, go home!, en los lugares que a estos les da por pacificar escrita en su propio idioma, haciéndola entendible al invasor, para que se largara del lugar con viento fresco. El espíritu del original hubiera pedido un Hwehadsdjr, yaa kkehg trtffa, o algo así, en marciano académico, no una adaptación salchichera que no terminan de entender ni invasor ni invadido.

Ahora tenemos este EL KRAKEN DESPIERTA cuando de toda la vida la habíamos conocido como KRAKEN ACECHA. El nuevo título es la traducción literal de THE KRAKEN WAKES original, que francamente queda muy sosita. No evoca, no inquieta, no sugiera nada. El propio Wyndham empezó por no estar muy inspirado al titular la novela. Vale, el kraken se despierta. ¿Y qué? ya vale de tanta siesta. La adaptación original (recordemos que traducir no es solo sustituir palabras de un idioma por los de otro), con ese kraken acechante es perturbadora y amenazante, realmente se adapta mucho mejor a la novela. En este caso, salimos claramente perdiendo.

Títulos más o menos afortunados aparte, estamos ante una de las mejores novelas sobre invasiones extraterrestres que es posible leer. El planteamiento de Wyndham (al que algún día habrá que reivindicar como el enorme autor de ciencia-ficción que es) resulta bastante original aún hoy en día: durante una temporada unos extraños meteoritos van cayendo al mar a lo largo de todo el mundo. Los avistamientos son cada vez más frecuentes y debido a que ninguno cae en tierra se desconoce su naturaleza exacta, solo que son como bolas de fuego. Algunos son interceptados por baterías antiaéreas y aviones de combate pero solo se consigue desintegrarlos.

Pasado un tiempo tras los últimos avistamientos, empiezan a ocurrir extraños fenómenos en los océanos y a desaparecer barcos de forma repentina y sin dejar casi supervivientes, que solo pueden testimoniar la pasmosa rapidez con la que se hunden las naves. Enviadas las marinas de medio mundo a investigar los sucesos, las expediciones sufren sorprendentes pérdidas por causas que no son en absoluto naturales, y no se tarda mucho en relacionar los objetos venidos del espacio con los misterios que acechan en las fosas abisales.

La novela está narrada desde el punto de vista de Michael y Phyllis Watson, un matrimonio de periodistas, documentalistas y escritores, que tiene el dudoso honor de ser testigos de las primeras caídas de objetos en alta mar, la curiosidad les lleva a investigar sucesos similares ante el desinterés y cautela de sus jefes. Eso les convierte en especialistas de facto en el fenómeno lo que les hace ser consultados por las autoridades cuando el asunto empieza a desmadrarse, y además les permite estar casi siempre donde nace la noticia.

Lo que hace original esta invasión extraterrestre es que los alienígenas no compiten directamente con los humanos por el espacio, el conflicto estalla más por el desconocimiento mutuo y la imposibilidad de comunicarse y comprender las necesidades ajenas que por una auténtica disputa por los recursos. No obstante los alienígenas acaban comportándose como buenos alienígenas, aunque no llega a quedar claro si a causa de su naturaleza maligna (es lo que tienen los alienígenas inescrutables) o simplemente defendiéndose de los ataques humanos, que por otro lado se lanzan aleatoriamente contra algo que nunca da la cara y que se acaba convirtiendo en una obvia amenaza.

La novela no deja títere con cabeza. Medios, politicos, población, todos reciben lo suyo.

Los medios de comunicación son dibujados más bien como medios de desinformación. Exageran, minimizan, manipulan, ocultan... con el único objetivo de aumentar su difusión (ergo, los beneficios) La verdad pura y dura no importa, incluso se hace molesta, sin embargo, el sensacionalismo, el prestigio periodístico y la connivencia o ataque al gobierno de turno son el santo y seña de sus gestores.

De los políticos se puede decir otro tanto, la verdad y las soluciones eficaces son lo de menos. Lo que cuenta son las encuestas y el electoralismo. Nada debe interponerse entre el político y las urnas, y si para eso debe primar la ocultación de la verdad y las soluciones espectaculares pero disparatadas, primará. Sean cuales sean las consecuencias.

Pero los electores no se quedan atrás. Antes que el razonamiento y el análisis reposado impera la histeria, por un lado, y la táctica del avestruz por otro. Se hace caso a cualquier barbaridad publicada por los medios, pero se desoyen las voces de alerta. Desde la más absoluta ignorancia se especula animadamente en la barra de los bares (si, es deporte mundial), y las teorías conspiranóicas se hacen fuerte, pese a lo desquiciado de su planteamiento.

EL KRAKEN DESPIERTA (o KRAKEN ACECHA, al gusto), es una de esas novelas que cualquier aficionado debería tener como referencia obligada. No te la pierdas.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(1.061 palabras) Créditos