ALCANTARILLADO, GAS Y ELECTRICIDAD
ALCANTARILLADO, GAS Y ELECTRICIDAD Matt Ruff
Título original: Sewer, Gas & Electric
Año de publicación: 1997
Editorial: Ediciones Salamandra
Colección: ---
Traducción: Susana Beatriz Celia
Edición: 2004
Páginas: 476
ISBN:
Precio: 17 EUR
Comentarios de: Luis del Barrio

Este es el típico libro que, pese a su gran extensión, se lee casi de un tirón pero que a la vez no dice gran cosa. Es un conjunto de episodios más o menos hilados, con relación entre si gracias a los personajes que aparecen en ellos, y que al final parecen converger en una especie de Apoteosis final con muchos tiros, explosiones, terremotos y algún que otro moratón.

Está escrito con agilidad, tiene mucho sentido del humor, o al menos muchos de los episodios son claramente humorísticos, y cuenta cosas de gran calado como es la lucha de los ecologistas por conseguir un mundo mejor y los pocos escrúpulos de los capitalistas por estrujar el mundo todo lo que se pueda. Hay personajes principales muy bien definidos, personajes históricos, muchos secundarios que se confunden entre si a poco que no se preste suficiente atención, al fin y al cabo son secundarios, y un montón de animales, seres mutantes y mascotas eléctricas. Y robots, muchos robots.

Pero me parece que olvidaré ALCANTARILLADO, GAS Y ELECTRICIDAD muy rápido, así que según he acabado de leerlo me he puesto a escribir esta nota para saber porqué no recordaré esta novela, ni bien ni mal.

La cuestión es que está escrita como una de esas comedias de Hollywood que se ven con agrado pero que nunca pasarán a la historia del cine. Son películas que se filman para sacarles un buen rendimiento económico, a base de explotar los clichés habituales, pero que se sabe que acabarán a los tres meses en el mercado on-line o del DVD. Puede que si alguna consigue recaudar más dinero del previsto tenga una segunda parte (y una tercera, y una cuarta...) pero con las mismas intenciones que la primera: entretenimiento fácil y recaudación garantizada. Esta novela es como esas películas. Todo son clichés, más o menos exagerados, en algunos casos mucho, de tal forma que acaba siendo una parodia de si misma.

Va de un rico industrial Harry Gant, con un gran habilidad para elaborar, captar y desarrollar ideas, y fabricar productos de gran éxito, empezando por un tren de alta velocidad y terminando por unos androides de lo más chulos. Harry Gant se ha hecho inmensamente rico y toda su fortuna la usa para construir edificios cada vez más grandes y más altos, ante el horror del departamento contable de su conglomerado. Su riqueza y sus excentricidades de sabio despistado le ponen en el punto de mira de diversos grupos, desde terroristas hasta Guerreros Ecológicos. Éstos últimos, a bordo de un submarino preparado para combatir, por supuesto pacíficamente, los atentados medioambientales, truncan los planes de Harry Gant de montar una factoría en la Antártica, lo que provoca la ira del departamento contable, aunque a Harry Gant le deje un poco frío, porque en realidad es buena persona y sabe que es malo ensuciar el medio ambiente.

Si todo quedara en la lucha de los ecologistas contra Gant el libro podría estar bien, pero la cosa se complica. Además hay una Gran Conspiración, que si bien no se destapa hasta pasada la mitad el libro el autor ya se preocupa de ir dejando pistas a lo largo de la primera parte.

Si todo quedara en la lucha de los ecologistas contra Gant y la Gran Conspiración el libro podría estar bien, pero la cosa se complica. Además en las alcantarillas de Nueva York las mascotas abandonadas, animales escapados de los zoos y alguno que otro llegado desde alta mar, se fusionan con la inmundicia de las cloacas para generar seres mutantes que sembrarán el pánico entre los neoyorkinos, y tendrán su papel en la lucha ecologista y la Gran Conspiración.

Si todo quedara en la lucha de los ecologistas contra Gant, la Gran Conspiración y las mascotas mutantes, el libro podría estar bien, pero la cosa se complica. Además, una epidemia ha acabado con todos los negros de origen africano del mundo (los australianos se salvan) excepto los que tienen los ojos verdes. Esto provoca un desequilibrio demográfico importante que a su vez expande el uso de los negros eléctricos, al popularizarse un modelo concreto de androide.

Si todo quedara en la lucha de los ecologistas contra Gant, la Gran Conspiración, las mascotas mutantes y la epidemia mortal el libro podría estar bien... pero el caso es que no lo está, Ruff se empeña en seguir metiendo anécdotas, personajes secundarios y hasta terciarios, filosofa sin venir mucho a cuento sobre lo divino y lo humano, en fin, que convierte el libro en un batiburrillo que se sostiene por los pelos, entretenido y divertido, pero alocado y sin una unidad argumental demasiado clara.

Tiene otros fallos, por ejemplo, el Apoteosis final parece un pegote fruto de una inspiración repentina tras haber perdido el autor el rumbo en la primera parte de la novela. La gran extensión del libro hace que haya episodios (si, entretenidos y divertidos) que directamente sobran, y otros tan enloquecidos que no tengo muy claro a cuento de que van, o se trata de más pegotes puestos ahí para inflar la novela hasta llegar a una determinada longitud.

En resumen, que entretiene y divierte, pero advierto que son demasiadas páginas para lo poco que en realidad se cuenta, y que personalmente estoy en proceso de olvidar, sin ningún esfuerzo.

© Luis del Barrio, (885 palabras) Créditos