Sinopsis
Fecha estelar 5027.3. El capitán Kirk no parece el mismo de siempre. Su extraño comportamiento tiene muy preocupado al doctor McCoy y desconcertados a los oficiales del puente de mando, que se alarman cuando ordena que la Enterprise entre en la zona neutral romulana, lo que equivale a un acto de guerra. La nave federal pronto se encuentra rodeada por una escuadra de tres cruceros romulanos, y Kirk y Spock se ven obligados a entrevistarse con la comandante romulana a bordo de su nave. Kirk observa una actitud cada vez más desquiciada. En realidad, Kirk y Spock llevan a cabo un elaborado plan del Servicio de Inteligencia de la Flota Estelar, que pretende apoderarse del sofisticado sistema de camuflaje desarrollado por los romulanos.

Segunda y última aparición de los romulanos en TOS, EL INCIDENTE DEL ENTERPRISE se aleja un tanto de las historias llenas de significado características de la serie clásica, sumergiéndonos de lleno en un relato de lo más aventurero. En esta ocasión nuestros héroes emprenden una peligrosa misión que los llevará hasta el mismísimo corazón de la zona neutral romulana, con el objetivo de adueñarse de un nuevo sistema de camuflaje ideado por los científicos romulanos, mucho más avanzado que el visto en EL EQUILIBRIO DEL TERROR, con el que los primos hermanos de los vulcanianos pretenden equipar a todas sus naves. El tratado establecido tras las guerras romulanas, que tuvieron lugar en el siglo XXII, establece una zona del espacio próxima al territorio controlado por Rómulo, vetada para las naves de la Federación. Una violación de los términos de ese tratado significaría la guerra. La Inteligencia militar federal, por lo tanto, traza un plan que le permita saltarse momentáneamente dicho tratado. Las implicaciones de una acción semejante son tales, que sólo el capitán y el primer oficial de la Enterprise están al tanto de la misión. Kirk asume el papel de un oficial de mando desquiciado y ansioso de gloria, que decide por su cuenta y riesgo adentrarse en la zona neutral, mientras Spock interpreta a las mil maravillas a un primer oficial sumamente preocupado por las acciones de su capitán. Para dar más fuerza a la charada, en un momento dado un Kirk fuera de sí
atacará al traidor Spock, quien reaccionará desproporcionadamente, matando
a su capitán. En realidad, se trata de una pantomima ideada para que la comandante romulana confíe un poco más en Spock. El supuesto cadáver de Kirk es devuelto a la Enterprise y, poco después, caracterizado como un romulano, el capitán se transporta a la nave romulana en busca del dispositivo de ocultación. Huelga decir que nuestros amigos lograrán coronar con éxito su arriesgada misión.
El perfecto guión, obra de D. C. Fontana, es uno de los mejores de la tercera temporada. Para escribir la historia Fontana se inspiró en un hecho real, el denominado incidente Pueblo, en el que un barco estadounidense, localizado en aguas jurisdiccionales norcoreanas sin autorización, pasó por una situación muy similar, pues su dotación, acusada de espionaje, también tuvo que buscar una explicación plausible para su presencia allí.
Aunque los favoritos del grueso de los fans son los klingon, siempre he preferido a los romulanos, que podían haber dado mucho juego en TOS. La preponderancia de los klingon como enemigos acérrimos de la Federación en la serie original se debió, para no variar, a una cuestión económica: era más rápido y barato maquillar a los actores para hacer de klingon que de romulanos. Lo que no puede negarse es que este capítulo es, junto a EL EQUILIBRIO DEL TERROR, uno de los más destacados de toda la producción, y creo que se debe, en gran medida, a la fabulosa concepción de los romulanos. Como descubrimos en la primera temporada, estos primos lejanos de los vulcanianos poseen una cultura directamente inspirada por la antigüedad clásica, con una férrea estructura militar basada en el ejército del imperio romano y actitudes personales que parecen sacadas de la vieja Esparta. Los romulanos son una de las razas alienígenas más notables de TOS, pese a que sólo se los vio en dos ocasiones. Aunque en este episodio se comenta lo de la temporal alianza klingon-romulana, lo cierto es que entre ambas especies hay más diferencias que similitudes. Los klingon de TOS son meros conquistadores de supervivencia, y actúan casi como piratas espaciales. Por el contrario, los romulanos son una raza guerrera pero honorable, con una elevada escala de valores. En las películas, y sobre todo a partir de TNG, este esquema se variaría, pasando a ser los klingon los que rinden culto al honor, mientras los romulanos fueron descritos como astutos y traicioneros. Pero el trekkie que suscribe sigue prefiriendo a los romulanos de TOS, de ahí mi predilección por el episodio que nos ocupa. Sobre gustos no hay nada escrito, ya se sabe.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, es decir, el magnífico guión, Fontana trata en profundidad no sólo la forma de ser de los romulanos, sino también de los vulcanianos, en contraposición con sus parientes lejanos. Aunque tienen un origen común, ambas razas han evolucionado por separado, y las diferencias entre ellos son notables, aunque en los sensores, como comenta Chekov, vulcanianos y romulanos casi aparezcan iguales. Esto se explicita en la relación que se establece entre Spock y la anónima comandante romulana. No debemos olvidar que los romulanos descienden de aquellos vulcanianos que, no queriendo seguir las enseñanzas de Surak, emigraron al espacio profundo en busca de un nuevo hogar. Por lo tanto, mientras los vulcanianos han optado por la supresión de las emociones, los romulanos todavía las conservan. Y como los polos opuestos se atraen, el primer oficial de la Enterprise y la comandante romulana se sienten muy atraídos el uno por el otro. Obviamente, ambos son dos profesionales muy conscientes de sus responsabilidades y con las prioridades claras. Pero, a pesar de todo, surge algo más profundo entre ellos, y ése es uno de los aspectos más interesantes del episodio. Porque, por vez primera, vemos a un Spock atraído por una mujer de forma natural, por así decirlo, sin que intervengan factores externos, como pom-farrs (LA ÉPOCA DE AMOK), esporas alienígenas (ESA CARA DEL PARAÍSO) o regresiones temporales (TODOS NUESTROS AYERES). Sí, Spock está actuando, representando un papel en la intriga urdida por la Federación; pero, como veremos al final, su interés por la comandante romulana no era fingido.
En EL INCIDENTE DEL ENTERPRISE aprendemos mucho sobre los vulcanianos en general y sobre Spock en particular. Leonard Nimoy, ya tristemente desaparecido, comentó en varias ocasiones que le encantaban los guiones de D. C. Fontana, refiriéndose a capítulos memorables como el ya mencionado ESA CARA DEL PARAÍSO y VIAJE A BABEL, donde Spock interactuaba con personajes femeninos con un acusado carácter formado desde el principio. Pero si los roles de Jill Ireland y Jane Wyatt en esos episodios eran estupendos, el de Joan Linville en el que estamos tratando es sencillamente formidable. La actriz, lejos de realizar una interpretación estereotipada, logró otorgar a la figura de la comandante romulana una notable dimensión humana y cultural, componiendo un personaje muy realista, contrapunto ideal para el frío y lógico Spock.
Curiosamente, en el guión original de Fontana no existía la menor referencia a un enamoramiento, y de hecho, la propia guionista comentaría tiempo después que tal elemento introduce una notable falta de coherencia en la historia que se cuenta. Según Fontana, la supuesta falta de manifestación de los sentimientos por parte de vulcanianos y romulanos provoca que tal romance no resulte creíble, y por otra parte, si una comandante romulana viera actuar a un vulcaniano tan ilógicamente, tendría que sospechar. Pero la trama seudo-romántica fue añadida por decisión de Roddenberry, que consideraba dotaba de más interés al episodio. El espectador es, en definitiva, el que debe juzgar quién tenía razón, si Dorothy o Gene. En todo caso, y a título personal, creo que Roddenberry acertó de pleno, porque la inclusión de la relación íntima entre Spock y la hermosa romulana es un aliciente más para EL INCIDENTE DEL ENTERPRISE.
Y en ese sentido, una de las escenas más destacables es ésa que nos muestra cómo son las relaciones inspiradas por una pasión de sangre verde. Tanto romulanos como vulcanianos se caracterizan por la importancia que dan a las manos, una parte de su anatomía que tiene muchos y variados significados en sus respectivas culturas. Así, por ejemplo, el roce de los dedos de una mano, escenificado por Spock y la comandante, puede equipararse para estos seres al beso humano, y de hecho la secuencia es muy explícita al respecto, dejando bien claro que entre ambos existe una acusada atracción sexual... aunque matizada por el peculiar carácter de sus razas, que tampoco son tan diferentes.
Según se comenta en varios episodios y en alguna película, los vulcanianos no pueden mentir. En esta ocasión, por el contrario, Spock miente descaradamente, lo que causó la perplejidad de algunos trekkies. Pero tampoco hay para tanto. Spock se empeña en comportarse como un vulcaniano puro, pero en realidad es medio humano, así que soltar una mentirijilla de vez en cuando, sobre todo cuando hay mucho en juego, no puede resultarle tan difícil. En LA IRA DE KHAN y AQUEL PAÍS DESCONOCIDO define sus embustes como exageraciones
u opciones
distintas a la verdad. Tampoco es que haya que tomarse al pie de la letra eso de que los vulcanianos no puedan mentir. En realidad, tratan de decir siempre la verdad, con esa sequedad fría y lógica que tanto contraría a otras especies; pero en caso de fuerza mayor, un vulcaniano puede mentir con aplomo, incluso uno puro
.
En el aspecto técnico es un capítulo interesante, pues a pesar de hallarnos ya en la tercera temporada, con su drástica reducción de presupuesto, contiene escenas muy logradas, como las que muestran a la Enterprise rodeaba por los tres cruceros enemigos, o las cortas y sobrias, pero efectivas, escenas de combate. En ELAAN DE TROYIUS se hacía referencia a la alianza temporal entre klingon y romulanos, que permitía a las dos razas compartir tecnología. Dicha alianza fue establecida por Roddenberry con el único objeto de abaratar costes de producción, haciendo que los romulanos empleasen naves y equipos klingon, que ya estaban disponibles. En este caso, los navíos son cruceros klingon de la clase D-7. Los soldados romulanos van armados con los mismas pistolas disruptoras que los klingon vistos en otros episodios.

El sistema de ocultación que vemos en este capítulo no se utilizaría más, pues se trataba de un modelo experimental que no fue incorporado en ninguna otra nave. Es curioso que la Flota Estelar, a pesar de haberse apoderado de dicho dispositivo de camuflaje, nunca optara por emplearlo. La verdad es que la Federación observó un comportamiento un tanto ilógico al respecto. Las únicas explicaciones de esta cuestión las recibimos en el episodio EL PEGASO, correspondiente a la séptima y última temporada de TNG. La primera nave federal a la que se dotaría de un sistema de ocultación sería la USS Defiant de DS9. En ese caso concreto, los romulanos, prácticos como ellos solos, colaboraron con la Flota Estelar, porque nunca han escatimado medios a la hora de luchar contra las amenazas comunes, y las naves como la Defiant fueron diseñadas para combatir a los temibles Borg.
Por cierto, en este capítulo Kirk, que se disfraza de romulano con ayuda de Bones, se adelantó a Picard y Data, que un siglo más tarde también se caracterizarían de romulanos para desempeñar labores de inteligencia en el episodio doble de la quinta temporada de TNG Unificación.
Y aquí tenemos la primera aparición en Star Trek de la deliciosa y fuerte cerveza romulana, que la comandante comparte con Spock. Declarada ilegal por la Flota Estelar, debido a su alto contenido en alcohol, la cerveza romulana no sería mencionada como tal hasta LA IRA DE KHAN.
EL INCIDENTE DEL ENTERPRISE es un buen episodio, con acción y tensión a partes iguales, sabiamente dosificadas por el director. La serie enfilaba ya su recta final, pero todavía era capaz de ofrecer historias tan interesantes como esta. Disfrutadla.
EE. UU., 1969