GALÁCTICA VS STARGATE
por Lino Moinelo
Galactica
Galactica

Galáctica y Stargate poseen un nexo común que consiste en el uso de mitos relacionados con la fabulosa civilización Egipcia para construir la base de su universo imaginario. La sorprendente perfección de las pirámides, sus misteriosas propiedades, así como las dudas sobre la capacidad tecnológica de aquella época para construirlas, han llevado a algunas mentes —las más calenturientas llegan a créeselo— a especular sobre la posibilidad de que una expedición extraterrestre haya visitado la tierra anteriormente, dejando tras su paso vestigios tecnológicos de su cultura. Misterios relacionados en las civilizaciones precolombinas, o el famoso mito de la Atlántida, son también usados de forma similar hasta el punto de que la leyenda de la ciudad sumergida ha sido el motivo para la realización de toda una serie paralela o spin-off: Stargate Atlantis.

STARGATE (Roland Emmerich, 1994) surgió como película algunos años después de la Galáctica original. Debido a su buen resultado, se produjo una serie de origen canadiense ambientada en el mismo universo —aunque al parecer, sin contar con la aprobación de los productores originales—. La cuestión es que si a esta serie se le suman las producciones paralelas adicionales, surgidas para aprovechar el éxito que la legión incondicional de seguidores le avala, ha acabado siendo de las más longevas de todas las producidas para la televisión —con permiso del Dr. Who —.

Aunque la idea de la que parte STARGATE es fascinante como especulación, pienso que ha sido desperdiciada en gran medida. En la película —cuyo director es obra de desastres (y no me refiero al género en sí) como 2012 (Roland Emmerich, 2009) — se tira por el retrete un guión prometedor sobre unos imaginarios orígenes de la civilización humana, y se convierte en una película propagandista en donde un grupo de soldados de los Estados Unidos desembarcan en un desierto para salvar a un pueblo que hasta entonces vivía oprimido bajo el yugo de un dictador. Resulta muy mosqueante su similitud con la recién acabada Guerra del Golfo (1990-1991) y el supuesto papel que desempeñaron los EUA. Que quieren que les diga.

StarGate SG1
StarGate SG1

La serie de televisión SG1 (Brad Wright y Jonathan Glassner, 1997) continuó con la idea sin añadir excesivos cambios —al menos al principio—. La repetición capítulo tras capítulo de un mismo esquema consistente en pequeñas escaramuzas a planetas distantes a través de la puerta estelar, con guiones planos, sin arriesgar mucho y con detalles estrepitosos —del tipo de que el idioma inglés está extendido por todo el universo conocido—, no fueron obstáculo para continuar cosechando gran audiencia. Esta y su derivada SG Atlantis destilaban un tufillo multirracial políticamente correcto, similar a lo que fue un acierto en la Star Trek original. Inspiración legítima —sin son tratados como arquetipos— pero que evidencian poco esfuerzo creativo: una mujer civil al frente de una expedición militar, junto a un grupo de personajes estereotipados y clonados de otras series — Tilk, el Jaffa del SG1, es una variante políticamente correcta de Mr. Spok — o de ella misma —los personajes de SG Atlantis son una clara transpolación de los de SG1 —. Aún así, la serie no deja de ser entretenida, interesante y bien realizada —a pesar del presupuesto ajustado—, aunque se haya sacrificado algo de originalidad y evitado temas polémicos, en pro de cierta ortodoxia científica.

Ronald D. Moore y David Eick debieron darse cuenta de que algo faltaba en todo esto y reimaginando la Galáctica original, han sido los artífices de una nueva forma de entender la space-opera y la ciencia-ficción en la televisión con una historia en clave de metáfora de la humanidad misma: personajes multifacéticos, cargados de defectos, con problemas personales y altibajos emocionales, lejos de la linealidad de otras producciones, junto a una compleja historia en la que intervienen desde política a religión, pasando por mitología, fundamentalismo, racismo, xenofobia, desigualdades sociales, liderazgos, sectas, lucha de clases. Todo en un entorno futurista y con las escenas en el espacio realistas tan demandadas por los críticos. En resumen, una serie madura que eleva el prestigio de la ciencia-ficción como pocas lo han hecho.

Los personajes

La prueba del acierto de Moore­ y Eick y de que Stargate parece seguir los pasos de Galáctica en un tono más consumista, es la aparición de un nuevo spin-off de la saga de la Puerta Estelar: Stargate Universe (SGU).

En una vuelta de tuerca más, los productores de la franquicia han incluido en la historia el descubrimiento de un nuevo chevron (los dígitos utilizados para marcar las coordenadas con las que se establece comunicación con otras puertas estelares) para así de esta forma reimaginar las aventuras de los intrépidos viajantes. En este caso y al igual que en Galáctica, la historia no es la de una expedición militar, aunque la estética castrense no está ausente ni mucho menos, sino que en la misma se ve involucrado un grupo heterogéneo de ciudadanos que tras un inesperado ataque enemigo se ven abocados a vagar por el espacio a bordo de una nave espacial insignia (la Destiny), a través de las estrellas, con rumbo desconocido y lejos de su hogar. Como os lo cuento.

De esta forma se aprovecha para reproducir los clásicos problemas de auto-organización en los que todo grupo humano se ve envuelto, resultando una historia algo más madura y profunda que el tronco central de la saga. Los temas clásicos de la ciencia-ficción también se tratan, como en un capitulo en el que se ven atrapados en un bucle espacio temporal, y en donde se hace un uso francamente bueno, en mi opinión, de la teoría de la auto-consistencia o protección cronológica. Si le añadimos la especulación sobre el siempre espinoso tema de los orígenes de la especie humana y la intervención de otras inteligencias, además de un tono más oscuro, el parecido e inspiración en Galáctica es más que evidente.

Valga como prueba gráfica y para comprobar cómo se han basado hasta en la elección de los personajes, casi uno por uno, la siguiente exposición.

La autoridad militar, el líder

Edward James Olmos (William Adama) Louis Ferreira
Edward James Olmos (William Adama)

Ambos actores tienen ascendencia de origen latino —no anglosajón, al menos—, Edward James Olmos (Adama) de México y L. Ferreira (Young­) de Portugal. Representan la autoridad de tipo militar, y ambos tienen un carácter si bien austero, sobrio, serio y disciplinado, en el fondo son unos pedazos de pan y unos padrazos para sus subordinados. Por la responsabilidad de su cargo, han de tomar a menudo decisiones muy difíciles, carga que han de sobrellevar lo que hace que tengan un sentido del humor complicado, aparte de cara de estreñidos.

La autoridad civil, la lider

Mary McDonnell (Laura Roslin) Ming Na
Mary McDonnell (Laura Roslin)

Dos mujeres como máximas autoridades civiles en sus respectivas historias. Personajes interpretados por Mary McDonnell (Laura Roslin) y Ming Na (Camile Wray). Coinciden en ser por azares del destino, las máximas autoridades civiles del grupo de humanos, lo que hace que les venga un poco grande la inesperada responsabilidad. Sin embargo, Camile Wray parece que se lo cree más. Se diferencian también en sus orientaciones sexuales, lo que imposibilita en el caso de esta última tener el romance con Everett equivalente al de Roslin con Adama. Aunque de estas cosas nunca se sabe. Lo que si se sabe es que en ambos casos existe un continuo tira y afloja entre las autoridades de ambos ámbitos (militar y civil). La otra obvia diferencia es la raza, irrelevante en este caso y que debe haber sido a falta de un Boomer para la representante asiática en la tripulación de la Destiny.

El segundo al mando, el guapo

Jamie Bamber (Lee Adama) Brian J. Smith
Jamie Bamber (Lee Adama)

El arquetipo mítico del héroe: apuesto, atlético, de lealtad inquebrantable y confianza ciega en el sistema, así como en los valores que representa. Interpretados por Jamie Bamber (Lee Adama) y Brian J. Smith (Matthew Scott). Ambos tienen una estrecha afinidad con sus respectivos superiores, que en el caso de Lee Adama es su padre. M. Scott perdió a los suyos, por lo que el Coronel Everett es lo más parecido que conoce. Sin embargo, las difíciles decisiones de mando, algo alejadas del idealizado concepto que estos personajes tienen del sistema en el que creen, pero que en ocasiones se hace necesario tomar, generan interesantes situaciones de tensión.

La segunda al mando, la guapa

Kandyse McClure (Anastasia Dualla) Elyse Levesque
Kandyse McClure (Anastasia Dualla)

Junto a todo héroe que se precie no ha de faltar la imprescindible dama, una Lady Mariam, Leia Organa o similar, sobre las que tan magníficamente ironizó el gran Cervantes con nuestra Dulcinea. En este caso las afortunadas son Kandyse McClure (Anastasia Dualla) y Elyse Levesque (Chloe Armstrong). Aparte de haber sido las compañeras sentimentales de nuestros héroes, pocas coincidencias más se pueden encontrar. Por lo demás, comparten papeles secundarios junto al resto de personajes. Chloe, el personaje interpretado por Levesque en SGU, parece tener un mayor peso relativo que el de Dualla en BSG. Esto es debido seguramente a que en SGU hay más homogeneidad o equilibrio entre los distintos personajes de la historia, al no contar con la presencia de Eduard J. Olmos, que es mucho Olmos.

La segunda al mando ¡¡Uh, ah, las chicas son guerreeeras!!

Katee Sackhoff (Kara Thrace) Julia Benson
Katee Sackhoff (Kara Thrace)

Con la decisión políticamente correcta, y tal vez por aquello de la paridad tan en boga últimamente, el personaje originalmente masculino de Starbuck en la Galáctica de los 70s, pasa a ser interpretado por Katee Sackhoff (Kara Thrace) en la BSG de la actualidad, mientras que por parte de SGU aparece Julia Benson (Vanessa James). Reconozco que esta comparación puede ser un poco forzada, ya que la única similitud es entre estos personajes es su sexo y su pertenencia al ejercito. Por lo demás, el papel de Katee es fundamental en la serie, mientras que el de Benson destaca básicamente por su..., por sus..., bueno, que destaca por otros motivos completamente distintos los cuales, aunque suelen dar un resultado estupendo en cuanto a audiencia, no parece que vayan a trascender demasiado en la historia. Salvo que salgan más escenas en la ducha, claro.

El científico problemático. no es malo, pero el mundo le ha hecho así

James Callis (Gaius Baltar) Robert Carlyle
James Callis (Gaius Baltar)

James Callis (Gaius Baltar) y Robert Carlyle (Ian Rush), interpretan la representación del lado más antipático del ser humano. Ambición, desconfianza, hedonismo, lujuria, prepotencia, amoralidad. Huraños e individualistas, junto a su gran capacidad intelectual, les configura como potencialmente peligrosos. Ambos provienen de familias humildes, circunstancia que no parece que asuman o que pretenden olvidar en claro prejuicio clasista. Odian al resto del mundo por el enorme esfuerzo que les ha supuesto lograr que les reconozcan sus méritos (aunque no sé de qué se quejan, al menos lo han logrado).

Los que faltan

En mi opinión, si bien queda claro que los artífices de SGU han aprovechado el éxito de BSG para incluir los elementos innovadores de esta en el universo de Stargate, desde la historia hasta la estética pasando por la definición de sus personajes, parecen olvidar el sentido metafórico de la primera. El uso de los arquetipos universales que se hace en BSG no parecen tener la misma justificación en en SGU. A pesar de esto, los personajes han sido prácticamente clonados como se puede comprobar, por lo que parece más chocante su coincidencia. Aunque pueda parecer justificada esta similitud precisamente por esta universalidad, la que ha sido para mi la prueba definitiva que evidencia esta búsqueda en los parecidos, ha sido la inclusión por parte de los guionistas de SGU en sus últimos capítulos de la primera temporada, antes del parón del verano, de otros de los más importantes personajes de BSG que hasta ahora alguno habrá echado en falta en esta comparativa: los Cylones con aspecto humano. Motivo por el cual les agradezco que confirmen mis sospechas.

La oponente. La mala

Tricia Helfer (Número 6) Rhona Mitra
Tricia Helfer (Número 6)

La aparición en BSG de Cylons con aspecto humano y prácticamente indetectables en la Galáctica reimaginada, es una de las mayores diferencias respecto a la original, que permite complicar la historia con todo tipo de tramas y engaños, desde espionaje hasta terrorismo. El hecho de no saber si la gente a tu alrededor son o no Cylon, pero obligado por las circunstancias a tener que confiar en los demás ya que de lo contrario la convivencia sería imposible, es uno de los dramas que envuelven la trama y que de alguna forma, representa uno de los problemas a los que nos enfrentamos todos los días. Los Cylon serían en este caso, la representación de aquellos que no tienen las mismas costumbres o religión, que son distintos por una parte pero iguales en el fondo, con los que se comparte un mismo espacio vital y que presentan el dilema de, o bien buscar las fórmulas de convivencia que la permitan, o vivir en continuo enfrentamiento buscando la aniquilación del contrario. La actriz-modelo de origen Canadiense Tricia Helfer es la Cylon Número 6 (tiene varios alias humanos para sus distintas versiones, pero para los amigos es la cylona), uno de los cylones más preparados e imagen insignia de la serie por motivos fácilmente comprobables a simple vista. Rhona Mitra, actriz de físico no menos espectacular y habitual en películas del género fantástico y de Ciencia-ficción, es Kiva, líder de la Alianza Lucian, organización que han recogido de SG1 y que en esta franquicia representan a los malos (unos de tantos). Si bien son humanos, poseen técnicas de programación mental que permiten convertir al más fiel aliado en un enemigo en potencia, sin que la incauta victima pueda hacer nada para impedirlo. De esta forma se reproducen situaciones similares a las de los Cylon con aspecto humanos que no saben que lo son y programados para actuar en un momento dado.

El compañero contrincante. El feo

Michael Hogan (Saul Tight) Lou Diamond Phillips
Michael Hogan (Saul Tight)

El compañero de toda la vida, competidor en ocasiones, que un día se descubre que esconde algo de lo que ni siquiera el es consciente. Una caracterización similar para dos actores: Michael Hogan es Saul Tight, fiel compañero de fatigas de William Adama, y Lou Diamond Phillips es David Telford, el oficial y habilidoso piloto de combate inicialmente destinado a cruzar el Stargate con el noveno Chevron que le llevaría la Destiny, hasta que el ataque de la Base Ícaro desencadena los acontecimientos y trunca el plan establecido.

La astronave

La Galáctica
La Galáctica

La Galactica, una vieja gloria de la armada, con sistemas obsoletos pero eficaces contra los sofisticados Cylon, frente a la Destiny, astronave de los Antiguos cuya tecnología y funcionamiento nadie conoce en su totalidad, y que han de ir descubriendo. Dos personajes no humanos pero que en ocasiones cobran vida propia. Adama se refiere a su Galactica como alguien muy querido, y la Destiny que funciona automáticamente, es para sus tripulantes casi una diosa que les ha de cuidar. Dos astronaves cuyas vidas de los tripulantes que lleva en su seno, dependen de ellas.

Anotaciones

Se ha llegado a un momento en que los parecidos entre las distintas creaciones de los autores casi de cualquier género, son inevitables. El escollo que queda por superar son los propios prejuicios, manías, anhelos y gustos, que hará que en unos casos toleremos el plagio descarado, y en otros la simple inspiración nos fastidie hasta el punto de evitar el disfrute.

Si bien no se puede hablar de coincidencias de guión, creo que hasta en sus detalles más particulares las caracterizaciones de los personajes de SGU y el puesto que ocupan en sus correspondientes historias son una clara imitación de BSG, así como de la situación de la que se parte. No obstante todo, merece la pena en mi opinión echarle un vistazo.

© Lino Moinelo, (2.509 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Al final de la eternidad el 9 de julio de 2010
CC by-sa 3.0