EX MACHINA
EX MACHINA Inglaterra, 2015
Título original: Ex Machina
Dirección: Alex Garland
Guión: Alex Garland
Producción: Andrew Macdonald, Allon Reich
Música: Allon Reich, Ben Salisbury
Fotografía: Rob Hardy
Duración 108 min.
Duración: 108 min.
IMDb:
Reparto: Domhnall Gleeson (Caleb); Oscar Isaac (Nathan); Alicia Vikander (Ava); Sonoya Mizuno (Kyoko)

El tamaño de las películas suele medirse por la cantidad de protagonistas, secundarios y metros cúbicos de escenarios. Una película con un protagonista encerrado en una habitación suele ser calificada de pequeña u obra menor. Por mucho contenido filosófico que arrastren las reflexiones que el autor pone en boca del actor, la autocomplacencia del discurso acaba casi siempre convirtiendo en una pesadez las peroratas lanzadas a pantalla, sobre todo, al faltar el relieve y el contrapunto que otros personajes proporcionan, y por supuesto el aire fresco de los espacios abiertos. Hay notables excepciones, como las adaptaciones de CINCO HORAS CON MARIO, bastan una actriz de carácter y una silla sobre el escenario para lanzar al patio de butacas remolinos de emoción.

Por todo esto EX MACHINA podría ser calificada perfectamente como una película pequeña, apenas cuatro actores principales y media docena de figurantes que no ocupan ni un minuto de metraje, un ritmo pausado, un espacio no tanto cerrado como aislado, y unas cuantas ideas subyacentes que se van abriendo camino poco a poco hasta convertirse en una serie de conceptos inquietantes.

Todo parte cuando Caleb, programador de Bluebook, en esta ficción el gran buscador de Internet, gana un sorteo que le permitirá pasar unos días con Nathan, el creador del algoritmo de búsqueda y fundador de la empresa. Como buen milmillonatio Nathan se puede permitir el lujo de vivir como le da la gana donde le da la gana, en este caso en una casa aislada en el centro de un bosque aislado en mitad de unas montañas aisladas de las que es propietario. Solo, en compañía de Kyoko, su chica para todo (todo, todo) Nathan sigue desarrollando Bluebook pero además se ha embarcado en la creación de la inteligencia artificial definitiva. Convenientemente antropomorfa, Ava es la última versión, y Caleb será el encargado de determinar si efectivamente Ava ha alcanzado el punto de no poder ser diferenciada de una inteligencia humana. No es solo pasar el test de Turing, (maquinas capaces de mantener una conversación coherente hay muchas) sino de ser en todos los aspectos y matices completamente humana.

El encargo pilla un poco por sorpresa a Caleb, pero como buen nerd está encantado con la oportunidad que le brinda Nathan. En cualquier caso el ambiente es malsano. Nathan se emborracha día si y día también, trata a Kyoko de forma despótica, y Caleb acaba por tener la impresión de ser tanto observador como objeto de estudio.

La interacción con Ava también es extraña. Ella es indudablemente una máquina, excepto el rostro, perfectamente moldeado, se trata de un androide con una carcasa transparente. Demuestra no obstante curiosidad, aburrimiento, anhelos, incluso guarda sus propios secretos a salvo de Nathan. Caleb no sabe muy bien si todo es una ficción preparada por Nathan o realmente Ava ha desarrollado por ella misma todas esas particularidades. Naturalmente todo se va complicando poco a poco hasta que finalmente se desatan todos los infiernos. Bueno, en realidad uno y pequeño, pero asombroso.

Lo que se infiere en primer lugar de EX MACHINA es la cuestión de cómo definir la inteligencia. Ava se conduce e interactúa como un ser sensible e inteligente, es consciente de su naturaleza y aunque es evidente su curiosidad por conocer de primera mano el mundo exterior (Nathan la tiene encerrada en un apartamento sellado) no es menos cierto que tampoco demuestra que las emociones la guíen. Demuestra un obvio interés por Caleb, tanto personal como emocional, pero con una frialdad que no deja de ser inquietante. Como opinión personal, mientras una inteligencia no demuestre ese punto de duda e inseguridad, ansiedad ante la posibilidad del fracaso y la capacidad de adaptar según las circunstancias el grado de éxito respecto al objetivo original, no habrá realmente inteligencia, solo un sistema experto (demonios, hace años que no oigo hablar de ese concepto) más o menos complejo, no habrá realmente una inteligencia completa.

Esto nos lleva a otra cuestión por la que se pasa de puntillas casi siempre. Uno de los aspectos principales que distingue una inteligencia superior es la capacidad de manipular a sus semejantes. Toda interacción humana se basa en la negociación. Incluso cuando los objetivos parecen idénticos hay pequeños matices que se deben ajustar ya sea cediendo en todo o en parte, intercambiando unos objetivos por otros. La manipulación consiste en conseguir que la otra parte asuma los objetivos ajenos como propios a base de introducir elementos que, sin tener nada que ver con la negociación, alteren la actitud del interlocutor. El ejemplo más elemental es el chantaje emocional, los más complejos implican embaucar (el arte de la manipulación implica que esta no debe ser percibida) a terceros para que influyan en la contraparte. EX MACHINA es un canto a la manipulación. Ava Manipula a Caleb, Caleb manipula a Nathan, incluso Ava manipula de alguna forma a Kyoko, como gran maestro de ceremonias, Nathan manipula a todos. En esta sopa de mentiras, medias verdades y ocultación de información, se podría concluir que solo una inteligencia verdaderamente fuerte saldría triunfante.

Pero todas estas cuestiones no estarían completas si la imperfección no estuviera presente. Ya he hablado de la duda y la inseguridad, falta la creatividad, la capacidad de refundir ideas y conocimientos en un concepto que sin ser nuevo y beber de múltiples referencias, se parece muy poco a todo lo visto anteriormente, de forma bastante frecuente la creatividad va a asociada a una serie de disfunciones que, sin afectar a la propia inteligencia, si alteran el comportamiento y la capacidad de relación. Nathan es obviamente un neurótico: su estilo de vida aislado, sus formidables borracheras, su relación ambigua con Kyoko, son la marca del genio. Caleb, sin tener un desequilibrio tan evidente como su jefe, tampoco es precisamente alguien normal, tímido, retraído, inseguro, de personalidad débil, también se le identifica fácilmente con un genio. Sin embargo, Ava no muestra la mínima alteración de la personalidad, nunca duda, nunca se derrumba. Visto esto, y teniendo en cuenta que el complejo de Frankenstein es una de las barreras aún por vencer respecto a las I. A. ¿sería deseable que las máquinas también pudieran disfrutar de sus propios desequilibrios para poder explorar caminos cognitivos más allá de su programación?

Como se puede ver EX MACHINA da para pensar en estas cosas y más. Como película puede ser pequeña, pero indudablemente puede llegar a ser muy densa.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.063 palabras) Créditos