TIERRA A ECO
TIERRA A ECO EE. UU., 2014
Título original: Earth to Echo
Dirección: Dave Green
Guión: Henry Gayden, Andrew Panay
Producción: Ryan Kavanaugh, Andrew Panay
Música: Joseph Trapanese
Fotografía: Maxime Alexandre
Duración: 91 min.
IMDb:
Reparto: Teo Halm (Alex); Brian «Astro» Bradley (Tuck); Reese Hartwig (Munch); Ella Wahlestedt (Emma); Jason Gray-Stanford (Doctor Lawrence Madsen); Algee Smith (Marcus Simms); Cassius Willis (Calvin Simms); Sonya Leslie (Theresa Simms); Kerry O´Malley (Janice Douglas); Virginia Louise Smith (Betty Barrett); Peter Mackenzie (James Hastings); Valerie Wildman (Christina Hastings)

No se muy bien porqué a los autores les da de cuando en cuando por poner al día los antiguos mitos y las viejas historias. En mi opinión hay dos causas fundamentales, la primera y principal, la total carencia de ideas propias que hace más sencillo apropiarse de las ajenas, darles una capa de barniz y disfrazarlas como homenajes cuando no son más que un ejercicio de filibusterismo estético. La otra, la idea más o menos arrogante de que el padre del concepto no era lo bastante hábil en lo suyo y necesita de alguien que le enmiende la plana, enderece los renglones y cuente las cosas adecuadamente.

Está además la siempre respetable opinión de los que ponen la pasta (para multiplicarla) y consideran que, sin dudar de su interés y calidad, las viejas obras no están en sintonía con el público actual (que por lo demás las suele desconocer o despreciar precisamente por viejas) y no está de más un lavado de cara para ponerlas al día, algo que no debería escandalizar a nadie puesto que, por ejemplo, en la historia del cine se lleva haciendo desde el primer día, (hay un BEN-HUR de 1907, otro de 1925. otro, el famoso, de 1959 y preparándose otro más para 2016, además de al menos una miniserie de televisión en 2010).

Dicho todo esto, nos encontraremos en TIERRA A ECO la puesta al día de dos de las obras más emblemáticas de Spielberg, la veterana E. T. y la más reciente SUPER 8. Vale que SUPER 8 la dirigió J. J. Abrams (al que ya va siendo hora de llamar el nuevo Rey Midas del cine), pero Spielberg estuvo muy involucrado en ese proyecto, y seguro se moría por haber firmado él mismo.

No resulta entonces demasiado complicado adivinar el argumento de TIERRA A ECO: un grupo de chavales montados en sus bicis que van y vienen ayudando a un extraterrestre perdido en la Tierra mientras lo graban todo minuciosamente con una cámara de vídeo y sus móviles (de ahí lo de poner al día la idea). Así de simple. Se trata, además, de una película pequeña. No hay grandes estrellas, quien más se acerca, es Jason Gray-Stanford, a quien se conoce más por su carrera televisiva que cinematográfica (sin que eso sea un demérito), el resto del reparto, chavalería incluida, tiene una trayectoria similar. Aún siendo una película financiada por la Disney­ (no tengo muy claro si fue una producción propia o la Disney solo puso la pasta o simplemente la distribuyó) tampoco se le dio excesivo pábulo, y la promoción en España ni existió: fue directamente al mercado de DVD sin estrenarse en salas de cine.

Tampoco tengo muy claro porqué, en otros países si ha tenido pases en salas grandes, quizá esas experiencias no fueran satisfactorias y alguna mente pensante consideró que no valía la pena hacer lo propio aquí. También hay que reconocer que la película es arriesgada en el sentido que está presentada en forma de falsa película doméstica.

Los tres protagonistas, Alex (niño de acogida, descarado pero nada conflictivo), Tuck (la aportación étnico/graciosa, loco por el vídeo) y Munch (friki, nerd, pitagorín, niño vicente, etc, etc...), compañeros de colegio, vecinos en el barrio y amigos hasta la muerte, están a punto de separarse porque el gobierno ha decidido que su urbanización es un lugar ideal para que pase una autopista, y por tanto las familias están obligadas a mudarse. Justo el día antes de la marcha los móviles empiezan a volverse locos y presentar extrañas imágenes que nuestros héroes interpretan, certeramente, como un mapa que, por supuesto, no dudan en seguir por mor de la amistad y vivir la última aventura juntos. Se lanzan pues a una loca carrera en bici por el desierto, se topan con su ET particular, son perseguidos por los Hombres de Negro, descubren el amor (o algo así), hacen la buena acción del día y todas esas cosas bonitas de las películas ñoñas.

Todo ello, ilustrado desde el punto de vista de la cámara de Tuck y los móviles del resto de la pandilla. Mucha toma objetiva (en el sentido de que la cámara no narra, solo muestra lo que hay), subjetiva (esta vez de sujeto) e histérica (es lo que tiene el que la mayor parte de las escenas sean en movimiento y sin encuadre). Sorprendentemente Dave Green y Maxime Alexandre (el director de fotografía) lo hacen lo bastante bien como para que no se convierta en algo molesto, las narraciones en off también hacen mucho por centrar el desarrollo de la aventura y hacerla comprensible más allá de los desenfoques.

Como además la película no dura mucho, poco menos de hora y media, se hace aún más ligera y sus agujeros de guión, obviando que el tal Eco es un extraterrestre con forma de buho, (pedalear sesenta kilómetros de noche con una bici de BMX no lo aguanta ni Alberto Contador, o la absurda y repentina conversión friki de la chica más popular del colegio) se perdonan con facilidad.

Peliculilla amable para pasar el rato. No quedará en los anales de la historia del cine, pero tampoco ofende.

© Francisco José Súñer Iglesias, (864 palabras) Créditos