EL SER MENTE
EL SER MENTE Fredric Brown
Título original: The Mind Thing
Año de publicación: 1960
Editorial: Acervo
Colección: Ciencia Ficción nº 46
Traducción: César Terrón
Edición: 1982
Páginas: 247
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Luis del Barrio

Es una lástima, pero uno de los grandes olvidados del género es Fredric Brown. Era uno de los grandes, allá por los años 30,40 y 50, estrella de los pulp y los libros de bolsillo, y se podía tener la seguridad de que cuando se comenzaba uno de sus relatos se iba a encontrar buenas historias, bien hiladas y mejor culminadas.

Esta novela (que también se puede encontrar en otras ediciones con el título de LA MENTE ASESINA DE ANDRÓMEDA, nada que ver con la novela/película de Michael Critchton) es una de esas aventuras en apariencia ligera, de hecho lo es, dinámica, entretenida, pero que a la vez aporta una buena cantidad de ideas, conceptos y estampas que la ponen bastante por encima de lo que se puede considerar una historia pulp.

La cosa va de un criminal alienígena exilado en la Tierra que se ve obligado a saltar de mente en mente para sobrevivir y, de paso, conseguir un anfitrión con los conocimientos suficientes para construir una nave con la que volver a su mundo. Uno de los problemas que tiene el Ser Mente es que para abandonar un anfitrión éste debe morir. Entrar es fácil, el Ser espera a su objetivo esté dormido, momento en el su mente está por completo relajada y le resulta muy fácil abducirla, sin embargo, la muerte del anfitrión es la única forma en la que pueda abandonarlo, por lo que el Ser no duda en suicidarlos cuando le es necesario.

Casualmente, un ingeniero electrónico especializado en sistemas de comunicación por satélite, está de vacaciones rurales en la pequeña comunidad donde el Ser desarrolla sus actividades y casi por aburrimiento, empieza a investigar las extrañas muertes de animales que ha ido presenciado desde su llegada. Poco a poco reúne datos, relaciona sucesos y al verse en la necesidad de elaborar un completo informe, y para que se lo mecanografíe, contrata a una adusta y solterona maestra local, que no por maestra y solitaria está desconectada del mundo y sus avances (es aficionada a la ciencia y ¡ávida lectora de ciencia-ficción!) y aunque Brown no lo especifique, se la puede considerar como madurita interesante.

El caso es que tras diversas peripecias el ingeniero descubre al Ser, el Ser no se muestra precisamente entusiasmado por ello, y la maestra no duda acudir cuando es requerida por su jefe. El resto de la historia es tan previsible como es de imaginar, y efectivamente todo acaba como debe ser, aunque la maestría de Brown consigue que en absoluto resulte rutinaria.

Como comentaba, la novela, pese a ser una serie B está llena de detalles. Por lo pronto no se pinta al alienígena como un ente maligno, es solo un exilado (el crimen que ha cometido está más allá de la comprensión humana, asegura Brown) que desea volver a su planeta para redimirse. Cualquier otra consideración está fuera de lugar, y animales y humanos son simples herramientas. No hay nada personal ni sádico en los suicidios. El contenido sexual es también considerable, ya de entrada los primeros pasajes relatan como un par de adolescentes, ya decididos a casarse, adelantan la noche de bodas en un prado, y para más se dedican a corretear desnudos. Esto contrasta con el pacato comportamiento de la maestra, que pese a no tener problemas en estar a solas con el ingeniero cuando trabajan, hace todo lo posible para que se sepa en el pueblo y de este modo evitar las habladurías.

Los figurantes tampoco son mero decorado, el granjero amargado, el técnico de televisiones arruinado, están tan bien desarrollados que dan idea de cómo podía ser el panorama rural del medio Oeste americano en los años 60.

Me ha parecido una buena novela, no un clásico, pero si para ser tenida muy en cuenta.


Notas

Existe una edición más moderna (con nueva traducción de Jesús Gómez) por parte de Gigamesh, incluida en el volumen EL GRANUJA ESPACIAL Y OTRAS NOVELAS DE MARCIANOS (2008) con el igualmente inexacto, pero descriptivo, título de LA MENTE INVASORA

© Luis del Barrio, (39 palabras) Créditos