ENCUENTRO EN FARPOINT
Star Trek TNG: ENCUENTRO EN FARPOINT EE. UU., 1987
Título original: Encounter At Farpoint
Dirección: Corey Allen
Guión: Gene Roddenberry y D. C. Fontana
Producción: Gene Roddenberry para Paramount
Música: Jerry Golsmith y Denis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 92 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (capitán Jean-Luc Picard); Jonathan Frakes (comandante William Riker); Brent Spiner (teniente-comandante Data); Marina Sirtis (consejera Deanna Troi); Levar Burton (teniente Geordi La Forge); Gates McFadden (doctora. Beverly Crusher); Michael Dorn (teniente Worf); Denise Crosby (teniente Tasha Yar); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Deforest Kelly (almirante Leonard Bones McCoy); Colm Meaney (alférez Miles O´Brien); John de Lancie (Q); Michael Bell (Groppler Zorn); David Erskine (tendero bandi); Timothy Dang (oficial de Seguridad del puente); Jimmy Ortega (alférez Torres); Evelyn Guerrero (alférez)
Temporada: 1, Episodio: 1

Sinopsis

Fecha estelar. El capitán Jean-Luc Picard acaba de ser puesto al mando de la nueva nave insignia de la Flota Estelar, la USS Enterprise NCC-1701-D. Su primera misión consistirá en negociar con los bandi, una raza tecnológicamente atrasada que, sin embargo, ha sido capaz de construir una sofisticada estación que ofrecen a la Federación. Cuando se halla en ruta hacia su destino, la nave federal es interceptada por una misteriosa entidad denominada Q, cuya intención no es otra que juzgar a toda la especie humana, por considerarla salvaje, agresiva y un peligro para el Universo.

La nueva tripulación de la Enterprise
La nueva tripulación de la Enterprise

Dieciocho años después de que algún lumbreras decidiera cancelar TOS, Roddenberry, apoyándose en el enorme éxito internacional tanto de la serie clásica como de las películas protagonizadas por Kirk y compañía, lograba poner en marcha su acariciado sueño de una nueva serie televisiva. Con ENCUENTRO EN FARPOINT el Gran Pájaro de la Galaxia no sólo renovaba el universo ficticio Trek, dándole una nueva dimensión, sino que sentaba las bases de lo que, con el devenir del tiempo y de los episodios, habría de convertirse en la producción más emblemática y popular de la ciencia-ficción televisiva... aunque algunos carrozas sigamos prefiriendo la serie clásica. Puesto que ya me extendí sobre el tema de la gestación de esta serie en mi ensayo Star Trek TNG: vigésimo aniversario, publicado en el Sitio en tres entregas, no añadiré más sobre el asunto, limitándome a recomendar la lectura de ese trabajo a quienes deseen profundizar algo más sobre dicha creación catódica de Roddenberry.

ENCUENTRO EN FARPOINT es un buen principio para TNG, aunque sin duda pudo haber sido mucho mejor. Sin embargo, dado que estamos ante la piedra angular de una serie que abarcará siete temporadas y 178 episodios, creo que se trata de un comienzo más que digno. A pesar de arrastrar todavía tras de sí, como si fuera un lastre, todo el peso de la mítica TOS, TNG inició su andadura con un excelente capítulo doble, que significaría el pistoletazo de salida de lo que llegaría a ser, como su ilustre predecesora, un maravilloso vehículo para contar historias sobre el hombre y su búsqueda tanto de su humanidad como del lugar que ocupa en el vasto Universo que acaba de empezar a explorar.

Como todo piloto que se precie, ENCUENTRO EN FARPOINT ofrece la presentación de los personajes fijos de la serie, describiendo cómo son sus caracteres y dejando la puerta abierta a un posterior desarrollo de los mismos en sucesivos episodios. Picard se nos presenta como un capitán eficiente y disciplinado pero algo frío, aunque tiene detalles conmovedores, como cuando le pide a Riker que le ayude en su trato con los niños de a bordo. A Riker, por su parte, nos lo muestran como un buen primer oficial, que no duda en hablarle con franqueza al capitán, dejando bien claro su parecer. La presentación de Troi, Yar y La Forge es despachada en apenas unos minutos, y en cuanto a la de Worf, cabe mencionar que casi no se dice nada sobre él, aparte de mencionar de pasada que es el único klingon de la Flota Estelar. Algo más elaborada y profunda es la de la doctora Crusher y su hijo Wesley, lo que resulta lógico si tenemos en cuenta su especial relación con Picard. En cuanto a Data, es descrito como un personaje lineal y muy frío, simpático y ocurrente a veces, pero a años luz de lo que sería posteriormente. En principio, Data era visto por los guionistas como un ser inocente, un robot humaniforme que ofrecería un eficaz contrapunto casi cómico al resto del reparto. Pero un rol como el Data encerraba un enorme potencial en una producción de ciencia-ficción, de forma que los guionistas no tardaron en darle más importancia, comenzando a explorar su sorprendente personalidad y centrándose, sobre todo, en su insistente búsqueda de su propia humanidad. Semejante desarrollo no sólo haría de Data el personaje más interesante y carismático de TNG, sino que lo convertiría en todo un símbolo de la serie, como Spock lo era de TOS. Tampoco podemos dejar de comentar la aparición en el piloto de Colm Meaney, el alférez Miles O´Brien, cuyo nombre ni siquiera se menciona en esta ocasión, pero que llegaría a ser uno de los secundarios más importantes de TNG, siendo, a la vuelta de unos años, uno de los intérpretes principales de Star Trek: DS9. Por último, hemos de destacar ese dulce toque de nostalgia que destila la emotiva secuencia del envejecido y retirado almirante McCoy. Bones sigue siendo tan cascarrabias como siempre, pero lo que le comenta a Data sobre la nueva Enterprise conmueve el alma del buen trekkie. Kelley, a pesar de no estar muy conforme con la novedosa Star Trek, se avino a aparecer brevemente en el episodio por razones de amistad con Roddenberry. Así se iniciaría una sólida tradición que conllevaría la intervención de algunos actores de la producción clásica en este nuevo universo, y que culminaría con la colaboración entre Kirk y Picard en STAR TREK VII: LA PRÓXIMA GENERACIÓN (STAR TREK: GENERATIONS, David Carson, 1994).

El doctor McCoy de visita
El doctor McCoy de visita

En lo que al argumento se refiere, se inscribe en la línea clásica de las historias de Star Trek, con una firme crítica a la explotación de unas razas por otras, representada por los bandi y la criatura a la que han sometido. Pero la historia es mucho más profunda gracias a la inclusión del enigmático Q, miembro de una raza millones de años más evolucionada, que pretende erigirse en juez de toda la especie humana. Para disfrute de las nuevas generaciones queda la estupenda defensa de la humanidad, tan cara al espíritu Roddenberry, que Picard hace frente al tribunal presidido por la poderosa entidad. Aunque aparentemente el capitán acabe cediendo ante Q , en realidad logra una gran victoria al conseguir que el ser acceda a someterlos a una prueba que determinará si los humanos han dejado atrás su salvajismo.

Q, un personaje que alcanzaría gran relieve e importancia a lo largo de la serie, es uno de los grandes aciertos del episodio, pues le sirve a Roddenberry para tratar uno de sus temas preferidos: el de la condición humana. Este Q, algo distinto del que veríamos en episodios posteriores, puede resultar un tanto cargante, pero hemos de admitir que, a pesar de su enorme poder, actúa guiado por la razón, aunque sea la suya. La concepción del personaje es perfecta, pues si bien nos encontramos ante un ser dotado de poderes asombrosos, incomprensibles para nosotros, se mantiene muy alejado de cualquier concepto religioso, deviniendo en una criatura superior pero no infalible, en la mejor tradición Trek. Q tuvo un gran impacto entre los fans, que especularon con la posibilidad de que este ser fuese, en realidad, el inolvidable Trelane de El escudero de Gothos, ya crecidito e independizado de sus padres. Roddenberry zanjó el asunto dejando claro que se trataba de dos especies muy distintas.

Q, el ente recurrente
Q, el ente recurrente

Hubo problemas de dirección y guión, pero fueron solventados por Roddenberry, que en la primera temporada ejerció un control casi absoluto sobre la producción. El Gran Pájaro de la Galaxia dedicó mucha atención al aspecto estético de la serie, describiendo los interiores de la nueva Enterprise, sobre todo el puente de mando, con el máximo detalle permitido por el presupuesto. Los decorados que recrean el mundo de los bandi nos remiten a TOS, pues todavía se nota mucho que son de cartón-piedra, aunque eso no tardaría en cambiar. También aparece la holodeck, que simula un bosque que fue filmado, en realidad, en el Parque Griffith de Los Ángeles. No obstante, la sala de hologramas no sería oficialmente presentada al público hasta El gran adiós, capítulo número 12 de la primera temporada.

Emitido dos veces por la televisión americana, como un telefilme y como el piloto de la serie, dividido en dos partes, ENCUENTRO EN FARPOINT tuvo una buena acogida por parte del público, pues significaba el regreso de Star Trek a la pequeña pantalla y con un nivel más que aceptable. La serie tardaría mucho en cuajar, pero Roddenberry, que había tomado buena nota de su experiencia previa con TOS y no estaba dispuesto a dejar el futuro de su producción en manos de ejecutivos estultos que sólo entendían el signo del dólar, se implicó a fondo para ofrecer posibilidades de desarrollarse a TNG y ciencia-ficción de calidad a los aficionados. Su dedicación y esfuerzo personal se saldaría con un rotundo éxito, que superaría incluso el de la legendaria TOS. Todavía hoy, veintisiete años después de su primera emisión, ENCUENTRO EN FARPOINT puede verse con agrado como una buena película de ciencia-ficción, o como cabecera de una serie extraordinaria.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.453 palabras) Créditos