Bruna Husky, 2
EL PESO DEL CORAZÓN
EL PESO DEL CORAZÓN Rosa Montero
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca furtiva
Traducción: ---
Edición: 2015
Páginas: 397
ISBN:
Precio: 20 EUR

Bruna Husky está en camino de convertirse en un personaje icónico dentro de la ciencia-ficción española. Respecto a ella y su circunstancia poco hay que decir, ya quedó todo perfectamente perfilado en la primera de sus aventuras, LÁGRIMAS EN LA LLUVIA, pero recordemos, es una replicante (si, para los más despistados Rosa Montero no se ha complicado la vida, ha tomado en préstamo el universo de Dick / Scott y ha añadido el justo aliño castizo), una androide, que tras dos años de servicio en el ejército trabaja como detective privado mientras cuenta los días, literalmente, que le quedan hasta que su organismo colapse y muera. Tres años, diez meses y veintiún días.

Los replicantes no son simples máquinas, en realidad son humanos sintéticos, sienten y padecen igual que cualquier nacido de madre, incluso les son insertadas en la memoria infancias y vivencias artificiales para evitar desequilibrios psicológicos. Sin embargo los replicantes no se suelen hacer demasiadas preguntas acerca de su destino, son conscientes de él pero no supone, en general, más que una actitud fatalista ante la vida. Excepto Bruna, su memorista (los escritores que elaboran las memorias de los androides) experimentó con ella y le traslado sus propios recuerdos, la hizo más sensible de lo habitual, y la nausea existencial está instalada en su vida.

Con esta presentación cualquiera pensaría que estamos ante una novela pausada y plomiza, nada más lejos de la realidad, una cosa es que Bruna viva en permanente angustia y otra que no viva la vida, para algo es androide de combate y está fabricada para afrontar los escenarios más peliagudos, por si alguien tiene dudas, EL PESO DEL CORAZÓN es pura y simple ciencia-ficción. A veces cuando desde ciertos mentideros se exige vehementemente tratamientos adultos del género da la impresión de que los argumentos deben ser eso, pausados y plomizos (y si es posible espesos y retorcidos, mejor). En EL PESO DEL CORAZÓN no ocurre nada de eso.

El argumento tampoco es especialmente enrevesado, Bruna es contratada para un trabajillo en apariencia sencillo, recuperar un diamante robado de una colección ciertamente particular y cuando se pone tras la pista descubre una conspiración de escala cósmica (sip, cósmica) y se embarca, previa sugerencia del capitoste de turno, en su desmantelamiento. Luego hay carreras, tiros, un viaje en ascensor espacial a una Estación espacial-Estado de carácter religioso-fundamentalista, más tiros, luchas contra ninjas (bueno, no se dice eso en ningún momento, pero las cosas son lo que son), carreras, otro viaje, esta vez a una Finlandia desintegrada, además hay romance salvaje y un sorprendente encuentro con la familia. Incluso antes de empezar se enfanga acogiendo a una cría casi salvaje, que por lo demás no hace buenas migas con su mascota alienígena (trasunto del Mordisquitos de Futurama) ni con Yiannis, el viejo archivero ciclotímico que también tiene, en cierto modo, acogido. A Bruna, definitivamente, le gustan los perdedores.

Se agradece que Rosa Montero se centre en el puro thriller de género, no se complica la vida intentando hacer literarios a sus personajes, le sobra oficio para que eso salga con naturalidad. Bruna como personaje da mucho de si, y la autora se deja llevar por ello, sin forzar la situación, a poco que se escarbe en la cabeza de alguien que lleva la cuenta al minuto de los tres años, diez meses y veintiún días que le quedan de vida se puede sacar petróleo, como es el caso.

Otro punto importante es que Rosa Montero ha escrito ciencia-ficción pura y dura, no se ha escondido detrás de etiquetas más etéreas y respetables, ni ha intentado desviar la atención. EN TOMATES VERDES FRITOS Kathy Bates argumentaba Soy más vieja y mi seguro lo cubre todo. Rosa Montero tiene crédito literario más que sobrado para escribir lo que le apetece sin necesidad de justificarse, y esas cosas se notan, cuando un autor se divierte escribiendo, el lector se contagia de ello.

Con todo, la novela no es del todo perfecta. Particularmente me ha sobrado el viaje a la estación espacial-Estado de carácter religioso-fundamentalista. La verdad es que me esperaba bastante más del episodio, porque lo que consigue Bruna (objetos, confesiones) bien podría haberse logrado con un discreto asalto a una embajada y un par de entrevistas en callejones oscuros (anda que no hay polígonos en Madrid).

También sorprende encontrarse ciertas asperezas y algún que otro modismo, por ejemplo, en español de España las enfermedades tiene cura, como método, pero solo soy consciente de usar curación en términos del proceso. Bien puede ser cosa de barrios (yo soy de Vallecas, ella de Cuatro Caminos) o bien que poco a poco, y gracias a eso de la globalización y, sobre todo, Internet, los préstamos de ida y vuelta entre los distintos españoles son cada vez más frecuentes.

Para acabar, una más que recomendable novela, digna secuela de LÁGRIMAS EN LA LLUVIA buena literatura, buena ciencia-ficción y formidable personaje el de Bruna.

© Francisco José Súñer Iglesias, (828 palabras) Créditos