CONSEJO DE GUERRA
Star Trek TOS: CONSEJO DE GUERRA EE. UU., 1967
Título original: Star Trek TOS: Court Martial
Dirección: Marc Daniels
Guión: Don M. Mankiewicz y Steven W. Carabatsos
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); Nichelle Nichols (Uhura); Elisha Cook (Samuel Cogley); Joan Marshall (Areel Shaw); Percy Rodríguez (comodoro Stone); Richard Webb (teniente-comandante Finney); Alice Rawlings (Jame Finney); Bart Conrad (capitán Krasnowsky); Reginald Lal Singh (capitán Chandra); William Meader (Lindstron); Nancy Wong (oficial de personal de la Enterprise)
Temporada: 1, Episodio: 20

Sinopsis

Fecha estelar: 2947.3. La Enterprise se dirige a la Base Estelar 11 para reparar los daños sufridos durante una tormenta de iones, a consecuencia de la cual desapareció en el espacio el teniente-comandante Finney. Kirk presenta su informe al comodoro Stone, máximo responsable de la base, pero los datos del ordenador de la Enterprise contradicen la versión del capitán. Convencido de su inocencia, Kirk se niega a aceptar la solución de compromiso que le propone Stone y aboga por ser sometido a un consejo de guerra. En el transcurso de la vista se revela que Kirk cometió un fallo durante la tormenta iónica que provocó la muerte de Finney. Todo parece conjurarse contra el capitán, a pesar de los desvelos de su veterano y hábil abogado, Samuel T. Cogley. Pero cuando todo parece perdido, Spock descubre que alguien ha manipulado el ordenador.

CONSEJO DE GUERRA es uno de los grandes episodios de la primera temporada. Centrado en la figura de nuestro venerado capitán James T. Kirk, ofrece una de esas tramas judiciales, intrigantes y efectivas, tan del gusto del cine y la televisión de Estados Unidos. El espléndido guión de Mankiewicz y Carabatsos presenta a un Kirk sometido a una corte marcial por la muerte de un tripulante de la Enterprise, e incluso llega a sugerirse que tal hecho fue intencionado, pues entre el capitán y Finney, que habían sido amigos en otro tiempo, existía cierta hostilidad. Huelga decir que el capitán es inocente de los cargos que se le imputan, pero las pruebas están en su contra, y hay un momento en que incluso él mismo duda de su comportamiento durante la tormenta iónica, valorando la posibilidad de que cometiera un error. Pero enseguida se rehace y se muestra dispuesto a luchar hasta el final, porque está seguro de que actuó correctamente en todo momento.

Kirk declarando ante Stone
Kirk declarando ante Stone

Frente a Kirk se encuentra el comodoro Stone, comandante de la Base Estelar. Stone, decidido a salvaguardar el buen nombre de la Flota Estelar, intenta convencer a Kirk para que abandone su carrera y pase a un segundo plano, porque, como muy bien dice, nunca ha sido sometido a consejo de guerra un capitán de nave estelar. Stone desea mantener impoluta la imagen de la Flota y está dispuesto a sacrificar a Kirk para ello, porque cree en su culpabilidad, pero Jim no está por la labor. La salida que le ofrece el comodoro podría satisfacer a alguien menos íntegro, pero no a él. Está convencido de su inocencia, aunque admite que también puede haberse equivocado; pero, si es así, bajo ningún concepto piensa ocultarlo. Si debe someterse a una corte marcial para que resplandezca la verdad, lo hará, asumiendo todas sus consecuencias. Y aunque en un principio lo tenga todo en contra, logrará salir adelante con la ayuda de su abogado y, sobre todo, la de su primer oficial, que será quien al final logre destapar la elaborada trampa que le han tendido a su capitán.

La fiscal del caso es la teniente del cuerpo jurídico de la Flota Estelar Areel Shaw. Entre ella y Kirk hubo cierta relación en el pasado y ambos siguen apreciándose mutuamente. Kirk incluso le pide que le represente, pero ella le confiesa que no puede hacerlo porque será el fiscal en su juicio. El hecho de que Kirk no se sienta traicionado por la revelación de Areel patentiza el afecto que todavía siente por ella. Y es Areel, preocupada por la difícil situación de Kirk, quien recomienda a éste que contrate los servicios de Samuel T. Cogley, un avezado picapleitos que tiene fama de ser una eminencia en su profesión. El de Cogley es uno de los personajes más interesantes del episodio. El abogado es un tipo un tanto peculiar, que siente aversión por los ordenadores y que, en pleno siglo XXIII, continúa apegado a los libros en papel, pues según afirma en ellos se encuentra el verdadero espíritu de la ley. Elisha Cook, veterano actor secundario con importante presencia en el cine clásico, dio vida convincentemente a este curioso letrado, a pesar de que, según se cuenta en los mentideros trekkies, tuvo no pocos problemas para memorizar sus diálogos, lo que provocó un retraso en el rodaje.

En CONSEJO DE GUERRA se da otra vuelta de tuerca a uno de los temas más queridos por Roddenberry, que abogaba por un uso inteligente de la tecnología, sin ponerla nunca por encima del hombre. Como acertadamente expone Cogley en su brillante y apasionada intervención ante el tribunal, el principal testigo de la acusación contra Kirk es una máquina, el ordenador de la nave Enterprise, y como muy bien dice el abogado, por muy perfecta que sea, una máquina no tiene ningún derecho; un hombre sí. Aunque el futuro presentado en TOS es esperanzador, no deja de tener su lado oscuro, y el hecho de que, al menos en un principio, el tribunal otorgue más credibilidad a los datos de una computadora que a un oficial del prestigio y la integridad de Kirk es buena prueba de ello. En su vehemente alocución Cogley nos insta a no dejarnos llevar por la aparente superioridad de la tecnología, pues ésta puede fallar o ser manipulada. A lo largo de la serie serán muchos los episodios que tratarán esa corriente humanista de la ciencia-ficción, hasta llegar al espléndido EL MEJOR ORDENADOR, uno de los mejores capítulos de la segunda temporada y la mejor historia sobre ordenadores desbocados que se escribió para la televisión.

Kirk fue el capitán más joven de la Flota Estelar. Cuando conversa con algunos de sus compañeros de promoción en el bar de la base podemos apreciar que éstos le llevan bastantes años. De todas formas, al espectador no le caen nada bien, al menos aquellos con los que Kirk intercambia algunas frases, ya que se muestran casi ofensivos con nuestro idolatrado capitán, al que parecen haber juzgado y condenado antes que el tribunal emita su veredicto. Y es que en el siglo XXIII la ciencia y la tecnología pueden haber avanzado mucho, pero la naturaleza humana sigue siendo la misma.

Cogley buceando en la jurisprudencia
Cogley buceando en la jurisprudencia

El episodio presenta varios aspectos que dan continuidad a la serie, algo muy de agradecer. Así, por ejemplo, cuando los oficiales vuelven a la nave, tras prestar declaración en el juicio, cambian sus uniformes de gala por los corrientes, lo que indica que vuelven a estar de servicio. Otro ejemplo de continuidad es la base estelar en la que transcurre la acción, que aparecerá de nuevo en LA COLECCIÓN DE FIERAS, episodio que seguirá al que nos ocupa y en el que, lógicamente, se usaron los mismos decorados. De éstos puede decirse que son efectivos dentro de su sobriedad. Lo que se ve a través de las ventanas del despacho de Stone o del alojamiento temporal de Kirk es realmente pobre. Pero esto es Star Trek, la serie clásica, y aquí lo que de verdad importa es la calidad de los argumentos.

Para no variar, el doblaje, siendo muy bueno, tiene sus pifias. La Flota Estelar tiene como referente a la Royal Navy, así que las graduaciones de sus oficiales se corresponden con las tradicionales en la marina de guerra británica. A la hora de doblar el episodio se les coló un gazapo. El rango de Finney es teniente-comandante, que si no me equivoco es el equivalente a un capitán de corbeta. Pues bien, en el episodio se refieren varias veces a él como el teniente coronel Finney. Más adelante le ascienden a comandante, lo que ya es el colmo. Por otra parte, cuando McCoy se dispone a testificar, el ordenador le identifica como comandante, cuando en realidad su rango es el de teniente-comandante, igual que Finney. Estos errores de doblaje no tienen mucha importancia, pero resultan muy llamativos para quien conozca bien TOS, la obra más importante y personal de Roddenberry.

Lo único que estropea un poco el capítulo es la pelea entre Finney y Kirk en ingeniería, pues en varias escenas se ve claramente que no son Shatner y Webb quienes luchan, sino un par de dobles... que no se les parecen en nada, ni siquiera en la complexión física.

Para las escenas finales, esas en que la órbita de la Enterprise esta decayendo, se utilizaron los mismos planos que en HORAS DESESPERADAS. En cuanto a tecnología pobretona, se lleva la palma el silenciador de latidos, descrito por Kirk como un aparato de sonido blanco, que es un vulgar micrófono de los de toda la vida.

A pesar de las reticencias al respecto de los jefazos de la Paramount, Roddenberry hizo todo lo posible por incluir en su serie no sólo abundante presencia femenina, sino representantes de varias minorías étnicas. El creador de Star Trek pensaba, con toda lógica, que dentro de trescientos años no existirán ni el racismo ni la segregación. Los personajes fijos de Sulu y Uhura ya eran toda una declaración de principios al respecto. En CONSEJO DE GUERRA se escogió a un actor negro, Percy Rodríguez, para encarnar al comodoro Stone, superior de Kirk, y uno de los capitanes que integran el tribunal, Chandra (Reginald Lal Singh), es hindú. Ninguna otra producción televisiva de los 60 se atrevió a tanto, una razón más para apreciar Star Trek.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.541 palabras) Créditos