EL CÍRCULO DE JERICÓ
EL CÍRCULO DE JERICÓ César Mallorquí
Título original: ---
Año de publicación: 1995
Editorial: Ediciones B, S.A.
Colección: Nova ciencia-ficción número 73
Traducción: ---
Edición: 1995
Páginas: 377
ISBN:
Precio: 14 EUR

No había tenido el gusto de leer nada de César Mallorquí hasta que este volumen de relatos cayó en mis manos, quizá porque su última producción se ha centrado más en colecciones de corte juvenil (que reconozco dejar de lado por culpa de esa etiqueta, pero que de forma habitual deparan sorpresas de lo más agradable) o porque en muchas ocasiones de tan repetido, alabado y antologado, en cuanto aparece su nombre se tiende a pensar ya me lo habré leído, pero no. Un poco lo que ocurre con los clásicos de la Edad de Oro ¿otro Heinlein? No me suena... nosequé del espacio... pero juraría que ya... no sé... escribieron tanto y se les tradujo tanto y en tantas versiones que en cuanto la memoria se satura un poco resulta trabajoso recordar si ese clásico concreto se ha leído o no. Así, a base de verle tan mencionado y comentado se convierte en un viejo conocido al que en realidad nunca se ha tratado.

A César Mallorquí es fácil verle en estudios y artículos sobre la ciencia-ficción española, encontrarle en listados de los autores más destacados en influyentes, [verle] incluido en tal o cual antología de lo mejor de la ciencia-ficción española (que acabo por no comprarme porque ya me conozco el 80% de lo seleccionado), un viejo conocido, en definitiva, pero poco o nada frecuentado. Al hacerme, un poco por casualidad, con este volumen, al fin he arreglado este pequeño desaguisado.

Se compone de los siete relatos más conocidos del autor más un octavo que hace de nexo entre ellos. Algo que se agradece puesto que da a libro una entidad propia más allá de la mera montonera de cuentos, y que se apoya en un argumento ya utilizado previamente en alguno de los relatos: la asociación de un grupo de individuos de procedencia variopinta con la misión de mantener bien cosidas las costuras del Universo, más o menos, a grandes rasgos.

Los relatos son.

EL ESCRITOR, LA MUERTE Y EL DIABLO. Típica historia de compraventa de almas al diablo y/o delegados aunque actualizado a la tecnología moderna (de los 90) y con un sorprendente giro final que confirma por enésima vez que la Muerte puede ser cualquier cosa menos impaciente y que más sabe el Diablo por viejo, que por diablo. Motivo de reflexión, además, para esa legión de mediocridades que se dicen escritores y que han encontrado su propio diablo en Amazon CreateSpace: nunca os fiéis de esa vocecita interior que os repite que editores y críticos están compinchados para humillaros y que vuestra obra maestra no vea la luz. Son profesionales, viven de ello y se equivocan muy poco.

EL REBAÑO. La emotividad no tiene porque venir acompañada de una prosa ampulosa y un escenario mayormente deprimente, donde los protagonistas, de corte más bien patético, están atrapados por trágicas circunstancias. El perro protagonista del relato no necesita tanto artificio para convertirse en un personaje a la vez heroico y enternecedor. Solo sabe hacer una cosa, y la hace puntualmente y a la perfección: proteger y pastorear su rebaño sean cuales sean las circunstancias. Incluso si la humanidad se ha extinguido diez años antes. El punto de vista perruno, frío y directo, hace aún más impactante este relato, uno de los más, si no el más, renombrados y antologados del autor.

EL MENSAJE PERDIDO O A ORAJABIÁ SUNCAÍ E GEDEÓN MONTOYA. De corte marcadamente humoristico, cuenta como Gedeón Montoya, un gitano granadino renegrio, pequeñajo y enclenque, se convierte, casi, casi, en Dios, lo que además de proporcionarle una buena cantidad de habilidades, le lleva a la búsqueda de la sabiduría y el sentido de las cosas. Aún siendo casi, casi, Dios, la búsqueda de Gedeón es una cuestión intelectual y existencial más que la pretensión de trascender a su ya de por si extraordinaria existencia. Finalmente en encuentra la sabiduría y el sentido de las cosas, aunque sean en forma de cinismo y leyenda céltica.

LA PARED DE HIELO. ¿Dije que nunca había leído nada de César Mallorquí? Mentira, este relato si, pero jamemaaaten, que diría Gedeón, si soy capaz de recordar cuando y donde. El caso es que un joven bioquímico consigue trabajo en una importante multinacional farmacéutica donde coincide con Jawaharlal Nanda, un repelente niño Vicente doctor en biología, bioquímica y física, que ha ganado tres Nobel en cada una de esas materias con poco más de treinta años. El trabajo de Nanda, patrocinado por el jefe supremo de la farmacéutica (mira que son perversos) consiste en crear un fármaco capaz de fijar la memoria. Estupendo tratamiento para el Alzheimer, se dirá, aunque a también sirve para orientar ciertos pensamientos en personas sanas... lo que a su vez desata la creatividad de los directivos y el propio Nanda.

MATERIA OSCURA. Vuelve en cierto modo al tema principal de EL MENSAJE PERDIDO: para conseguir la trascendencia no es necesario adoptar poses artificialmente existencialistas, el postureo está bien para dar consistencia a lo que nunca va a dejar de ser superficial y vacuo. La trascendencia, como el respeto, se gana, no se regala, y así, los aparentemente salvajes e indolentes pchapchá la han conseguido a base de mantenerse fieles en su labor constante, y propiamente oscura, de pensar en las cosas.

EL HOMBRE DORMIDO. Has cierto cierto punto rutinario relato sobre Científicos Manipulando Con Grave Peligro Cosas Que No Entienden, mientras juegan a ser Dios. En el caso que nos ocupa, un grupo de estudiosos del sueño construye una máquina que pretende activar zonas del cerebro que solo lo hace en casos muy extraordinarios. Científicos ambiciosos, científicos acabados, y durmientes con sueños desaforados. A mi, particularmente, me aburren las historias de corte onírico (no, el simbolismo no es lo mío) pero tienen su público.

LA CASA DEL DOCTOR PÉTALO. Aunque, junto con EL REBAÑO, es uno de los relatos más mencionados y celebrados del autor, me parece el más flojo de la antología. El arranque es prometedor, y el escenario extraordinario, pero al cabo se descubre como una versión bastante forzada de La Bella y La Bestia. Naturalmente cada autor tiene sus planes y los desarrolla como le da la gana, pero es una lástima que ideas con un potencial tan impresionante como es la Mansión se conviertan en meros vehículos de historias sobadas que ni a las hermanas Bronte les hubiera dado por escribir.

Todos estos relatos de Mallorquí se desarrollan con un estilo tan directo como efectivo, que no efectista, sin perderse en barroquismos ni demostraciones de pirotecnia literaria. Aunque trata una buena cantidad de temas, siempre hay una socarronería subyacente, más o menos marcada, en los tratamientos, y cierta tendencia por el onirismo y el romanticismo. Aunque la antología ya es antigua y el autor ha optado por otros caminos literarios, este libro con todos sus pros y sus contras, es una buena manera de iniciarse en la obra de César Mallorquí.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.152 palabras) Créditos