LA DAGA DE LA MENTE
Star Trek TOS: LA DAGA DE LA MENTE EE. UU., 1966
Título original: Star Trek TOS: Dagger Of The Mind
Dirección: Vincent McEveety
Guión: S. Bar-David
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); Nichelle Nichols (Uhura); James Gregory (Dr. Tristan Adams); Morgan Woodward (Dr. Simon Van Gelder); Marianna Hill (Dra. Helen Noel)
Temporada: 1, Episodio: 9

Sinopsis

Fecha estelar: 2715.1. Cuando la Enterprise transporta unos medicamentos a la colonia penal del planeta Tántalus V, el doctor Van Gelder sube subrepticiamente a bordo de la nave, oculto en una caja que la colonia envía al navío estelar. El penal avisa de la fuga de un interno, por lo que se inicia una caza del hombre en la Enterprise. Van Gelder logra eludir la persecución y llega al puente de mando con la intención de hablar con el capitán. Una vez reducido, se identifica como ayudante del doctor Adams, y con gran esfuerzo, asegura a sus captores que éste ha manipulado su cerebro y se niega a regresar a Tántalus, afirmando que antes prefiere la muerte. Mientras McCoy y Spock tratan de sacar algo más en claro de Van Gelder, Kirk, dispuesto a investigar lo que ocurre, se transporta a la colonia penal en compañía de la doctora Noel. El doctor Adams les recibe cordialmente y poco después les muestra su gran creación: el neutralizador neuronal, que permite anular las tendencias criminales de los individuos, borrándolas literalmente de sus cerebros. Las cosas no son lo que parecen, y ante las sospechas de Kirk, Adams opta por hacer prisioneros a los oficiales de la Flota Estelar y por someter al capitán a la acción de la cámara de neutralización neuronal. Mientras tanto, en la nave, Spock recurre a una peculiar y peligrosa práctica mental vulcaniana para acceder a lo que Van Gelder oculta en su mente.

Kierk en mala situación
Kierk en mala situación

LA DAGA DE LA MENTE, culto título inspirado por una frase del acto segundo de la escena primera de MACBETH, de William Shakespeare, es un episodio que trata, como muchos otros, sobre la naturaleza humana. En este caso, sobre los inextricables vericuetos que ordenan nuestra mente, y cómo ésta reacciona ante situaciones límite. Pero también, como muchísimos episodios de TOS, es un lúcido alegato en pro de los derechos humanos. Adams y su máquina son una metáfora de la opresión a que puede conducir el mal empleo de ciertos avances científicos en manos inadecuadas. Tristan Adams, una eminencia en su campo, ha inventado el neutralizador neuronal en principio guiado por fines altruistas, pero acaba sucumbiendo ante las posibilidades que ofrece el terrible aparato, que le permite ejercer un poder casi absoluto sobre los demás, a los que puede volver dóciles a su voluntad por el expeditivo procedimiento de bloquear parte de sus recuerdos y programar sus mentes a su antojo. El neutralizador neuronal viene a ser como una versión light de los tratamientos mediante electroshock, ya que de hecho produce los mismos efectos sobre los individuos. Adams ha convertido la colonia penal en su feudo particular, en el que puede llevar a cabo cuantos experimentos conciba su imaginación. En cierto sentido, es un hombre enfermo, que proyecta su patológica ambición de poder sobre su entorno inmediato, relativamente fácil de controlar al tratarse de un espacio tan bien delimitado como el de una prisión, situada además en un planeta perdido en un remoto rincón del cosmos. Seguramente el pérfido doctor trató de atraerse a Van Gelder cuando éste fue destinado a Tántalus, y al no lograrlo, opto por someter a su flamante ayudante a la acción de su peculiar cámara de los horrores. No obstante, Van Gelder conservó el suficiente dominio de sí mismo para huir de la colonia, aprovechando la escala de la Enterprise.

La aparición de Van Gelder en la nave insignia de la Flota Estelar provoca una pequeña disputa entre el capitán y el oficial médico. El fugitivo de Tántalus parece alguien que ha perdido la razón, pero Bones, guiado por esa especie de sexto sentido que llamamos intuición, sospecha que en la colonia penal ocurre algo raro. Kirk no comparte la opinión de McCoy y expresa su admiración por la labor del doctor Adams, que a su juicio ha hecho muchísimo por transformar las prisiones en algo así como colonias de rehabilitación. No obstante, ante la firme pero cortés insistencia de Bones, el capitán decide bajar a Tántalus para echar un vistazo, porque, aunque no lo admite claramente, las palabras de McCoy y el comportamiento de Van Gelder le tienen con la mosca tras la oreja. Una vez en la colonia, a la que desciende acompañado por la psiquiatra Helen Noel, no tarda en descubrir que McCoy tenía razón... pero cae en las manos de Adams, que no está dispuesto a permitir que nadie interfiera en sus planes, sean éstos cuales fueren.

McCoy, mi personaje preferido de TOS, decide fastidiar un poco a Kirk asignándole como acompañante a Helen Noel, doctora en psiquiatría con la que nuestro admirado capitán tuvo un affaire en el pasado. No queda claro qué pasó entre Jim y Helen aquella Navidad, pero el capitán no pierde su buen humor y le pide a Spock que le dé las gracias a McCoy por su buena elección, lo que deja algo perplejo al vulcaniano. A estas alturas de la serie había una gran familiaridad entre los personajes, una complicidad que enriquecía las actuaciones de los protagonistas y le daba vida a la producción. Los diálogos entre los tres protagonistas principales no tenían desperdicio, y eran a la vez profundos y distendidos. Un buen ejemplo lo tenemos en la escena en la que Spock reflexiona sobre el tratamiento tan dispar que da la humanidad a la violencia según en qué contexto se presente, ante un McCoy que, como siempre, trata de rebatir al vulcaniano, pero se ve derrotado por la lógica de éste.

LA DAGA DE LA MENTE marcó otro hito en TOS por ser el primer capítulo en el que apareció la fusión mental vulcaniana. Van Gelder, que prácticamente ha sido lobotomizado por la máquina de Adams, tiene la clave de lo que ocurre, pero el acondicionamiento mental a que ha sido sometido le impide revelar lo que sabe. La única forma de acceder a sus conocimientos es mediante una fusión de mentes, práctica que encierra ciertos riesgos y que nunca antes se ha realizado con un humano, como le dice el vulcano a McCoy. Pero no queda otro remedio si quieren saber la verdad, así que Spock une su mente a la de Van Gelder, averiguando así lo que sucede en Tántalus V. Otro hito Trek es el pinzamiento vulcaniano, que Spock utiliza para reducir a Van Gelder en el puente, al inicio del episodio. Esta práctica se volvería tan habitual en Star Trek como los discursos de Kirk o las protestas de Bones.

Una curiosidad de LA DAGA DE LA MENTE es que, en principio, quien iba a bajar a Tántalus con Kirk era Janice Rand, la venus rubia de la Enterprise. Roddenberry vetó esta opción porque quería evitar el más ligero atisbo de romance entre ambos. En otras ocasiones se había sugerido la existencia de cierta atracción entre el capitán y la bella asistente, pero como el Gran Pájaro de la Galaxia había concebido a Kirk como un hombre entregado por entero a su trabajo, se decidió sustituirla en el último momento por la doctora Noel. Los problemas personales de Grace Lee Whitney, que por aquel entonces estaba enganchada a la bebida, provocarían que la actriz abandonara la serie poco después, algo que sus numerosos fans nunca dejaron de lamentar. A título personal, y con todos mis respetos para Roddenberry, creo que el episodio, bastante bueno de por sí, habría quedado mejor con Rand acompañando a Kirk. El de la doctora Noel, a pesar de la gran belleza de Marianna Hill y su correcta interpretación, no es un personaje con el que el público pueda conectar; todo lo contrario que el de Rand, que siempre ha sido considerado por los trekkies como uno de los roles femeninos más interesantes y desaprovechados de Star Trek.

James Gregory, buen actor de carácter, habitual en el cine y la televisión de los 60, está muy bien como Adams. Morgan Woodward, por su parte, interpretó magníficamente a Van Gelder, sin sobreactuar en ningún momento, lo cual no era fácil, dadas las características de tal rol. Su trabajo gusto mucho a Roddenberry, que volvió a llamarle para el papel del capitán Ronald Tracey en EL ESPLENDOR DE OMEGA, de la segunda temporada.

LA DAGA DE LA MENTE es un episodio de calidad media, bien dirigido e interpretado. TOS todavía estaba en sus inicios, pero ya se iban perfilando los rasgos característicos de la serie y la especial química existente entre Kirk, Spock y McCoy era ya uno de los componentes distintivos de la producción. Si se ven los episodios por el orden en que fueron producidos, se aprecia la evolución del ambiente y los personajes. Star Trek estaba en pleno proceso de crecimiento, y muy pronto alcanzaría la plena madurez con episodios más complejos, elaborados y comprometidos.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.458 palabras) Créditos