CADENA DE MANDO
Star Trek TNG: CADENA DE MANDO EE. UU., 1992
Título original: Star Trek TNG: CHAIN OF COMMAND
Dirección: Robert Schreeres
Guión: 1992
Producción: Peter Lauritson
Música: Alexander Courage, Jake Chattaway
Fotografía: Jonathan West
Duración: 44 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (capitán Picard); Jonathan Frakes (comandante Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Deanna Troi); Gates McFadden (doctora Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Ronny Cox (capitán Jellico); David Warner (Gul Madred)
Temporada: 6, Episodios: 10 y 11

Sinopsis

Fechas estelares 46357.4/46358.2. Picard, Crusher y Worf deben cumplir una delicada misión secreta para la Flota Estelar, por lo que el mando de la Enterprise recae temporalmente en Edward Jellico, un oficial experto en tratar con los cardasianos. El cambio de capitán afecta al funcionamiento de la nave, pues Jellico es la antítesis de Picard. Por otra parte, la misión federal fracasa, y aunque Crusher y Worf consiguen escapar, Picard cae prisionero de los cardasianos, que le conducen a presencia del Gul Madred, quien está dispuesto a quebrar la férrea voluntad de Jean-Luc mediante la tortura.

Gul Madred
Gul Madred

CADENA DE MANDO es uno de los mejores episodios de TNG por tratar un tema tan oscuro como el de la tortura. A la vez, es uno de los capítulos dobles más originales de la producción, ya que presenta la sustitución de Picard por el capitán Edward Jellico al mando de la Enterprise, lo que da pie a una de las historias de personajes más memorables de toda la serie, con los enfrentamientos entre Picard y su torturador, el Gul Madred, y entre el primer oficial Riker y el eficiente pero un tanto despótico Jellico.

Concebido como un episodio normal, fue transformado en uno doble a instancias de Michael Piller, no tanto para desarrollar más la historia como por motivos económicos. TNG funcionaba muy bien, pero pese a todo pasaba ciertas penurias presupuestarias, así que Piller sugirió rodar un episodio en dos partes, de forma que fuese posible realizar la segunda de ellas en un único escenario y con dos actores. La idea cuajó y CADENA DE MANDO empezó a perfilarse. La intención primigenia era crear un capítulo que permitiese cruzar TNG con DS9, pero esta parte se abandonó enseguida, pues habría implicado la contratación de alguno de los actores de la serie hermana, con el gasto adicional que eso significaría.

El inflexible Edward Jellico
El inflexible Edward Jellico

Empecemos hablando del capitán Jellico. Cuando se estaba filmando este episodio corrieron rumores de que Patrick Stewart podría dejar la serie, lo que causó gran alarma entre los fans. Piller se mostraba optimista al respecto, pues creía que la sustitución de Picard por otro capitán aportaría aire fresco a la serie. En todo caso, esa opinión no era compartida por el grueso de los trekkies, que consideraban el personaje de Stewart imprescindible. Por fortuna al final los rumores no se confirmaron y Picard, tras la terrible experiencia vivida entrte las garras de Gul Madred, continuó al frente de la Enterprise. No obstante, hay que admitir que Jellico es un buen capitán, y habría desempeñado a las mil maravillas el cargo de oficial comandante de la nave insignia de la Flota Estelar, de no ser por su peculiar carácter. Conoce bien a los cardasianos y sabe cómo tratar con ellos. Pero es arrogante, autoritario y, lo peor de todo, no sabe o no quiere saber cómo ganarse la confianza y el respeto de la oficialidad de la Enterprise. Desde el principio mantiene una actitud fría y distante con todos, especialmente con Riker, con quien choca desde el primer momento, a pesar de lo que pudiera dar a entender la aparente cordialidad de su primer contacto. Sus grandes cualidades como estratega, que nos hacen admirarlo, quedan oscurecidas por su intransigencia y su afán de controlarlo todo dictatorialmente. Al contrario que Picard, que siempre escucha y trata de valorar en su justa medida las opiniones de sus oficiales, Jellico se limita a dar órdenes exigiendo una obediencia absoluta. No es un oligofrénico uniformado, ciertamente; pero hace gala de una cargante prepotencia que provoca que nos caiga mal casi desde el principio, sobre todo cuando lo comparamos con nuestro admirado Jean - Luc. Riker, como Primer Oficial, intenta hacerle entrar en razón. Cuando Jellico se niega a reconocer ante los cardasianos que Picard cumplía órdenes de la Federación, lo que le habría otorgado estatus de prisionero de guerra y le habría protegido de la tortura, la situación llega a un punto sin retorno entre el capitán provisional de la Enterprise y el Primer Oficial de la nave. Jellico actúa siguiendo órdenes del alto mando, pero en vez de intentar razonar con Riker, exige que éste acepte sin más sus órdenes. Esto, y la negativa de Jellico a enviar un comando a rescatar a Picard, hará que Riker abandone temporalmente sus funciones. No obstante, más tarde se avendrá a colaborar en un plan de Jellico contra los cardasianos a petición del propio capitán, ocasión que Will aprovechará para espetarle lo que piensa realmente de él.

Viendo cómo es Jellico, cabe preguntarse cómo serán sus relaciones con la oficialidad y la tripulación de la USS Cairo. Posiblemente la dotación de esa nave ya esté acostumbrada a sus peculiares maneras y lo acepte con resignación. De lo que no cabe duda es que su paso por la Enterprise será recordado por los tripulantes de ésta como una experiencia amarga aunque necesaria. Si alguien creía que todos los capitanes de la Flota Estelar estaban cortados por el mismo patrón que Picard estaba equivocado, y Jellico es buena prueba de ello. La gran credibilidad del personaje recae sobre Ronny Cox, un actor brillante que supo darle el tono adecuado, sin sobreactuar en ningún momento.

Picard en sus peores momentos
Picard en sus peores momentos

Pasemos al otro duelo interpretativo del episodio, el que se produce entre Picard y Gul Madred. Stewart y Warner expresan con medida justeza la especial relación que se establece entre torturador y torturado. El cardasiano somete al humano a toda suerte de vejaciones, pero no puede evitar sentirse fascinado no ya por la tremenda resistencia física de Picard, sino por su extraordinaria personalidad. La tortura basa su presunta eficacia en la anulación de la dignidad y la voluntad del torturado, pero el oficial de la Flota Estelar no sólo resiste, sino que hasta se permite analizar a su torturador llegando incluso a violentarle en algún momento. Esos dos gigantes de la escena que son Stewart y Warner ofrecen al espectador un impresionante mano a mano que se revela como uno de los momentos más memorables de Star Trek. Episodios tan duros y oscuros como este confirman que la serie estaba pensada desde el principio para una audiencia adulta, pues en ninguna otra serie americana que yo conozca se ha tratado el tema de la tortura con tal crudeza. Es cierto que se evitaron escenas escabrosas, pues estamos ante un producto televisivo. Pero el tormento que Gul Madred aplica a Picard, aunque algo light, es consecuente con la historia que se narra y la época y el ambiente en que transcurre. A pesar de que hay poca violencia física en él, este capítulo es uno de los más perturbadores del conjunto de la producción. Cuando al final Picard admite ante Troi no sólo que estuvo a punto de ceder, sino que por un momento creyó ver lo que su torturador quería que viese, comprendemos en su justa medida el horror por el que ha pasado el capitán, que a su vez sirve de recuerdo para todos aquellos que han sufrido experiencias semejantes. CADENA DE MANDO se erige así en una de las mejores historias que se hayan escrito para la televisión, en un sólido alegato contra una de las prácticas más abominables que existen.

Ciertos fans se mostraron molestos con el argumento del episodio, por decirlo suavemente, y escribieron a la Paramount para expresar sus quejas. En todas partes hay gente así, y entre los trekkies no iba a ser distinto. Por desgracia algunas personas, a pesar de ser seguidoras de Star Trek, no participan de la filosofía humanista que Roddenberry procuró imprimir a su creación. Por suerte Jeri Taylor, a pesar de declarar que ella no hubiese abordado ese tema en la serie, tuvo la dignidad de aconsejar a esos aficionados que colaborasen con Amnistía Internacional para aliviar sus conciencias.

CADENA DE MANDO es un episodio comprometido con una causa, la denuncia de la tortura y los torturadores. Una historia de ciencia-ficción que analiza una de las peores lacras de nuestra civilización. Sin duda, todo un hito de Star Trek que vale la pena ver con la mente abierta y una total ausencia de prejucios. Disfrutémoslo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.352 palabras) Créditos