EL EQUILIBRIO DEL TERROR
Star Trek TOS: EL EQUILIBRIO DEL TERROR EE. UU., 1966
Título original: BALANCE OF TERROR
Dirección: Vincent McEveety
Guión: Paul Schneider
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage y Fred Steiner
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); George Takei (Sulu); Mark Lenard (comandante romulano); Paul Conti (teniente Stiles); Barbara Baldwin (contramaestre Ángela Martine); Gary Walberg (contramaestre Hansen); John Warburton (centurión); Lawrence Montaigne (Decius)
Temporada: 1, Episodio: 14

Sinopsis

Fecha estelar 1709, 2. Mientras la Enterprise patrulla las proximidades de la Zona Neutral, uno de los puestos avanzados de la Federación es atacado y destruido. Kirk acude en su auxilio, pero no puede hacer nada, descubriendo, con horror, que todos los demás puestos de vigilancia federales también han sido destruidos. El atacante parece ser una nave romulana experimental, virtualmente invisible, que ha entrado en el espacio de la Federación para poner a prueba a la Flota Estelar. Kirk deberá derrotar a los romulanos, procurando al mismo tiempo evitar una guerra.

El imprescindible Mark Lenard como comandnate romulano
El imprescindible Mark Lenard como comandnate romulano

Por si había alguna duda sobre la concepción adulta de Star Trek, aquí está EL EQUILIBRIO DEL TERROR para demostrar que no estamos ante una serie infantil y juvenil, por más que se trate de una producción de aventuras espaciales. En este episodio, además de presentar a una raza que tendrá un peso específico en el devenir de posteriores sagas Trek, el guionista, Paul Schneider, ofrece una profunda reflexión sobre dos temas candentes a mediados de los 60 en la sociedad norteamericana: el delicado equilibrio de fuerzas entre las dos superpotencias mundiales, con el considerable riesgo para la paz que entrañaba tal estado de cosas, y los conflictos raciales. Pero lo más importante de este episodio es la presentación de los romulanos, primos lejanos de los vulcanianos, que no tendrían mucho peso en TOS, pues sólo se los vería una vez más en EL INCIDENTE DEL ENTERPRISE, pero que serían una de las razas principales en TNG y sagas posteriores.

Los romulanos fueron creados antes que los klingon. Si éstos últimos serían descritos en su primera aparición, en TENTATIVA DE SALVAMENTO, episodio 27 de la primera temporada, como meros conquistadores de supervivencia, los primeros habrían de representar a un enemigo también muy peligroso, pero de conceptos más nobles. Si los klingon se asemejaban a los vikingos en su brutalidad, los romulanos representarían en Star Trek los valores del Imperio Romano, con una rígida disciplina militar, pero también con una gran dosis de cultura. Por otra parte, su sociedad no estaría lastrada por absurdas ideas sexistas, por lo que las mujeres romulanas accederían sin problemas a los puestos más altos del ejército o la política, como se vería en el otro capítulo de la serie donde aparecerían, nº 59 del conjunto de la producción y cuarto de la tercera y última temporada, donde el comandante de la flotilla que amenaza a la Enterprise es una mujer. Esta nobleza que caracterizaría a la raza sería obviada a partir de su primera aparición en TNG, en el capítulo final de la primera temporada, titulado precisamente LA ZONA NEUTRAL. En sus siguientes apariciones, además de describirse el desarrollo e historia de Romulo, se irá descubriendo que no son tan dignos como se daba a entender en los dos episodios de TOS que protagonizaron. Quizá tenga algo que ver en ello el largo periodo de aislamiento que guardaron. Pero esa es otra historia. El caso es que aquí aparecen por vez primera, de la mano de unos actores estupendos, encabezados por Mark Lenard.

Lenard es un actor muy querido por los fans, ya que fue el único que dio vida a personajes de las tres razas principales de Star Trek. Además de interpretar a un romulano en el capítulo que nos ocupa, hizo del padre de Spock, Sarek, en VIAJE A BABEL, de la segunda temporada, además de en la serie de películas, y de un capitán klingon en los primeros momentos de STAR TREK: LA PELÍCULA, aunque en ese film no tuvo ocasión de lucirse mucho. Todo lo contrario que en EL EQUILIBRIO DEL TERROR, donde su personaje casi se equipara en protagonismo al de Kirk, y, en cierto modo, hasta sentimos simpatía por él. El anónimo comandante de la flamante Ave de Guerra romulana es un militar de carrera, orgulloso de su profesión y que cumple las órdenes sin rechistar. Pero también es un hombre lúcido, que empieza a estar harto de batallas y que teme que la misión que ahora está cumpliendo pueda desatar una guerra de la que su pueblo no salga muy bien parado. Al contrario que los comandantes klingon, que ni dan explicaciones a sus subordinados ni cuestionan las órdenes recibidas, el romulano alberga dudas y hace partícipe de ellas al centurión, a quien le une una vieja amistad y con el que habla como Kirk con McCoy. Incluso llegará a expresar su admiración por el capitán de la nave federal, diciéndole, cuando ya todo está perdido para los romulanos, que en otras circunstancias podría haberle llamado amigo. Los dos son hombres de armas pero libres de prejuicios, y la conversación final entre ambos puede entenderse como un elocuente alegato contra la guerra.

Kirk, por su parte, se encuentra ante un dilema de proporciones épicas. Si no persigue a los romulanos, éstos pueden regresar a su mundo y no sólo comunicar el éxito de su misión, sino añadir que una nave federal evitó combatir con ellos. Tal muestra de aparente debilidad por parte de la Flota Estelar podría animar a los romulanos a invadir el espacio de la Federación, así que, tras escuchar con atención el parecer de sus oficiales, opta por perseguir al Ave de Guerra y darle caza. A partir de ese momento se establecerá una especie de duelo entre ambos comandantes, uno intentando volver a Romulo y el otro tratando de impedírselo. El juego del gato y el ratón entre la Enterprise y la nave romulana eleva la tensión del relato, que se asemeja mucho, gracias al perfecto guión de Schneider y a la firme dirección de McEveety, a una de aquellas maravillosas películas de submarinos de la Segunda Guerra Mundial, con la Enterprise haciendo de destructor aliado y el Ave de Guerra, dotada con un dispositivo de camuflaje que la vuelve invisible, de submarino germano. Tal forma de plantear los enfrentamientos entre naves tendría mucho predicamento en Star Trek, siendo empleada, sin ir más lejos, en LA IRA DE KHAN y AQUEL PAÍS DESCONOCIDO, ambas de Nicholas Meyer.

El desconcierto se extiende en el puente de mando
El desconcierto se extiende en el puente de mando

Pero EL EQUILIBRIO DEL TERROR, además de un memorable duelo interpretativo entre Shatner y Lenard, encierra también una contudente denuncia contra el racismo, ejemplificado en la actitud del teniente Stiles. Éste odia a los romulanos porque varios de sus antepasados murieron combatiendo contra éstos en las llamadas guerras romulanas. El problema es que tales conflictos tuvieron lugar un siglo atrás, mucho antes de que Stiles naciera, como muy bien le apunta Kirk cuando el teniente empieza a ponerse un poco pesado. No obstante, el capitán no puede evitar sentirse algo preocupado por las palabras de Stiles, que señala la posibilidad de que haya espías de Romulo a bordo, ya que no se conoce la apariencia física de esos seres. Pero cuando, gracias a la habilidad de Spock, logran piratear las señales romulanas y captar en pantalla una imagen del puente del Ave de Guerra, los prejuicios raciales de Stiles se disparan, pues romulanos y vulcanos son casi indistinguibles. En esta tensa secuencia se revela de qué pasta está hecho Kirk. Asombrados por lo que acaban de ver, todos los que están en el puente vuelven la vista, perplejos, hacia Spock. Todos, menos Kirk, que se mantiene firme y mira a la pantalla sin pestañear, consciente de que todo el mundo está pendiente de su reacción. Tan sólo se digna mirar un momento a Stiles, recriminándole en silencio tan desaconsejable exhibición de sus sentimientos racistas.

Aquí se marca el punto de inflexión del episodio. Spock ya sospechaba algo parecido, pero ahora tiene la confirmación y pone al tanto al capitán. Los romulanos son los descendientes de unos disidentes vulcanos que, reacios a seguir la doctrina lógica y pacifista de Surak, huyeron de su mundo natal siglos ha perdiéndose en el espacio profundo. El primer oficial advierte a Kirk sobre el carácter de los romulanos, instándole sin ambages a combatirlos a toda costa. Pero ni siquiera eso hace recapacitar a Stiles, que comienza a mostrar una animosidad creciente hacia Spock. Afortunadamente, en plena batalla contra el Ave de Guerra se producirá un incidente que resolverá los problemas entre ellos, haciendo ver a Stiles no sólo lo absurdo de su comportamiento, sino que Spock es un gran oficial de la Flota Estelar.

Este es el único episodio en que hay una boda. Bueno, en realidad el enlace no llega a celebrarse, porque justo cuando Kirk va a unir a la pareja se produce la emergencia que da comienzo a la historia. Los novios prestan servicio en la sección de armamento de la nave y esperan el momento de concluir la interrumpida ceremonia, pero él fallecerá en el combate. Esto da pie a una emotiva escena, ya al final, en la que Kirk trata de ofrecer consuelo, en la medida de lo posible, a Ángela Martine. Ella, aunque está muy afligida por el dolor, le responde que no debe preocuparse en exceso, pues es muy consciente de lo que están haciendo en las profundidades del espacio, conoce los riesgos y los asume. Realmente, esta chica es una digna oficial de la Flota. En cuanto a la capilla, se recreó en el decorado de la sala de transporte, con las debidas alteraciones, y es un ejemplo del tipo de sociedad imaginado por Roddenberry para el siglo XXIII pues es tan sólo un lugar de recogimiento y meditación, pero sin ningún símbolo externo de tipo religioso. Como dato curioso, cabe comentar que en el episodio DÍAS DE DATA, de TNG, donde se celebra la boda entre O´Brien y Keiko Ishikawa, se emplearía parte del monólogo de Kirk cuando se dispone a oficiar la ceremonia nupcial.

El guión especificaba que la nave romulana contaba con una tripulación numerosa, pero el presupuesto, muy ajustado como era habitual, no daba para confeccionar orejas postizas de látex para todos los actores. Los encargados del atrezzo solucionaron el problema dotando a los soldados romulanos de un casco especial que les cubría los pabellones auditivos.

¿Risk? No, la Zona Neutral
¿Risk? No, la Zona Neutral

El Ave de Guerra romulana fue creada, de extranjis, por Wan Chang, modelista independiente a quien también se deben el tricorder, el comunicador y el phaser. Chang, un auténtico genio, nunca apareció en los créditos de Star Trek, porque, al no estar sindicado, oficialmente no podía trabajar en series de televisión. Ya he comentado en otro trabajo algo sobre este hombre, víctima del sindicalismo más ramplón y reaccionario, que, sin embargo, fue uno de los artífices del tremendo éxito de la producción de Roddenberry.

Hay cierta confusión en la jerga tecnológica empleada, aunque, a decir verdad, no sé si los fallos son del doblaje. El caso es que en todo momento, durante el ataque de la Enterprise a la nave romulana, se mencionan los phasers, pero lo que vemos y oímos es el disparo de los torpedos de fotón.

Respecto a la ingenua excusa que da Spock para explicar por qué no se poseen imágenes de los romulanos, remito al lector a la entrada dedicada a esta raza en la sección Trek del Sitio, donde hablo un poco del tema.

EL EQUILIBRIO DEL TERROR es uno de los más grandes episodios de TOS. Pese a algunas pequeñas pifias, considero que es una de las mejores historias no sólo de la serie clásica, sino de toda la franquicia. No importa cuántas veces se haya visto. Siempre se le encuentra algo nuevo. Disfrutadlo, pues vale la pena.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.893 palabras) Créditos