LA CIUDAD AL FINAL DEL TIEMPO
LA CIUDAD AL FINAL DEL TIEMPO Greg Bear
Título original: City at the End of Time
Año de publicación: 2008
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova
Traducción: Pedro Jorge Romero
Edición: 2010
Páginas: 627
ISBN:
Precio: 23 EUR
Comentarios de: Ramón Batalla

Texto de contraportada

Tras algunos tecnothrillers muy bien recibidos por crítica y público, Greg Bear vuelve a sus orígenes, a la mejor ciencia-ficción llena de ideas brillantes, en este caso en torno a la pregunta acerca de lo que ocurre al final de todas las cosas.

Un billón de años en el futuro, el Kalpa es la ciudad al final del tiempo, el único reducto de una realidad menguante ante el feroz empuje del caos que presenta el Tifón. Allí, el Bibliotecario y sus angelines manejan, en su intento de salvar la realidad, un tiempo dilatado pero finito. Gracias a unas misteriosas piedras sumadoras que actúan como talismanes y establecen extrañas conexiones, dos personajes del Kalpa, Jebrassy y Tiadba, entran en contacto con unos desarraigados habitantes de la actual Seattle. Sin siquiera imaginarlo, los incomprendidos y soñadores Ginny, Jack y Daniel tal vez estén llamados a ser los salvadores de un futuro distante y condenado.

Una novela sorprendente, de alta calidad literaria y un nivel de especulación sumamente original. Un trabajo desafiante e imaginativo como sólo puede darse en la mejor ciencia-ficción.

No me ha gustado, en pocas palabras. Es una novela que pretende ser trascendental, con ganas de dar respuestas a las grandes preguntas de la humanidad y se queda en un pastel poco digerible; que aunque tiene cierta gracia, no logra ser lo que desea.

Grez, como siempre en sus novelas, añade cantidad de temas, cada uno de ellos por si solo seria digno de una novela, pero aquí fracasa en una historia que le supera en ambición y no llega a funcionar nunca.

Sin duda Greg es un artista que sigue teniendo en sus manos una capacidad tremenda para tejer tramas ricas y complejas, creando mundos y realidades con mucho atractivo y trazados con un sentido de la maravilla enorme, pero en esta novela cae en un pozo del que apenas puede salir. Necesitas un mínimo de ciento cincuenta páginas para organizar le argumento, ya que la novela tiene diferentes hilos, que sin ser explicados, cosa que agradezco, son difíciles de descubrir sin vaguísimo preámbulo para entender el concepto y lo que pretenden, con mucha terminología y mucho escenario solo intuido.

Pero aquí Greg patina bastante en la estructura de la novela que se centra más en los hechos que en los personajes, que no son más que comparsas para transmitir los acontecimientos, o el mismo escenario, bastante inconsistente, entre lo irreal y la ficción. Aún así la narrativa y gestión de recursos técnicos es más que suficiente para que se pueda leer por el simple placer de la lectura.

Greg escribe bien, pero la historia es demasiado rebuscada e innecesariamente compleja y pretenciosa. Al final sucumbe en un pantanal demasiado viscoso sin objetivo claro. La novela se va consumiendo y finalmente acelera cerrando los hilos de golpe, cambiando el ritmo de forma frenética cuando llevas ya quinientas páginas de lectura.

Greg además trabaja los personajes en esta novela de forma variada y lo logra, casi todos son interesantes pero no se llegan a desarrollar del todo ni se resuelven sus conflictos, lo que me parece el principal y mayor error de la novela. Los personajes son meros elementos de la historia; de los hechos, esto no es malo en si mismo ni significa nada en particular a favor o en contra de la novela, pero prefiero los libros donde los personajes tengan otro cometido que ser simples engrasadores de una historia orientada a los sucesos, y que cuenta como principal atractivo una explicación cosmológica y verborrea filo-religiosa poco innovadora.

Así pues legible por lo bien que narra Bear, pero pésima trama fallida.

© Ramón Batalla, (606 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En clave pública el 21 de agosto de 2013
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