LAS MEMORIAS DE KLATUU
LAS MEMORIAS DE KLATUU Alfonso de Terán Riva
Título original: ---
Año de publicación: 2014
Editorial: Ediciones 2.0 Books
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2014
Páginas: 223
ISBN:
Precio: 14,95 EUR

Alfonso de Terán Riva es de sobra conocido. No en balde lleva diez años apuntando Disparates, barbaridades y patadas a la ciencia, en noticias, películas o incluso en el saber general en su blog MalaCiencia (que me honro en replicar en el Sitio) En el destapa las licencias que autores y guionistas se toman en sus obras, y en menor medida también la ignorancia y desinformación que ciertos periodistas demuestran a la hora de redactar sus artículos. Alfonso no hace una labor especialmente quisquillosa ni desciende a las tripas de la mecánica cuántica para descubrir todos estos gazapos, como ya apuntó hace algunos años en una conferencia en el Museo de las Ciencias de Madrid, basta desempolvar la física y la química del instituto para dar con todos estos errores. Los autores tampoco es que se compliquen mucho en lo que a ciencia se refiere, y prefieren destrozar esta física de andar por casa antes que complicarse la vida construyendo historias más respetuosas.

No obstante, Alfonso deja claro que es malaciencia. Que Superman vuele o superpoderes mutantescos y mentales en general no son malaciencia, la magia no es malaciencia, en esencia no es malaciencia todo aquello que no se pretende explicar y sea coherente dentro de su propio marco de referencia. Sin embargo, si hay algún fenómeno mal usado argumentalmente, como que un inhibidor de frecuencias sea inutilizar un móvil, eso si es malaciencia.

El caso es que Alfonso se ha decidido a saltar al coso literario y dejar de ver los toros desde la barrera. Naturalmente eso despertó en su blog un pequeño revuelo: A ver éste que tanto sabe si mete la pata y le cazamos al vuelo. Bueno, una vez leído el libro no se si habrá o no muchos gazapos, pero que al menos es entretenido y deja con ganas por saber como continúan las aventuras de su protagonista, un niño zangolotino siempre al borde del desastre, pero que consigue salir con bien de todas las aventuras que se le presentan.

El argumento tiene un algo de peregrino: Alberto Jiménez, estudiante de teleco en la Politécnica de Madrid, tras una noche realmente mala en la que no ha pillao cacho y encima le han tocado hacer de taxista pagafantas, vuelve a casa por la M40, raudo en su R5, con la idea de echarse un rato antes empezar a estudiar para el espantoso examen que le espera. En esto, un artefacto alienígena se le estampa delante de las narices y casi le destroza el coche. Alberto se acerca al aparato semi enterrado y ante su sorpresa, hay supervivientes de aspecto humano, uno de ellos le alarga la mano y...

Alberto se despierta pensando que se había cogido una borrachera de espanto y que ha perdido todo el fin de semana, piensa que lo que cree recordar ha sido un mal sueño y se concentra en su estudios. Cuando llega a la facultad todo parece ir con normalidad hasta que... una pandilla de comandos, o algo así, asalta el aula en la que se encuentra. Alberto sale corriendo de allí pero los comandos le persiguen hasta que son interceptados por una impresionante mujer que los apaliza, llevándose a un aturdido Alberto que apenas puede moverse a causa de los disparos de aturdidor recibidos.

A partir de ese momento la novela se convierte en un correcalles con una trepidante alternancia de éxitos entre buenos y malos que ni Cánovas y Sagasta en sus mejores tiempos.

Particularmente, antes que hablar de la mejor o peor ciencia de la novela prefiero centrarme en aspectos como este. Ciertamente hacen de la narración una experiencia emocionante y sin respiro, pero llegados a un punto se produce cierta saturación por cuanto el deus ex machina es el artífice principal de la resolución de muchas de las peripecias. Algo así como que mis gran habilidad en combate puede a tu superioridad numérica, pero al rato mi superior tecnología puede a tu habilidad en combate para contrarrestarlo con mi superiores superpoderes pueden a tu tecnología la escalada es progresiva y constante, pero llega un punto en el que ya se anticipa el movimiento exitoso del bando en apuros y la cosa pierde un poco de intensidad. Un episodio de escapismo menos por bando hubiera mejorado este punto.

En cuanto a los personajes no hay mucho que decir, al menos en su construcción: buenos muy buenos (y muy buenas) y malos malosos, como tiene que ser en cualquier space-opera que se respete a si misma. Alberto transita como puede entre el pasmo y los ataques de excelencia, aunque sea inducida, y sobre todo deslumbrado por los poderosos físicos de sus anfitrionas, ante los que no puede por menos que babear abundantemente entre tiroteo y tiroteo.

El estilo es correcto, hay aquí y allá algunas asperezas y faltas de ortografía (chabacano es con B) y sobre todo ligero, la historia no requiere grandes dosis de literaturismo, de modo que éste no está presente en absoluto.

La cuestión es que estos tres puntos, en realidad cuatro, si tenemos en cuenta la omnipresencia página a página de tías buenas repartiendo amor y hostias como panes, me hacen pensar que el borrador de LAS MEMORIAS DE KLATUU tiene ya algunos años, bastantes, y que Alfonso se ha decidido al fin a pulirlo para darlo a la luz.

Por terminar, no se si habrá mucha o poca malaciencia en esta novela, pero si que es un divertimento trepidante algo subido de vueltas que seguro que agradará a más de uno.

© Francisco José Súñer Iglesias, (921 palabras) Créditos