FUERZA VITAL
FUERZA VITAL EE.UU., 1985
Título original: Lifeforce
Dirección: Tobe Hooper
Guión: Dan O´Bannon, Don Jakoby, basado en una novela de Colin Wilson
Producción: Menahem Golan y Yoram Globus para Cannon Group/TriStar Pictures/Easedram Limited
Música: Henry Mancini
Fotografía: Alan Hume
Duración: 81 min.
IMDb:
Reparto: Steve Railsback (coronel Tom Carlsen); Peter Firth (coronel Colin Caine); Frank Finlay (Dr. Hans Fallada); Patrick Stewart (Dr. Armstrong); Mathilda May (chica alienígena); Chris Jagger, Bill Malin (vampiros); Michael Gothard (Dr. Bukovsky); Nicholas Ball (Roger Derebridge); Aubrey Morris (Sir Percy Heseltine); Nancy Paul (Ellen Donaldson); John Halland (Lamson); Jerome Willis (patólogo); Derek Benfied (médico); John Keegan (guardia de seguridad)

Sinopsis

La nave espacial Churchill se dirige hacia el cometa Haley en una misión científica anglo-norteamericana de gran importancia. En la cola del cuerpo celeste encuentran una nave alienígena que parece viajar con el cometa, por lo que el comandante de la expedición decide investigarla, encontrando miles de seres aparentemente muertos, similares a murciélagos gigantes. También hallan tres sarcófagos de algo parecido al vidrio, que contienen en su interior tres seres humanos desnudos, dos hombres y una mujer, ésta muy joven y de gran belleza. Incomunicados con la base, proceden a trasladar al Churchill a los tres humanoides, que parecen hallarse en suspensión animada, y a uno de los murciélagos muertos, sin ser conscientes de que acabarán desatando un auténtico holocausto en la ciudad de Londres.

Quizá alguien se sorprenda por lo que voy a decir, dada mi condición de cinéfilo, pero el caso es que siempre me ha gustado el cine que hacía la Cannon. Esta compañía productora, creada a finales de los 60 y que alcanzaría la fama de la mano de Menahem Golan y su primo Yoram Globus, no sólo no goza de las simpatías de los expertos, sino que está considerada como una de las firmas más temibles y reaccionarias de la industria cinematográfica. Sin embargo, ambos productores tenían muy claro lo que querían: ganar dinero. Y a eso se dedicaron casi en exclusiva durante los años 80 y parte de los 90. La empresa se centró en el cine de acción y aventuras de bajo presupuesto, aunque sin desdeñar ocasionales incursiones en el mundo de Agatha Christie, como la excelente CITA CON LA MUERTE (APPOINTMENT WITH DEATH, Michael Winner, 1988) protagonizada por un espléndido Peter Ustinov, una fabulosa Lauren Bacall genial en plena madurez, un sir John Gielgud que deja en mantillas a los actores jóvenes y un reparto más que correcto, en el que tuvieron cabida estrellas medianas como Piper Laurie, Hayley Mills, Carrie Fisher o David Soul. En líneas generales, sus películas, muy estereotipadas, aceptables desde el punto de vista técnico pero no tanto desde el artístico, fueron más rentables a través del vídeo de alquiler que de las salas comerciales. Es probable que casi ninguna de ellas pase a los anales del Séptimo Arte, pues se trata de cine de consumo en su acepción más pura, pero gozaron de bastante popularidad y generaron grandes beneficios, que era, como ya he dicho, su objetivo prioritario. En ellas se batieron el cobre héroes de acción como Charles Bronson, Chuck Norris, Dolph Lundgren, Michael Dudikof o Robert Ginty. Cuando veías el logo de la Cannon sabías lo que podías esperar y no defraudaba. Sus films, calificados por los de siempre como neofascistas no eran tales sino, insistamos en ello, simples historias repletas de acción, y a ése sello de la casa se mantuvo fiel la Cannon. Sus productos eran ideales cuando lo que se buscaba era un rato de esparcimiento intrascendente. En ese sentido, el Estudio de Yoram y Globus cubrió un vacío que el Hollywood de aquel tiempo no parecía tener intención de llenar. Y aunque fueron denostadas hasta el hartazgo y casi hasta el vómito por las élites intelectuales, principalmente europeas para no variar, lo cierto es que las producciones Cannon eran muy comerciales; aunque algunos, como el que suscribe, las viéramos de Pascuas a Ramos y sólo cuando queríamos desconectar de otro tipo de cine más artístico, si se quiere decir así. Sin embargo, dos hitos cinematográficos, dos producciones muy superiores a la media de la casa, destacaron en la historia de Cannon Group: la fabulosa EMBAJADOR EN ORIENTE MEDIO (THE AMBASSADOR, J. Lee Thompson, 1984), que pronto reseñaré aquí, y FUERZA VITAL, una superproducción que le hizo un sitio en el Olimpo del cine de ciencia-ficción a la productora de Globus y Yoram.

La cinta que nos ocupa significó un reto para un sello especializado en films de acción de factura barata, pues llevar a la pantalla la novela de Colin Wilson implicaba un presupuesto notable y unos efectos especiales mucho más elaborados que los sencillos trucajes empleados hasta entonces por el dúo de productores. Pero como Yoram y Globus querían realizar una película lo más digna posible, no dudaron en recabar todos los apoyos necesarios, lo que explica que la Cannon uniera fuerzas con otras productoras para hacer FUERZA VITAL. Prácticamente tiraron la casa por la ventana, pues la inversión realizada para este film fue similar a la dedicada a cinco o seis películas normales de la casa. El resultado, sin alcanzar la categoría de taquillazo, fue mejor de lo esperado, y FUERZA VITAL se convirtió en la cinta más rentable de Cannon Group.

Es importante señalar que la novela de Wilson parece ser más oscura que su plasmación cinematográfica. Por otra parte, Yoram y Globus, que no querían defraudar ni a los incondicionales de sus películas ni al grueso de los aficionados a la ciencia-ficción, decidieron darle a la historia un tono pulp que no existía en el original literario. Esto provocó que Wilson acabara por abominar del film, a pesar de su considerable éxito. En descargo de los productores, hay que decir que no siempre un libro puede ser adaptado fielmente al cine. Puesto que no he tenido ocasión de leer la novela, no puedo dar una opinión objetiva sobre la postura de Wilson. No obstante, tengo para mí que, de haberse llevado el texto a la pantalla con más fidelidad, es posible que hubiera resultado una película más redonda; pero seguramente habría sido mucho menos comercial, y ganar dinero, no lo olvidemos, era el fin último de Yoram y Globus.

FUERZA VITAL incide en la hibridación de géneros, combinando eficazmente terror gótico con ciencia-ficción, recurriendo al inmortal mito del vampirismo, aunque con ciertas influencias de LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (NIGHT OF LIVING DEATH, George A. Romero, 1968). La estética pulp es tan acusada que casi no parece una producción Cannon, sino un film surgido de la mítica Hammer, y quizá sea ése el mejor elogio que se le pueda hacer a la película de Hoope r. Es también el mejor trabajo de su director, infinitamente superior a su sobrevalorada y decididamente casposa LA MATANZA DE TEXAS (THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE, 1974), deleznable obra que tendría el dudoso honor de inaugurar el lamentable cine gore.

Los efectos especiales, obra de John Gant bajo la supervisión del maestro John Dysktra, son estupendos pero no abrumadores, lo que es de agradecer, habida cuenta de que el cine que se hace hoy día es, más que nada, un festival de trucajes e infografías, mientras que en el aspecto argumental hace gala de una simpleza alarmante. En FUERZA VITAL los efectos especiales están al servicio de la historia que se cuenta, y prácticamente no hay ni un plano en que los efectos no estén justificados por el guión. Destacan las secuencias iniciales en el espacio, con la aparición de la misteriosa nave extraterrestre, así como las escenas callejeras de un Londres sumido en el caos, que en cierto momento recuerdan un poco a ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? (QUATTERMAS AND THE PIT, Roy Ward Baker, 1967). En realidad, FUERZA VITAL semeja una entrañable Serie B de los 50 hecha con medios de los 80, y en eso reside buena parte de su encanto.

Otro acierto es el reparto, integrado por actores buenos, pero no grandes estrellas. Es posible que se optara por un elenco de intérpretes discreto por razones económicas, pero su empleo tiene la virtud de hacer más creíbles los roles asignados a cada uno. Todavía faltaban dos años para que Patrick Stewart alcanzara fama universal como el capitán Jean - Luc Picard de Star Trek: TNG. Mención aparte merece Mathilda May, que debutó en esta cinta en el papel de la reina de los vampiros. Aunque FUERZA VITAL lo tenía todo para funcionar bien en taquilla, los desnudos frontales de esta hermosísima chica atrajeron a mucho público. Por desgracia, no era muy buena actriz, y, al menos que yo sepa, su carrera no acabó de despegar.

La banda sonora es nada menos que de Henry Mancini, uno de los grandes nombres de la composición musical cinematográfica, cuya magnífica pieza contribuye a dotar al film de una muy lograda atmósfera terrorífica. En cuanto a la fotografía, obra de un profesional de la talla de Alan Hume, nos remite a los mejores tiempos del cine de Serie B, con el abundante empleo de inquietantes claroscuros tamizados por un sabio empleo del color.

FUERZA VITAL, sin ser una obra maestra, tiene su lugar asegurado en el cine de ciencia-ficción. Film eminentemente comercial, posee atractivos que sin duda lo hacen destacar por encima de la media. Es, después de la ya citada aquí EMBAJADOR EN ORIENTE MEDIO, la mejor película de la Cannon. Una obra entretenida y bien hecha que os invito a ver.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.473 palabras) Créditos