EL JINETE DE LA ONDA DEL SHOCK
EL JINETE DE LA ONDA DEL SHOCK John Brunner
Título original: The Shockwave Rider
Año de publicación: 1975
Editorial: Gigamesh
Colección: Gigamesh Ficción número 47
Traducción: Antonio Rivas
Edición: 2012
Páginas: 331
ISBN:
Precio: 20 EUR
Comentarios de: Ramón Batalla

Texto de contraportada

En un futuro en el que la datarred está monitorizada y los ciudadanos no tienen derecho a la intimidad, rebelarse está al alcance de muy pocos. Nick Haflinger, fugitivo del centro de adiestramiento gubernamental de Tarnover, programador experto y mago de la impostura, ha conseguido evadir al sistema durante años. Hasta que comete un error... y se enfrenta a un interrogatorio neurológico que amenaza con desvelar todos sus secretos.

El estilo de John Brunner es uno de los que más me gusta dentro del género de la ciencia-ficción. Mientras hilvana una historia centrada en la huida y la lucha de un hombre dentro una sociedad de Gran Hermano donde toda la información es procesada, clasificada y los ciudadanos están controlados y manipulados. No solamente nos cuenta la historia sino que nos va dando pinceladas de como funcionaría esa sociedad si los sistemas de información se llevan al extremo de disponer de toda la información para ejecutar un segundo proceso menos evidente y más sutil pero más aterrador. Donde el mundo es tan complejo que se preparan a los futuros líderes desde su nacimiento.

Otro proceso que es la razón final del libro, no menos complejo pero menos habitual dentro del género, aunque de enorme significado, es el análisis del impacto de la velocidad del cambio. Un concepto tremendo que tenemos interiorizado pero que no aflora habitualmente en la superficie de nuestro pensamiento consciente: que se nos manipula con el bombardeo de la publicidad y con los estereotipos de éxito actuales.

Brunner fue un escritor con una capacidad de predicción fuera de lo común. Y en esta novela empieza a darle forma a lo que hoy en día es por ejemplo un problema ético y de dimensión sociológica sin precedentes de la humanidad. Nuestra capacidad de absorber y soportar el cambio continuo.

Cambio que nos envuelve a una velocidad que la humanidad no había sufrido y disfrutado a la vez nunca. El producto de hoy será obsoleto dentro de dos años y se remplazará por un nuevo producto que aún no podemos casi ni imaginar. Y estamos a dos años de ese cambio. Pero hoy tenemos el cambio de ayer y así sucesivamente en una espiral infinita de cambios cada vez más rápidos. Dentro de diez años el ritmo de cambio disruptivo puede que sea anual dentro de quince años puede que cada seis meses estemos actualizando nuestras tecnologías y nuestra manera de interactuar entre el mundo off-line y el mundo on-line.

El problema ético que surge es la brecha de la adopción de la innovación, la dificultad de mucha gente para seguir el ritmo de cambio que nos pide el mercado, la capacidad de generación de estrés que somos capaces de soportar para no solo ser unos navegadores del cambio. El simple y más llano debate de si precisamente tanto cambio y tan continuo es bueno para el hombre y, sobre todo, bueno para un mundo que agotamos a marchas forzadas y que no podremos sustituir.

Siguiendo los postulados de la teoría de la divulgación de la innovación. Las personas se dividen en diferentes categorías capaces de asumir este cambio.

Los Innovadores: (2% de la población) Capaces de perseguir la tecnología antes que sea comercializada y publicitada. Son los conocedores de todo lo que se mueve antes que nadie. Persiguen rumores y contrastan toda la información que hay disponible, viven por y para la tecnología como algo fundamental en su vida y los más visionarios de la innovación.

Los Early Adopters: (14% de la población) Van detrás de los innovadores y son soñadores y perciben las ventajas de los cambios y se adaptan rápidamente asumiéndolo de forma natural. Se arriesgan y les importa poco el coste económico. Les preocupa ser los primeros aunque tengan que reinventarse a veces por tener la tecnología antes de tiempo. Como por ejemplo cualquiera que comprara un LaserDisc en España en la década de los noventa.

Los Early Majority: (34% de la población) los pragmáticos, entienden los cambios que presupone cada tecnología, se centran en aquellas tecnologías que empiezan a ser muy visibles y recurrente en los early adopters. Tienen presente el coste de adopción y el dinero les preocupa pero no mucho y no les gusta el riesgo.

Los Late Majority: (34% de la población) los que entran en la innovación detrás de grandes empresas tiene pánico a equivocarse y el precio les interesa mucho. Saben que cuando se adhieren a una tecnología aquella ya esta asumida por la mitad de la población el riesgo de error es mínimo.

Los Laggards: (16% de la población). Si compran tecnología no lo saben, huyen de ella, a veces son gente con pocos recursos o gente mayor que no ven beneficio en ello para alterar su vida de costumbres y monotonía. La tecnología no les gusta porque los aleja de sus semejantes y no saben porque, no entienden que lo que ayer funcionaba hoy ya no sirve. Son los que antes decían que la televisión en color era peor que la de en blanco y negro o la fotografía digital era peor que la analógica. En el extremo muchos son orgullosos neoluditas y desprecian al resto de la población por pensar que son menos humanos por ir con un walkman escuchando música o chatear con sus amigos además de verlos. No les gusta porque tiene pánico al cambio a que lo que hoy es una verdad; mañana sea un puede y al siguiente día sea falso o no exista. Son los que más se estresan.

Twitter acaba de cumplir 7 añitos no sabe lo que es el mundo aún. Google es un adolescente de 14 años ansioso por afirmarse como persona. Y los iPads que han revolucionado el mercado de tablets les acaban de sacar los pañales tienes 2 años y poco. Si, dos años.

¿Como serán los tablets dentro de 10 años? Os lo diré... no serán; porque otra innovación habrá pisoteado y arrasado con ellos mucho antes.

Así pues, partiendo de los inicios de la informática, Brunner escribe una novela profética, sacando verdades del pozo de posibilidades infinitas que era el futuro en ese momento de 1975. Acertando como pocos y sacando perlas proféticas que hoy son una realidad incuestionable. Brunner nos acercó a nuestro actual mundo hace más de 35 años y no sólo en esta novela sino en su mayoría de novelas de corte sociológico que escribió dentro del núcleo de la Trilogía del Desastre.

Que grande y que gran desconocido fue. Que gran injusticia se ha hecho con él.

Nostradamus a su lado era un aprendiz de circo.

© Ramón Batalla, (1.099 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En clave pública el 24 de marzo de 2013
CC by-nc-sa 2.1 es