ROBOCOP 2014
ROBOCOP 2014 EE. UU., 2014
Título original: Robocop
Dirección: José Padilha
Guión: Joshua Zetumer
Producción: Marc Abraham, Eric Newman
Música: Pedro Bromfman
Fotografía: Lula Carvalho
Duración: 117 min.
IMDb:
Reparto: Joel Kinnaman (Alex Murphy / RoboCop); Gary Oldman (Doctor Dennett Norton); Michael Keaton (Raymond Sellars); Abbie Cornish (Clara Murphy); Jackie Earle Haley (Rick Mattox); Michael K. Williams (Jack Lewis); Jennifer Ehle (Liz Kline); Jay Baruchel (Tom Pope); Marianne Jean-Baptiste (Karen Dean); Samuel L. Jackson (Pat Novak); Aimee Garcia (Jae Kim)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

El futuro, año... ¡¡¡2028!!! ¡¡¡Un año antes de que Apofis se cargue la tierra!!! Vemos en televisión (¡pero cómo! ¿todavía existe la TV? ¿¿¿No interactiva???) a un nigga republicano (yes, seriously... Samuel L. Jackson, no podía ser de otra manera, quién otro hubiera podido ser tan badass como para combinar en un único cuerpo semejante mercocha química) anunciando que Robots are the future. Porque robot sí y robot también, los Yueséi han... ¡¡¡Pacificado el mundo!!! Para muestra, Irán (supongo que porque el director es brasileiro, o pais mais faveloso do mundo, y por tanto hubiera sido dolor que la escena hubiera sido en Río). Vecindario de mierda lleno de ululalalamuhaidines suicidas. Que deciden mostrar lo sanguinarios que son los robots... ¡¡¡Cargando en un ataque suicida contra ellos!!! (por alguna razón, el arte de televisar una guerra ha retrocedido horrores en los casi 40 pasados desde CNN y el Golfo). Después de que los ED-209 (vamos, saben que querían que yo escribiera la dichosa sigla aquí, ¿eh? Allá va de nuevo: ED-209, ED-209, ED-209, ¡¡¡Nerdgasmoooooo!!!) dejan escabechina terrorista y too (perdón, ¿escribí terrorista? Quise decir: freedom fighters), el locutor nos dice que Miren como los robots imponen la pax americana al mundo, por qué no dejan usar robots en las calles de los Yueséi. Negro mala leche, quiere vengar cuarto milenio esclavitud ahora esclavizando con robots al hombre blanco. En fin, el caso es que en paralelo, en Detroit, una operación encubierta sale todo lo mal que debiera salir. Porque la cosa es interceptar el tráfico de armas, así pa´callao porque los polis son más corruptos que Ciudad Gótica, figúrense. Pero no falta el jodío chivatazo, que ésos son cops encubiertos, leñe, y tiroteo vamos porque iba haciendo falta uno en la peli. El amigo negro del prota (sí, leyeron bien, ahora no es una chica rubia de armas tomar sino un negro musculoso quetecagas, no sé qué clase de implicaciones habrán querido meter... introducir... er... sugerir con el cambio) termina en el hospital, y nuestro prota, Murphy por supuesto, acaba siendo cuestionado por The Chief. En paralelo, la firma Omnicorp está tratando de conseguir que esos senadores de mierda (¡joer, el sistema político funciona!) derogue la ley que impide poner robots policías en las calles, así es que, ¿cómo lograrlo? Fácil: ponemos a un cerebro humano en un cuerpo robótico, y legalmente no es un robot, ¿no? El problema es encontrar un donante para la ciencia. Ah, pero misteriosos son los caminos del guionista, así es que de manera muy conveniente, a Alex Murphy le ponen una bomba que lo deja en la condición justa, o sea hecho mierda pero no muerto, lo justito mierda como para quitarle todo ese estorbo de carne y hueso llamado cuerpo humano y reemplazarlo por Meta l. Ha nacido Robocop. ¿Ha nacido una franquicia? (O sea, una nueva franquicia a partir de este reboot, eso es, porque ya existía la trilogía, las series de TV... ¡la serie de monitos!). Por lo discreto de la taquilla, no parece ser.

El espíritu de los tiempos

Parece mentira que hubo una época en donde se rodaban pelis críticas con el sistema. No como LOS VENGADORES en donde un grupo de superhumanos mesiánicos a cargo de una organización que no parece responder a ninguna autoridad democrática, impone El Bien y La Justicia porque, bueno, son tan superpoderosos que... ¡joer, no se puede ser tan poderoso sin tener la razón! O pelis perfectamente antiokupas como THE DARK KNIGHT RISES. Una de esas pelis, a casi tres décadas de distancia, es el ROBOCOP de 1987. Un delirio tan delirante que el director Paul Verhoeven no quería ni leer el guión (después lo leyó, le gustó, el resto es historia, como dicen). Un clásico que, y me voy a echar a toneladas de fanáticos aquí... igual se le notan el paso de los años. Esos efectos especiales. Esa cosa tan ochentera. Lo delirante de tener a un cyborg ambulante sin telefonía celular ni interné. No es que la ROBOCOP original sea mala o haya envejecido fatal, pero un bebito lo que se llama un bebito, la peli no es. Y ahí es donde me van a decir que óigale usté, mi General, métase su displiscencia por todo lo que se llama el desaguadero, que la peli sigue vigente porque es crítica con el sistema. Por supuesto, nada que objetar en ese respecto. Son los otros respectos los que son muy de su época, muy 80s. Porque lo que en los 80s era ultraviolento a tope, ahora parece casi cine de matiné al lado de cosiacas como 300, el torture porn estilo EL JUEGO DEL MIEDO u HOSTAL, u otros engendros similares. O de cómo la realidad supera a la ficción. ¿Eso quiere decir entonces que los estudios decidieron rodar un remake porque ya iba siendo hora de actualizar el mensaje? Por supuesto, claro que no, qué idiota podría pensar eso de Jólivu. En realidad es que los estudios MGM se pegaron un batacazo tan padre que acabaron en la quiebra. Cosiacas de no tener éxitos taquilleros encadenados, en conjunción con la crisis económica más macanuda desde 1929. Momento entonces de... ¡reactivar las franquicias dormidas! ¡De traer de regreso a la vida a Robocop! Si, hay una ironía que MGM en una movida de capitalismo voraz resucitó a Robocop, una franquicia en donde Omnicorp en una movida de capitalismo voraz resucita a un policía que... bien, dejemos eso de lado. El caso es que para el reboot llamaron a José Padilha, tipo que ha resultado un éxito en eso del cine medio marginaloide (léase, no blockbuster de Jólivu) gracias a ESCUADRÓN DE ÉLITE y secuela. La cosa iba a ser de un presupuesto de 60 millones, pero se encaramó como a los 130, lo que obligó por supuesto a rebajarle el rating y captar tanto público adolescente como se pudiera, cargándose de paso una de las señas de identidad más características de la serie, que es su espíritu Elizabeth Bathory. Finalmente se estrenó. Con bombos y platillos. Bueno, no tanto, se estrenó en temporada baja porque a saber qué tanto hubiera podido competir contra los blockbusters de mediados de año, que son los realmente jugosos. Al final, su competencia fue... LA GRAN AVENTURA LEGO. Porque si hay algo ultrajante en el mundo del cine, es que una peli que mezcla dos de los mejores elementos de peli de acción (polis y robots) en un solo personaje, es que barran con ella en el piso una peli que es un comercial de 100 minutos sobre un juguete de piecitas para 3-99 años (y que además costó 60 millones... los mismos que ROBOCOP iba a costar originalmente). Joer la mala pata. Eso, y la ira de los fanáticos porque ¡¡¡Omaigó!!! este ROBOCOP no se parece al ROBOCOP de 1987. O mejor dicho... tiene un airecillo a ROBOCOP 3 (al menos, esta peli es mejor que las versiones televisivas del personaje. Todas ellas).

¿Por qué verla?

:: Partamos desde la base que este ROBOCOP no es el ROBOCOP de 1987. El concepto y las ideas de fondo son más o menos las mismas, pero las realizaciones son diferentes. Las críticas dirigidas contra este ROBOCOP por no ser igual al ROBOCOP de 1987 son imbéciles porque a estas alturas del partido ROBOCOP no es solo una peli (una trilogía en realidad) o una franquicia, sino que es parte del folclor popular, y por lo tanto, es perfectamente válido hacer un ejercicio de reimaginación del mismo. Afirmar que el ROBOCOP de 2014 es una mugre porque no se parece al ROBOCOP de 1987 es tan imbécil como criticar a THE DARK KNIGHT porque no se parece al BATMAN de Tim Burton. La verdadera cuestión es: ¿esta reimaginación funciona? ¿Tenemos un caso de que esta no es la peli que la gente quiere, pero es la peli que la gente necesita? (a dark robocop..., ya los oigo). La respuesta es: sí, en algunos aspectos, no tanto en otros. De partida es bastante transparente que quisieron hacer una peli algo más seria, con menos sátira y sangre. Claro, ésas eran las señas de identidad del ROBOCOP original, por lo que en el camino corrían el riesgo de construir una franquicia genérica. O peor aún, un triste rip-off de THE DARK KNIGHT, algo que amenazaba desde el trailer con ver a ese Robocop de armadura negra. Por suerte, tenemos a cambio otros aspectos interesantes. En primer lugar, la acción. En esta peli, los robots (Robocop, pero también ED-209) dan la impresión de ser más ágiles, más máquinas de combate, las peleas son menos estéticas y más sucias en cuanto a movimientos y estrategia, lo que está bien. Podría ser mejor, pero por desgracia los efectos especiales no siempre acompañan (las secuencias de Robocop vs. ED-209, y vamos no me digan que es spoiler porque es adivinable este duelo, parecen más un videojuego estilo CALL OF DUTY que una peli de verdá). Y en segundo lugar, uno de los mejores puntos a favor...

:: La cosificación del cuerpo. La idea estaba en el ROBOCOP original, por supuesto (que es el punto central de la franquicia, a fin de cuentas), pero aquí es llevada a un extremo que la peli de 1987 no llegó a tocar, probablemente porque nadie podía imaginarse hasta dónde podía llegar la cosa. La peli remarca en profundidad todo lo que significa transformarse en un cyborg. A diferencia de la peli de 1987, la personalidad de Alex Murphy no es anulada para luego aflorar, sino que está siempre presente ahí, y cuando empieza a conflictuar, empieza a ser alterada y disminuida lentamente con un montón de químicos. Este escenario es por supuesto mucho más horroroso que el ROBOCOP de 1987, en donde se asumía que Alex Murphy estaba muerto y, bueno, su cerebro iba pasando por el lugar y era de la talla del cráneo metálico de Robocop, así es que a encajarlo en el traje de metal y a rodar. Esta peli plantea de manera incluso más aguda el problema de qué nos hace humanos. ¿En algún punto, Murphy deja de serlo? Legalmente no: el punto entero de Robocop, dentro de la peli, es crear un robot que sortee la legislación antirrobótica con una trampa legal (si un cerebro humano comanda, entonces no es un robot, técnicamente hablando). Pero luego, le introducen a Robocop un dispositivo que le mutila su capacidad de decisión mientras está en combate, todo ello mientras alimenta al cerebro de Murphy con la ilusión de libre albeldrío. Es decir, Murphy combate como Robocop creyendo sinceramente que toma las decisiones él mismo, cuando el complejo robótico lo hace por él. ¿Sigue siendo entonces humano? ¿Sigue siendo responsable por sus acciones? Piénsenlo un minuto. Ustedes se crean un perfil de Facebook y se creen que son libres para conversar con sus amigos... sólo que la página de inicio de Facebook selecciona las noticias por ti. Crees que seleccionas leer las notas más importantes para ti, pero es una ilusión: Facebook seleccionó por ti, a saber con qué criterios. Otro ejemplo: ustedes naveganpor Google. Creen que tienen la libertad de introducir el término de búsqueda que quieran, ¿no? ¿No? Y entonces, chico listo, respóndeme, ¿cómo funciona el jodío algoritmo de Google? ¿Cómo sabes que Google no te está escamoteando una expresión de búsqueda por cualquier motivo? Tenemos la promesa de que Google no lo hace, pero, ¿estás seguro de eso? Robocop estaría seguro de su libre albeldrío, figúrense. En ese sentido, esta peli de ROBOCOP supera de lejos a la peli de 1987, en lo que a las implicaciones de ser un medio humano y medio máquina corresponde. Incluso, parte importante del horror responde a que en esta peli, como técnicamente Alex Murphy no ha muerto... sigue casado con su señora y sigue siendo madre de su hijo. A pesar de que su armadura no tiene con qué... ya saben. Hay una escena familiar que refleja lo incómodo de tener a un papá cyborg, de lo seriamente disruptivo que sería un escenario así para cualquier familia. Claro, luego tenemos que el personaje de la señora no está escrito con exceso de profundidad, y es interpretado de manera bastante anémica por una Abbie Cornish en su salsa cuando se trata de verse rica (paseándose en bikini como en UN BUEN AÑO, o pegando patadas como en SUCKER PUNCH, eso es), pero que acá no consigue tampoco darle vuelta a un personaje no demasiado bien escrito. Vale. Pero la implicación de todas maneras está ahí.

:: ¿El resto de la peli? Está OK. No deslumbrante, no maravilloso, no genial. Tampoco está mal ni es un desastre. El guión tiene sus cosas lunáticas (¿de verdad le van a cargar toda la información al cerebro de Murphy, arriesgando a una sobrecarga, dos minutos antes de presentarlo en público?), y la traca de acción final se queda en deuda (seriously, la batallita final es tremendamente anticlimática), pero lo compensa con una historia en general bien llevada, bien guiada, y que como decíamos en el apartado anterior, explota bien su premisa. La banda sonora es... funcional, dejémoslo así (acompaña bien, pero tampoco es para tirar cohetes, y lo mejor es por supuesto el haber importado el tema original de Basil Poledouris de 1987). Las actuaciones son comsí comsá, con un Joel Kinnaman eficiente pero no descollante, un Michael Keaton que tiene el talento para haber interpretado un villano memorable, pero en vez de eso eligió memorizar las líneas, recitar, y cobrar callado el cheque, y Gary Oldman como el doctor por un lado y Samuel L. Jackson como el presentador televisivo por el otro, ambos robándose escena sí y escena también. Se agradece que el guión sea autosuficiente, sin tramas a medio resolver o cabos sueltos para una eventual secuela, de manera que si no llega a rodarse, nos quedamos con un producto íntegro. Y hablando de ello: ésta es una peli seriamente necesitada de una secuela que asiente mejor los conceptos, elimine puntos débiles y explote todavía más los fuertes. Secuela que, por desgracia, es muy poco probable que llegue, atendido a que no ha resultado la bomba en taquilla que se esperaba (tampoco la bomba en el sentido contrario, al menos).

:: ¿Soy yo, o esta peli tiene un sutil tono paródico respecto de THE DARK KNIGHT? Esta peli se encuentra respecto del ROBOCOP de 1987 en la misma posición que la Trilogía de Nolan respecto del BATMAN de 1989: menos extravagancia visual, menos estetizante, más seria y más con los pies en la tierra. Pero a su vez, establece distancias. Batman y Robocop ambos se enfundan en un supertraje negro, tienen vehículos cool, usan realidad aumentada (uno hackeando celulares, el otro conectado 24/7 a interné), y tienen una actitud más que un poco fascista respecto de la delincuencia. Sólo que Batman es Heroico porque él ha elegido ser un héroe a través de un doloroso y agonizante proceso de maduración interior y autocontrol, mientras que Robocop es... bueno, es un pobre diablo metido en el traje sin que nadie le pregunte y después de que le estalló una bomba en la cara, eso es. Y que además ni siquiera tiene libre albeldrío aunque se lo figure, porque el programa computacional toma el control cuando cae el casco. No se puede ser más paródico respecto de la agresiva afirmación del individualismo que hace la Trilogía de Nolan. ¿Y la explicación del supertraje negro? En Batman, infundir terror en los villanos porque son cobardes supersticiosos, debo transformarme en un símbolo y en leyenda, blablablá. ¿En Robocop? Marketing. (Seriously: va el malo y dice algo en plan a este Robocop, como que le falta algo... ya sé, háganlo en negro). Digan lo que digan, después de ver este remake / reboot de ROBOCOP, ya nunca volveré a mirar al BATMAN de Nolan de la misma manera.

Ideal para: Ver un digno remake / reboot de la bienamada franquicia ochentera, aunque sea más un ganador punto a punto que por K. O.

© Félix Capitán, (2.666 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 6 de abril de 2014
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