EL HOMBRE-MÁQUINA
EL HOMBRE-MÁQUINA Thomas N. Scortia
Título original: Human-Machines
Año de publicación: 1978
Editorial: Martínez Roca
Colección: Super ficción nº 32
Traducción: Horacio González
Edición: 1978
Páginas: 269
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Antonio Santos

Entonces, la ciencia-ficción tenía... era

La librería tenía tres escaparates y el del centro estaba dedicado a la ciencia-ficción (¿puede imaginarse mayor reverencia por el género?). Imperaban las portadas negras, con manchas de color, de Salinas Blanch para los títulos del Super Ficción de Martínez Roca. Y permanecía embobado mirando esas cubiertas porque suponían portales a otros mundos donde poder escaparse de una adolescencia no muy plácida era factible. Aquello era el légamo que cultivó mi película favorita de entonces: Star Wars. Y, si no era su fermento, pertenecía a la familia. Estaban en un club donde todos se trataban con distinción y respeto y tenían la cortesía de oír tu relato, muy divergente del que hizo el narrador anterior.

[Ahora que he aprendido a base de golpes de la vida sé que esa camaradería que suponía estrecha es, cuando menos, apariencia, y que las inquinas entre esos autores puede ser tan cítrica como en nuestro país. Acaso ellos, por su sangre británica, lo llevan con más recato y elegancia. Aquí perdura la reyerta a navajazo limpio.]

Y, entre tantos títulos, resaltaba el de este recopilatorio, conjunto de cuentos anexados por Thomas N. Scortia y George Zebrowski, que añaden dos relatos suyos a los diez del libro. EL HOMBRE-MÁQUINA. ¡Jo! Figúrate una combinación más inaudita. Lo terso e infalible de la máquina frente a lo voluble/dúctil del hombre. Un entramado donde los elementos se acoplan formando un todo final poderoso. ¿Aquello no iba a exacerbar mi joven fantasía?

Cerca estaba UN FANTASMA RECORRE TEXAS, de Fritz Leiber. Ambos libros ejercían intensa fascinación sobre mí. Cuando (años después) pude comprar una de estas dos novelas, elegí la de Leiber antes. (Por supuesto, ignoré, siempre, los de San Isaac Asimov. Intuía mal rollo.)

Mas al poseer este recopilatorio finalmente, recibí dos decepciones. La primera fue que la ciencia-ficción no era ese campo rutilante que suponía; en sus puntos del compás se emboscaban sorpresas amargas. Luego, que el sentido de evasión fabulosa que siempre adjudiqué al género era despreciado. Se veía mal. La aventura se podía circunscribir a unas pocas firmas que estaban descalificadas.

La ciencia-ficción pertenecía ahora a los doctos (los Bakalitas, vaya) y abominaban de los Lester Dent y los Edgar R. Burroughs; sentían vergüenza de su obra... o acaso envidia de su éxito. Sus asépticas narraciones no conseguían el apego popular. No transmitían a la plebe. Daba igual: ellos estaban (están) al mando y deciden qué merece o no leerse. Que cambie la gente. Ellos poseen la verdad y la razón.

Este recopilatorio induce frustración. Scortia y Zebrowki, en el prólogo, orean su contacto con las firmas doctas a las que han dado preferencia (y preeminencia) en el libro. Tampoco han incluido narraciones más recientes, ni en exclusiva de cyborgs, como cacarean desde el proemio. Con deliberación (ahora estoy convencido) omitieron textos que se ceñían mejor a la temática cyborg que, por ejemplo, HOMBRES DE HIERRO, de Guy Endore, o FRAGMENTOS DE UNA ÉPOCA, de J.J. Coupling; además, manifestaron su velado desdén por esos otros autores y relatos.

El prefacio hace referencia a ciertos relatos que abordaban la temática cyborg. Pero son historias de sus amigos o de amigos de las firmas a las que solicitaron consejo para componer la selección (Janet Kafka, Pamela Sargent, Frank M. Robinson, Gail Winston, Ron J. Julin); ni una sola referencia a UN FANTASMA RECORRE TEXAS, o MODERAN (David R. Bunch), ni a EL HOMBRE DE LOS SEIS MILLONES DE DÓLARES, o DEATHLOK, o las historietas que Eerie publicaba sobre hombres-máquina; aun EC Comics debió editar alguna. Nada de eso.

Los autores comprobaron que el diámetro de su ombligo contenía el total del Conocimiento Cósmico y con eso bastaba; lo que flotaba afuera era purria que no merecía su atención, aunque fuese material mucho más específico que el que tenían ya cosechado. No era de sus amigos y provenía de entornos plebeyos (el cine, la TV, el tebeo). La ciencia-ficción es el juguete predictivo de los doctos. Revelaciones que deben ser respetadas, perpetuadas y, por supuesto, acatadas. ¡Faranduleros, fuera!

EL HOMBRE-MÁQUINA decepciona porque su título, revolucionario (entonces), sugería trasgresión narrativa, unos conflictos, unos mundos, de dejarte pasmado atornillado a la silla. Si sólo hubieran puesto en el prólogo: He aquí relatos precursores, el volumen habría adquirido inmenso relieve, porque permite admirar la incisión de sus autores, que desde Década 30 y 40, ya advertían que la Máquina, hibridada con el Hombre, generaría un ser superior, como el del cuento (un poco petardo) NINGUNA MUJER NACIDA, de C.L. Moore; el cyborg aprovecharía las virtudes de ambas especies para dar un vástago más eficiente y dispuesto para arrostrar el futuro con confianza.

Sin embargo, no todo es malo en el libro; debo señalar el MÁSCARAS, de Damon Knight, y Cambio Marino, de Scortia, donde bosqueja el cyberpunk; por desgracia, los demás relatos no concitan el alto interés que sus recopiladores afirman poseen. ¿Hombres de hierro va de cyborgs? En absoluto, pues ambos autores definen cyborg como ROBOCOP, ¿vale? o, como en el caso de ESTOY CONTIGO EN ROCKLAND (Jack Dann), la integración por periodos en un exoesqueleto. Fragmentos de una época versa sobre un sofisticado robot, no un hombre-máquina. Pero como debía ser cuento de un amigo... ¡al saco!

EL HOMBRE-MÁQUINA orienta su proa hacia las estrellas. Teniendo presente el año de publicación de casi todos los cuentos, podemos deducir que había hambre de expansión estelar, que el ahora nos han ido atenuando. Oh, sí, siguen escribiéndose fábulas al respecto, pero entonces se veía como un sueño al que dedicarse A TOPE pero que nosotros ya tenemos muy sobado. Para nuestra desgracia, hemos destinado un importante capital de fantasía a los zombis. Considerando su temática, su fuerte implantación en nuestro ocio sólo puede interpretarse como sigul de lo malsana y decadente que es esta Sociedad actual.

Durante años he mirado este volumen con avinagrado sentimiento de decepción. Al menos, tras el repaso que le he hecho para escribir esta reseña, he llegado a un acuerdo con él. Cuando comprendí que se trataban de añejos relatos precursores, me concilié con su contenido. Eso sí: no le paso su elitismo, tan intenso como ingenuo es el concepto que Walter M. Miller, JR. tenía de Marte, según refleja su cuento CRUCIFIXUS ETIAM.

Vuestro Scriptor.

© Antonio Santos, (1.052 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 18 de febrero de 2012