IRIS
IRIS Edmundo Paz Soldán
Título original: ---
Año de publicación: 2014
Editorial: Alfaguara
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2014
Páginas: 376
ISBN:
Precio: 18,50 EUR

Hay dos formas de hacer extraña, alienígena, la ciencia-ficción. La primera es trabajando escenario y personajes para romper el marco de referencias del lector y hacerle sentir claramente fuera de su entorno, o bien tomar cualquier narración ad-oc, tirar del buscar y sustituir del procesador de textos, cambiar unos cuantos conceptos por palabras más o menos sorprendentes y hacer de la lectura una experiencia absolutamente desconcertante, dejando que el lector se las componga intentando averiguar por el contexto que significa cada uno de los palabros. Si además se prescinde de algunas convenciones de puntuación y ortografía, mejor, más enredo, más confusión en la lectura.

Esta segunda vía, más del gusto del cultureta medio, pero indudablemente menos engorrosa para el autor, es la elegida por Edmundo Paz Soldan para dar forma a esta novela de mercenarios alienados, mineros oprimidos y mesías visionarios. Si además se entreveran los testimonios alucinados de unos cuantos personajes drogados hasta las cejas, las vivencias místicas de un taumaturgo con poderes mentales, y unos cuantos, no se sabe muy bien, si alienígenas nativos o dioses redivivos, ya tenemos ese tipo de novela que tanto me entusiasma. Y si, es ironía irónica de toda la vida.

La cosa viene a ser que en un planeta, o una isla en un planeta, que no me enteré bien por las causas que expondré más adelante, se descubre un yacimiento bastante importante de un mineral algo más que valioso. Previamente, ese planeta o isla, o isla en un planeta, había sido campo de pruebas de armas nucleares dejando profundas secuelas en los nativos, o mas bien primeros colonizadores, que bien humanos eran, que a la sazón y mutaciones mediante, acaban por separarse del tronco principal de homo sapiens convirtiéndose en raza hominida independiente. Por supuesto, las minas atraen la codicia de la corporación malosa de turno que semi-esclaviza a los irisinos en las explotaciones, provocando el advenimiento del liberador alucinado, que monta el consiguiente Frente de Liberación Nacional, lo que a la vez supone el envío de un ejército de mercenarios por parte de la corporación malosa para reprimir las ansias de libertad de los irisinos, que como tienen la razón, y al dios local, de su parte, acaban ganando, o eso parece porque la novela se acaba justo cuando el FLN asalta la base principal de los mercenarios con aparente éxito.

Y ya está. El argumento es de lo menos alienígena que se pueda imaginar, y menos alienígena aún es el punto de vista de sus narradores, varios mercenarios politoxicómanos, corroídos por la psicosis y la paranoia, el mesías liberador con superpoderes, que lo pasa fatal en la mina hasta que tiene su epifanía particular y decide liberar Iris el solito, y por último la observadora independiente, o algo así, que no tiene muy claro hacia donde dirigir sus lealtades. Los escenarios tampoco son especialmente extraños, aunque no por ello menos estresantes, la vida de los mercenarios parece sacada párrafo a párrafo de la ocupación yanketa de Irak y Afganistán (un par de búsquedas por Internet lo confirma), hasta el origen latino de la mayor parte de ellos es paralela a la composición del ejército de ocupación Yanki. El ambiente en la mina lo supongo inspirado de las explotaciones andinas bolivianas, país del que es originario el autor, y lo de la observadora pues no se muy bien, entiendo que en algún momento surgiría la necesidad de un tercer punto de vista más o menos objetivo.

El caso es que, si se prescinde del fárrago, la novela está bien, Edmundo Paz es un narrador competente, con talento de sobra para hacer interesantes las aventuras de politoxicómanos, mesías y observadora, sin embargo, por el afán de extrañar el escenario, la desluce con su empeño en los palabros raros y saltarse unas pocas convenciones ortográficas. Siendo justos, los palabros dejan tras de si un cierto rastro etimológico, al menos hay bastantes derivados de un inglés deformado y retorcido. El problema con estas cosas es que el marco de referencias de un autor (de cualquier persona, en general) suele ser único, puede compartir muchos rasgos con muchas personas, pero no todas las referencias con todas las personas, de modo que acaba habiendo más sombras que luces, referencias y guiños con origen desconocido que no cumplen en absoluto su función comunicadora.

En lo que a mi respecta el resultado no ha podido ser menos afortunado porque llegado un punto me saturé y empecé a leer en diagonal, disparando aquí y allá por ver si encontraba algo interesante que trascendiera a los palabros y ortografía anómalos, por eso no puedo ser muy concluyente respecto a la última parte de la vida del mesías y las vivencias de la observadora (si es que lo es) pero en general no me pareció descubrir nada que subiera el nivel de lo ya leído (si quitamos que encontrar cuarenta mercenarios decapitados no debe ser plato de gusto).

En resumen, muy recomendable para gafapastas por aquello de que puedan darse importancia por lo mucho y raro que leen, pero el común de a pie tendrá serias dificultades para enterarse de la misa la media, aunque el sentido general de la novela se capta con cierta facilidad si se renuncia a saber que significan la mitad de las cosas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (881 palabras) Créditos