HORIZONTE LUNAR
HORIZONTE LUNAR Felicidad Martínez
Título original: ---
Año de publicación: 2014
Editorial: Spotrula
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2018
Páginas: 418
ISBN:
Precio: 18 EUR

Ahora que se ha anunciado la reedición el año que viene de esta obra, con nueva portada, ilustraciones interiores y revisada, me doy cuenta de que quizá esta reseña haya quedado un poco desfasada, ya que puede no ser la misma obra que leáis vosotros.

A HORIZONTE LUNAR innegablemente le faltaba una revisión porque tenía fallos de edición. Como supongo que este problema estará soslayado con la siguiente publicación puedo centrarme en otros aspectos.

Se nota que es una obra primeriza por los cambios de ritmo tan bruscos pero al mismo tiempo es patente que la escritora que se estaba formando tras estas páginas tenía una imaginación desbordante y ganas de romper moldes. Esa protagonista femenina, por ejemplo, no es lo habitual en una space opera.

HORIZONTE LUNAR exige al lector que se haga una composición de lugar cuando le faltan muchas piezas del puzzle y eso, que puede ser una buena baza cuando se da suficiente información durante la narración, se convierte en algo frustrante cuando al final descubres que la información que te faltaba solo aparece en los anexos. No tengo problema en que no se me explique todo, pero tampoco me gusta que se hagan cientos de referencias a hechos de los que no tenemos conocimiento y no vamos a tener. Lo que puede ser interesante para dar un atisbo del trabajo de creación del mundo llega a cansar cuando se convierte en una constante.

Las escenas de acción, que las hay y bastantes, están bien narradas. Son muy cinéticas sin caer en un problema habitual, cuando parecen mal coreografiadas. No obstante, que todas tengan lugar dentro de una nave espacial y que haya alegre reparto de disparos láser y otros proyectiles, aliñado de apertura de esclusas sin que haya problemas de despresurización me saca de la narración. Salvando este obstáculo, si lo que buscas es diversión espacial sin complicaciones, HORIZONTE LUNAR cumplirá su cometido.

Me gustaría saber si Felicidad tiene intención de volver a este mundo, pues sin duda será muy agradable leer lo que salga de una pluma más experimentada en un universo con tantas posibilidades.


Notas

La primera edición de la novela fue en 2014, la segunda a la que se hace referencia se lanzó en 2018 con nueva cubierta de Kloe de Saga.

© Leticia Lara (379 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Fantástica Ficción el 4 de diciembre de 2017

HORIZONTE LUNAR arranca cuando la nave del mismo nombre se encuentra con una nave gnöck cuya tripulación ha sido totalmente destruida. La tripulación de la Horizonte lunar se halla compuesta por dos razas humanoides los Mam´n y las faiory que son enemigos declarados, aunque en diverso grado, de los gnöck. De modo que cuando localizan un bote salvavidas gnöck, se produce la polémica y los posteriores desencuentros cuando los Mam´n se inclinan por rescatarlo y las faiory por dejarlo que se pierda en el espacio. La tensión aumenta cuando suben al gnöck superviviente a bordo y éste les explica lo que ha ocurrido a su nave: un artefacto hallado en un planeta desierto y que transportaban se abrió de repente aniquilando a toda la tripulación; y cómo podría ocurrir lo mismo con otra nave gnöck que transporta un artefacto parecido que puede poner en peligro toda la vida en el Universo.

La novela de Felicidad Martínez tiene lo mejor del space-opera: un universo poblado por varias razas humanoides que se enfrentan entre sí, aunque también parecen ser capaces de cooperar en cuestiones amatorias; alienígenas de extraños y misteriosos poderes, capaces de dejar en evidencia a la más poderosa de las inteligencias artificiales aun en su infancia; viajes interestelares en naves fabulosas por un universo exótico; giros y contragiros de argumento y batallas, luchas, escaramuzas y alguna que otra pelea a puñetazos. Incluso en ciertos aspectos más discutibles del space-opera, como es la esterotipación de los personajes, Felicidad Martínez logra un soplo de aire fresco con la sencilla operación de cambiar de sexo al soldado fanfarrón, prepotente y orgulloso, convirtiéndolo en una mujer: la capitana Crow.

No obstante, si HORIZONTE LUNAR sólo contara con lo anterior, se limitaría a ser una obra más dentro de un género que, no por entretenido, adolece en ocasiones de innovación. Aquí es donde entra en juego la capacidad sincrética de Martínez para introducir, con gusto y casi sin que nos demos cuenta, ciertas pinceladas de otros géneros o mundos literarios. Concretamente del género Z, en el aspecto de la infección por la oscuridad que, aunque matizada, en ciertos momentos reviste la forma de una clásica infección zombie. Y del mundo literario correspondiente a la mitología lovecraftiana, en su presentación de un monstruo cósmico dispuesto a crear el caos más absoluto a su alrededor.

La propia autora confiesa, en las notas finales, que comenzó a escribir las primeras historias encuadradas en este universo tras leer LUCKY STARR de Isaac Asimov y plantearse si ella sería capaz de escribir algo parecido. Con todo, la presencia de Robert Henlein me parece también bastante evidente, sobre todo en momentos determinados como son los instantes de preparación a la lucha, y en mantener una atmósfera donde la violencia flota como una constante continuamente a punto de estallar.

Se trata en definitiva de una buena historia en la que Martínez logra mantener el pulso de la narración a través de los varios clímax que se alcanzan durante la novela. Eso sí, a fin de disfrutar al máximo la novela, yo aconsejaría que antes de abordar la lectura propiamente, se ojeara un poco la cronología y las palabras finales que se encuentran en las últimas páginas del libro. O bien, comenzar a leer los primeros capítulos y luego intercalar cronología y palabras finales con el resto de la lectura. Si no se hace así, se corre el peligro de perderse un poco, sobre todo al principio de la narración, cuando aún no dominamos el mundo ni las razas que Martínez nos presenta.

© Raúl A. López Nevado, (594 palabras) Créditos