LA MÁQUINA DIFERENCIAL
LA MÁQUINA DIFERENCIAL William Gibson, Bruce Sterling
Título original: The Difference Engine
Año de publicación: 1990
Editorial: La factoría de ideas
Colección: Solaris Ficcion nº 84
Traducción: Carlos Lacasa
Edición: 2006
ISBN:
Precio: 15 EUR
Comentarios de: Juan Raffo

Las ucronías me encantan, me parece fascinante ese mundo que podría haber sido pero no fue. El problema con las ucronías es que terminan convirtiéndose en un escenario muy bonito que pareciera ser la excusa del libro como mero ejercicio literario e investigativo relegando a la historia en si a un segundo plano.

En el siglo XIX, la máquina analítica de Babbage es una realidad que ha convertido al Reino Unido en un imperio no sólo industrial sino informático. Enormes computadoras analógicas operadas al vapor, programadas mediante tarjetas perforadas, ayudan en la investigación científica, en el diseño y desarrollo de nuevas máquinas y en el manejo de las enormes bases de datos de la población.

En un Londres oscuro, contaminado y apestoso, donde los Estados Unidos se encuentran disgregados en varias naciones, donde Marx se mudó a Manhattan para crear una comuna comunista en la isla, Lord Byron es el primer ministro del Reino Unido (por el nuevo partido de los radicales, enemigos de los privilegios de la nobleza, defensores de la meritocracia y de los avances industriales), su hija Ada es un gurú informático mientras que Disraeli ha terminado como simple periodista y escritor de novelas, la búsqueda de un misterioso y posiblemente peligros lote de tarjetas perforadas por una serie de personajes se convierte en el eje de una historia que incluye el submundo de revolucionarios y anarquistas, vividores, políticos ambiciosos, policías manipuladores y paleontólogos envidiosos.

Como se puede ver, excepto por el decorado, es en realidad una historia cyberpunk escrita en 1991 (cuando aún el subgénero causaba euforia) a dos manos por William Gibson y Bruce Sterling, los proclamados padres del género. Los aportes de cada uno casi que se pueden separar; el tren de aventuras, desgracias y carreras que afecta a los personajes sería la parte Gibson y la política enrevesada, subterránea y conspiraciones maquiavélicas la de Sterling.

El problema es que en realidad, más allá de la curiosidad por este mundo paralelo mezcla de utopía y distopía y lo que parece un arduo proceso de investigación histórica y extrapolación (y a pesar de lo bien construido que está el escenario y la escenografía), la historia principal de la intriga poco avanza y se diluye entre las anécdotas históricas y las aventuras personales de sus protagonistas desvaneciéndose entre muchos fuegos artificiales.

Para destacar, gracias a esta novela descubrí la existencia de un personaje histórico tan interesante como Ada Lovelace y, sin desperdicio, la escena de sexo entre uno de los protagonistas y una prostituta, todo un tratado de usos, costumbres sexuales, sociales y manejo de piojos de la época.

© Juan Raffo, (433 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Irreflexiones el 9 de febrero de 2010