MEMORIA DE TINIEBLAS
MEMORIA DE TINIEBLAS Eduardo Vaquerizo
Título original: ---
Año de publicación: 2013
Editorial: Spotrul a
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2013
ISBN:
Precio: 19 EUR

MEMORIA DE TINIEBLAS transcurre en el mismo escenario ucrónico que DANZA DE TINIEBLAS, en el que la muerte de Felipe II, en vísperas de la batalla de Lepanto, lo ha cambiado todo con respecto al mundo que conocemos: llegados al s. XX, España sigue conservando todo el poder de su imperio y ha realizado su propia reforma religiosa, enfrentándose al Vaticano y al resto de países católicos. El único enemigo, digno de tal nombre, para el imperio español, que se reparte todo el Occidente, es el imperio otomano, que se reparte todo el Oriente.

Sin embargo, aquí acaban las semejanzas con su predecesora. Mientras que DANZA DE TINIEBLAS es una novela de aventuras directa y clara; MEMORIA DE TINIEBLAS responde a una estructura mucho más compleja y preciosista. No quiero decir con ello que la primera valga menos la pena, al contrario, me parece un gran libro, que depara un buen rato de diversión, y que es capaz de captar la atención desde el primer momento en que se posan los ojos en sus páginas. Sin embargo, en MEMORIA DE TINIEBLAS hay algo que va más allá y que roza lo hipnótico. Algo intangible y difícil de explicar, pero que hace que un libro salte del calificativo de bueno al de obra maestra.

Tal vez su secreto esté en las dos tramas principales de la historia: Madrid y Nueva Borgoña, que van confluyendo lenta e inesperadamente, y en ocasiones se multiplican en otras subtramas que son como afluentes y tributarios de las tramas principales. Tal vez se trate del protagonista, el conjurado Castañeda, que aparece como el arquetípico héroe-antihéroe que todos conocemos de mil historias, para luego mirarnos a los ojos y comenzar a dejar caer sus máscaras una tras otra, sin dejarnos saber en ningún momento si nos encontramos ante la persona real o una de sus muchas encarnaciones. Tal vez sea la riqueza del escenario, tan diferente y tan sutilmente similar al mundo en que vivimos como un anillo pueda serlo de un círculo. La cuestión es que, con pulso de acero, Vaquerizo es capaz de crear una historia que respira y que palpita y que, cuando más seguros estamos de haberla atrapado, se nos escurre de entre los dedos para darnos una perspectiva nueva.

Luego están las escenas, instantes tremebundos y terribles, que se te quedan flotando en la memoria mucho después de haberlas leído. Recuerdo una en particular, no la menciono por no estropear la intriga al lector. Mientras iba leyendo había ido ligando cabos, y comenzaba a sospechar de lo que podía estar a punto de ocurrir; pero a la vez no era capaz de aceptarlo, pensaba que me debía de estar equivocando y que la conclusión no podía ser tan oscura... pero me equivocaba, las tinieblas podían ser aún mucho más espesas de lo que sospechaba. Y eso, ejecutado con total crudeza, naturalidad y sencillez literaria. Un poco como en la primera muerte importante de Juego de tronos (las demás ya jueganal funambulismo de la sorpresa) que la ves venir, pero aún así necesitas avanzar páginas después de haberla contemplado para asegurarte de que es real.

Por si hay alguien que se lo está preguntando, he de decir que, aunque este libro es la segunda parte de DANZA DE TINIEBLAS, se puede leer perfectamente sin necesidad de haber leído su primera parte. Todo él es inteligible y autónomo, una historia totalmente independiente con el único nexo común del universo en el que transcurre. Sólo los dos breves cameos del cabo Joanes Salamanca y su misteriosa acompañante quedarán en la oscuridad para aquellos que no hayan leído DANZA DE TINIEBLAS.

Hace bien poco, un compañero de este Sitio dejaba en el aire la pregunta de si era posible escribir steampunk en castellano. Sé, o me parece saber, que él se estaba refiriendo a la posibilidad de escribir en el estilo más preciso y cerrado del steampunk anglosajón, que presenta un mundo donde los largos dedos de la reina Victoria de Gran Bretaña parecen extenderse indefinidamente en el tiempo. Tal vez no se pueda escribir en castellano un steampunk de ese tipo, es más, quizá no se deba escribir en castellano un steampunk de ese tipo (los ingleses ya tienen suficientes ínfulas por sí solos, así que no parece muy aconsejable seguir alimentando sus egos hipertrofiados); pero si de lo que hablamos es de steampunk en un sentido amplio, no me cabe duda de que MEMORIA DE TINIEBLAS es la demostración palpable de que no sólo se puede escribir steampunk en castellano, sino de que se puede hacer muy bien, y superar de largo y tendido a los escritores ingleses (tan largo y tendido, por otra parte, como el Imperio supera a los anglíticos en este universo alternativo).

© Raúl Alejandro López Nevado, (922 palabras) Créditos