¿LA ÚNICA FORMA DE VIAJAR?
por Gustavo Piñeiro

La intención de esta serie de entradas es recopilar algunas formas de viajar entre las estrellas que han sido usadas en cuentos y novelas de ciencia-ficción (aunque, por supuesto, la lista estará siempre incompleta).

EL FIN DE LA INFANCIA

1) El vuelo cuasilumínico: La nave espacial viaja a una velocidad cercana a la de la luz, aunque siempre sin alcanzarla (ni mucho menos superarla); esto significa que para llegar a una estrella ubicada a, digamos, 40 años luz de distancia, la nave tardará, desde el punto de vista de los habitantes del planeta de origen, unos 40 años (el tiempo exacto dependerá de qué tan cerca de la velocidad de la luz llegue a viajar la nave y del tiempo que tarde en acelerar y desacelerar). Sin embargo, gracias a la dilatación temporal prevista por la Teoría de la Relatividad, para los tripulantes y los pasajeros de la nave el viaje durará mucho menos (nuevamente, el tiempo exacto que ellos perciban dependerá de qué tan cerca de la velocidad de la luz llegue a viajar la nave y del tiempo que ésta tarde en acelerar y desacelerar).

Éste es el medio de transporte que se usa en los relatos del Universo Haini de Úrsula K. Le Guin (en algunas traducciones se conserva la expresión vuelo NAFAL, siglas de la expresión Nearly As Fast As Light, casi tan rápido como la luz) y también es el medio de transporte que se usa en la Saga de Ender de Orson Scott Card (especialmente en las dos primeras novelas, EL JUEGO DE ENDER y LA VOZ DE LOS MUERTOS; en las dos últimas novelas de la saga, como veremos después, el vuelo cuasilumínico se combina con otros medios de transporte). En muchos de los relatos del Universo Haini y en todas las novelas de la Saga de Ender aparece además el ansible, un medio de comunicación instantánea. En estos relatos, además, no hay un tiempo perceptible de aceleración y de desaceleración, por lo que prácticamente toda la duración del viaje corresponde el vuelo NAFAL propiamente dicho; el viaje, desde el punto de vista de los tripulantes, dura, al parecer, sólo unos pocos días.

El vuelo cuasilumínico aparece también en EL FIN DE LA INFANCIA, de Arthur C. Clarke; en este caso el tiempo de aceleración es mínimo y, según describe el autor, la aceleración es tan violenta que deforma el espacio. También en el cuento EL PÚSHER, de John Varley.

También se usa en la novela LA HORA DE LAS ESTRELLAS, de Robert A. Heinlein; en este caso sí se invierte un tiempo importante en acelerar y en desacelerar, esto extiende la longitud del viaje el cual llega a durar varios años. En esta novela existe también una forma de comunicación instantánea, aunque restringida a algunos de los tripulantes de la nave, quienes han sido elegidos especialmente porque tienen hermanos gemelos en la Tierra con quienes se comunican telepáticamente (la telepatía, como bien se sabe, no está sujeta a las restricciones de la Teoría de la Relatividad y es realmente instantánea).

Finalmente, el argumento de la novela TAU CERO, de Poul Anderson, gira en torno a una nave que viaja a una velocidad muy cercana a la de la luz.

CITA CON RAMA

2) El vuelo sublumínico: La nave viaja a una velocidad muy pequeña con respecto a la velocidad de la luz, por ejemplo el 5% de esa velocidad (y aunque parece muy poco, la nave más rápida construida hasta hoy, una sonda no tripulada, ha alcanzado una velocidad que es todavía 250 veces menor a ésa). Viajando al 5% de la velocidad de la luz se tardaría unos 200 años en alcanzar cualquier estrella ubicada a 10 años luz de distancia (una distancia modesta en este contexto); además, como a esa velocidad la dilatación temporal relativista es insignificante, los tripulantes y pasajeros percibirían exactamente esa duración para el viaje. De modo que, o bien todos viajan en estado de hibernación, o bien la nave es en realidad un pequeño mundo artificial cerrado y autosuficiente dentro de la cual los tripulantes nacen, se reproducen y mueren generación tras generación hasta alcanzar el final del viaje. (O bien los tripulantes, de alguna manera, han logrado extender sus vidas).

La solución de reproducirse durante el viaje aparece en el cuento PARAÍSOS PERDIDOS, de Úrsula K. Le Guin, incluido en el volumen EL CUMPLEAÑOS DEL MUNDO y otros relatos; en este cuento el viaje tiene una duración prevista de seis generaciones y la estirpe genética de cada pasajero está cuidadosamente controlada. La primera solución, la hibernación, aparece, por ejemplo, en la saga del Retorno a la Tierra de Orson Scott Card.

En la novela CITA CON RAMA, de Arthur C. Clarke, la nave alienígena que llega al sistema solar es también un mundo artificial que viaja a velocidad sublumínica entre las estrellas.

Un caso extraño se da en la novela COLONIZADORES DEL ESPACIO, de Charles Carr (Edhasa, 1966), que narra los viajes de una nave terrestre que va de estrella en estrella. La nave viaja a una velocidad que es de solamente 55.000 millas por hora (una diezmilésima de la velocidad de la luz, si mis cuentas no fallan) y sin embargo le alcanza para recorrer varios sistemas estelares en pocos meses (y sin dilatación temporal, desde luego). Una curiosidad: viajar a esas velocidades le provoca a los tripulantes extraños efectos físicos, como hipersensibilidad a los olores y a la luz, y picazón en todo el cuerpo.

CONTACTO

3) Los agujeros de gusano: Ciertas teorías físicas predicen la existencia de agujeros de gusano, que serían algo así como túneles que atraviesan la estructura del espaciotiempo y que permitirían (al menos en teoría) viajar de manera casi instantánea de un punto al otro del universo; gracias agujeros de gusano estratégicamente ubicados sería posible viajar a las estrellas. La trama serie de de televisión Star Trek: Deep Space Nine gira en torno de la existencia de un agujero de gusano estable (el doblaje latino conserva la palabra inglesa wormhole) que conecta el cuadrante alfa de la galaxia con el lejanísimo cuadrante gamma. Pero la idea en esta serie de entradas es hablar novelas y cuentos de ciencia-ficción, no de películas o series de televisón; los agujeros de gusano aparecen en la novela LUZ DE OTROS TIEMPOS, de Arthur C. Clarke, sólo que en ese caso son microagujeros que permiten una comunicación instantánea y la visualización del pasado, pero no un viaje físico ni a otras estrellas ni en el tiempo (dicho sea de paso, la Teoría de la Relatividad predice que si los viajes instantáneos fueran posibles, entonces sería también posible enviar mensajes al pasado).

En la novela CONTACTO, de Carl Sagan, hay una red de agujeros de gusano, túneles carreteros que conectan entre sí diversas estrellas construidos por alguna civilización alienígena ultraavanzada.

En la Nueva Trilogía de la Fundación, los libros escritos respectivamente por Gregory Benford, Greg Bear y David Brin, y que se insertan en el universo de las fundaciones de Asimov se habla también de una red de agujeros de gusano como método de transporte alternativo y más eficiente que otros usados por el Imperio Galáctico, pero esta red desaparece por falta de mantenimiento al producirse la decadencia del Imperio.

Finalmente, en LA GUERRA INTERMINABLE, la novela de Joe Haldeman parece usarse también un sistema de saltos a través de agujeros de gusano (o, más exactamente, de agujeros negros interconectados) con planetas portales que cusodian cada salida; sólo que en este caso el viaje entre hacia el punto de salto se hace a velocidades sublumínicas lo que produce un desfase einsteniano entre el tiempo que dura el viaje desde el punto de vista de quienes viven en la Tierra y el tiempo que subjetivamente percibe la tripulación de la nave, de modo que cuando los veteranos de la guerra interminable vuelven asu planeta de origen han pasado siglos desde su partida, aunque ellos sólo han envejecido dos o tres años.

LA PAJA EN EL OJO DE DIOS

4) El salto: La nave, de modo casi instantáneo, salta de un punto a otro del universo. Hay dos modos posibles de justificar cómo funciona realmente esta forma viajar; una explicación es geométrica: los dos puntos del espacio están conectados a través de una cuarta dimensión y es a través de ella que la nave puede llegar rápidamente de un punto a otro (en el fondo, no es muy diferente a lo dicho antes para los agujeros de gusano); la otra es subatómica: la nave se transforma en un haz de taquiones (partículas hipotéticas que viajan a más rápido que la luz) y vuelve a su forma original al terminar el viaje.

La explicación geométrica aparece, por ejemplo, en PERIPLO NOCTURNO, de Bob Shaw y también en LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, de Larry Niven y Jerry Pournelle. La explicación taquiónica es la que usa Asimov en aquellos de sus relatos donde aparecen viajes interestelares (que son muchos), sin embargo, en los relatos de Asimov esta explicación rara vez aparece en forma explícita (lo cual no está mal, a menos que la explicación sea necesaria para la trama del relato), sólo recuerdo haberla leído en alguno de sus libros de divulgación y en su cuento TOME UNA CERILLA, en la mayoría de los casos las naves de Asimov saltan sin más.

En ENDER EL XENOCIDA e HIJOS DE LA MENTE, de Orson Scott Card, parte de la Saga de Ender, hay también saltos instantáneos con una cuidadosa explicación de su mecanismo, que intentaré resumir: cada ente de nuestro universo (desde una partícula subatómica hasta un planeta, por ejemplo, incluyendo a todos los seres vivos) existe gracia a un aiúa, una partícula elementalísma que sostiene su existencia; los aiúas se conectan entre sí (y es gracias a eso, por ejemplo, que nos mantenemos de una sola pieza o que son sentimos conectados a otras personas). Estos aiúas existen fuera des espaciotiempo ávidos de dar existencia a algo. En el viaje instantáneo los aiúas de la nave y de todos los viajeros son llevados a ese no-lugar y devueltos de una pieza a cualquier otro punto del universo. (Aquí y aquí pueden verse referencias, en inglés, a los aiúas.).

En la novela VIAJE INTERMINABLE de Marion Zimmer Bradley un individuo (ni siquiera hace falta que esté en una nave) puede saltar instantáneamente un planeta ubicado en cualquier punto de la galaxia a través de una red de estaciones teletransportadoras, pero siempre y cuando en el mundo de destino haya sido instalada previamente una cabina receptora. Pero ¿cómo se instala la primera estación receptora? Para ello, hay exploradores que viajan a velocidades cuasilumínicas por toda la galaxia buscando planetas para colonizar e instalando en ellos cabinas receptoras. Estos exploradores viven toda su vida en las naves (la novela está narrada desde su punto de vista, de ahí lo de viaje interminable) y el estar sometidos a la dilatación temporal los pone un poco aparte del resto de la humanidad (cuando llegan a un planeta nuevo pueden viajar instantáneamente a aquél donde estuvieron antes, pero en ese planeta han pasado tal vez 30 o 40 años). Una red similar (aunque el tratamiento que hace el relato es completamente diferente) de teletransporte aparece en la novela ESTACIÓN DE TRÁNSITO, de Clifford D. Simak.

En LOS HUMANOIDES, de Jack Wiliamson también se salta instantáneamente de planeta en planeta, pero gracias a poderes psíquicos.

MUNDO ANILLO

5) El viaje hiperlumínico: La nave viaja, lisa y llanamente, a mayor velocidad que la luz. Esta forma de viajar aparece, por ejemplo, en NOVA, de Samuel R. Delany, la justificación es más o menos así: si a un nadador lo ayuda la corriente entonces puede avanzar más rápidamente que si nadara solamente por su propio esfuerzo, las naves tienen entonces unas palas que las ayudan a impulsarse más allá de la velocidad de la luz (no hay mayores explicaciones, ni hacen falta tampoco). En DUNE, de Frank Herbert, las naves viajan peligrosamente a través de los pliegues del espaciotiempo y sólo la capacidad que tienen los navegantes para predecir el futuro los salva del desastre (no voy a hablar de las precuelas escritas posteriormente, que me parece que desvirtúan completamente el espíritu original de la saga). Hay un cuento, cuyo título y autor no puedo recordar, en el que las naves se forman con seres vivos; por ejemplo hay planetas de planchas para formar el casco; en uno de ellos hay motores hiperespaciales vivientes que impulsan la nave más allá de la luz gracias a sus poderes extrasensoriales. En MUNDO ANILLO de Larry Niven la solución es tecnológica: hay hiperreactores que viajan a mayor velocidad que la luz.

En muchas novelas conviven la posibilidad de viajar a mayor velocidad que la luz (o de saltar de instantáneamente de un punto al otro del universo) con la imposibilidad de transmitir mensajes instantáneos, tal es el caso, por ejemplo, de LA PAJA EN EL OJO DE DIOS; o la posibilidad de transmitir mensajes instantáneos con la imposibilidad del viaje a mayor velocidad que la luz (tal es el caso, por ejemplo, de EL JUEGO DE ENDER). En muchas otras, como en los relatos de Asimov o en ENDER EL XENOCIDA (de la Saga de Ender), conviven las dos posibilidades.

Finalmente, en PARTIDA DE RESCATE, cuento de Arthur C. Clarke, aparece también una nave que viaja a velocidades hiperlumnínicas, aunque no se da explicación alguna acerca de cómo consigue esa hazaña (ni falta que hace); esto es curioso porque, hasta donde conozco, es el único relato de Clarke que en el que se violan explícitamente las leyes de la física, siendo que Clarke siempre fue muy riguroso en su idea de que la ciencia-ficción no debía caer en la fantasía de permitir tales violaciones; aunque tal vez, después de todo, podemos disculpar a Clarke por ese desliz diciendo que PARTIDA DE RESCATE fue el primer cuento que publicó.

6) La planoforma: En el universo de Cordwainer Smith aparecen sucesivamente tres formas de viaje interestelar, una es sublumínica y está dada por las velas de luz, naves impulsadas por la presión de la luz estelar; las otras dos son hiperlumínicas, una es la planoforma, en la que las naves se convierten en objetos bidimensionales para viajar por debajo del espacio; y el Espacio3, una forma de viaje instantáneo impulsado, aparentemente, por la voluntad del viajero.


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© Gustavo Piñeiro, (2.389 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Asimovia Guinea el 15 de febrero de 2013