ZAIBATSU / LA EDAD DEL VUELO
ZAIBATSU / LA EDAD DEL VUELO Diana P. Morales / Alberto Moreno Pérez
Título original: ---
Año de publicación: 2013
Editorial: Juan José Aroz, Editor
Colección: Espiral, ciencia-ficción, nº 53
Traducción: ---
Edición: 2013
Páginas: 346
ISBN:
Precio: Descatalogado

Con este libro Juan José Aroz recupera el formato del doble. Dos novelas cortas de diferentes autores compartiendo el mismo volumen. Hace años Robel mantuvo una colección de este estilo que funcionó aceptablemente bien, publicando algunas pequeñas joyas como ENEMIGO MÍO, de Barry B. Longyear, RUMBO A BIZANCIO, de Robert Silverberg o LA PLAGA DE MIDAS, de Frederik Pohl, entre otras.

Este formato se presta bastante bien a la novela corta. La extensión de las mismas no implica que los costes de producción sean mucho menores que los de una novela de más calado, por lo que el precio final del libro, sean 100, sean 300 páginas, suele ser bastante parejo. Sin embargo, con dos novelas por volumen se puede ajustar el coste y dar salida por un precio reducido dos obras que, de otra forma hubieran llevado cada una por su cuenta el proceso de producción completo. Tampoco es extraño incluir una novela corta y rellenar el resto del libro con relatos, aunque en estos casos suelen ser del propio autor.

En cualquier caso, el libro electrónico ha venido a cambiar este panorama de forma contundente. No importa la extensión, un único archivo da cabida a la obra sin necesidad de hacer malabares para ajustar precios.

Otra de las consideraciones que debe tener en cuenta el editor es que la calidad de ambas novelas debe ser pareja. Demasiada diferencia en este aspecto deja al lector con la sensación de que se le ha cobrado de más por un relleno del todo inútil, y la posible calidad de la mejor obra queda minusvalorada por consideraciones extraliterarias.

En este caso Juan José Aroz ha conseguido aunar un buen par de novelas, cada una en su estilo, pero de una factura más que interesante. No están exentas de detalles incómodos, al menos yo tengo mis reparos respecto a cada una de ellas, lo que no impide que me hayan parecido muy buenas lecturas.

Abre el volumen ZAIBATSU, de Diana P. Morales. El escenario es el típico mundo postapocalíptico en el que los supervivientes se protegen del degradado medioambiente mediante una cúpula que a la vez los aísla del exterior. El protagonista es Sandor Hero, un científico que vive una plácida vida junto a su esposa hasta que presencia como la policía abate a una joven en el transporte público en el que viaja.

Ese suceso deja a Sandor profundamente traumatizado. Hasta el momento no se había cuestionado la labor de las fuerzas de orden público, siempre atentas y vigilantes ante las desviaciones de la normalidad, ni se había preguntado como era posible que en un sistema tan estratificado como el de la cúpula él, un simple numerado, esté casado con una senadora, una descendiente de los Fundadores. Finalmente, su investigación le lleva a descubrir cosas muy poco agradables.

Realmente el argumento no es excepcional, se ha escrito mucho sobre ciudades cerradas y encerradas sobre si mismas, en las que un elemento inquieto decide que tanto aislamiento no es normal, y busca la salida hacia el exterior, ya sea en sentido literal o figurado.

Lo que diferencia a ZAIBATSU es que la autora es capaz de elevar progresivamente el tono de la narración convirtiendo lo que, en un principio podría parecer un aburrido relato sobre la vida cotidiana de los protagonistas, en una novela de suspense que culmina en Grandes y Sorprendentes Revelaciones. Esa línea ascendente, no obstante, es demasiado regular, una vez resuelto un conflicto ya se prevé una revelación de más calado o un suceso más extraordinario aún, lo que efectivamente sucede.

Si bien es cierto que ese esquema es el ideal (Las películas deben comenzar con un terremoto e ir creciendo en acción, que decía Cecil B. DeMille) no lo es menos que introducir elementos de incertidumbre no está de más, para evitar, como es el caso, que la narración se haga más previsible de lo deseable

La otra novela es LA EDAD DEL VUELO, de Alberto Moreno Pérez, una mezcla de crónica deportiva y huída hacia delante del protagonista, Roberto Van-Merr, un Ala, un deportista de elite que a sus 60 años sigue siendo el indiscutible número 1 de la disciplina del Vuelo Lento, una mezcla de navegación asistida, intuición y gusto por la soledad.

Los Alas son humanos retocados con ciertos implantes que les permiten crear campos magnéticos a su alrededor (las anomalías Durdeen-Conflicto), permitiéndoles el vuelo libre. Para la época, Van-Merr es una anomalía aún mayor que el efecto que le permite volar, con una edad disparatada para un deportista de élite, practicando una disciplina que apenas despierta el interés y ensimismado en su actividad, apenas se da cuenta que su mundo está a punto de cambiar, y solo tras volver a la competición tras un accidente que casi lo mata comprende que su mundo se ha acabado.

Afortunadamente uno de sus hijos, ejecutivo de una compañía de exploración espacial, le ofrece trabajar para ellos en un proyecto que va más allá de los sueños de Van-Merr: usar sus habilidades como Ala para explorar las capas superiores de los gigantes gaseosos. Van-Merr acepta, y se embarca en la aventura de su vida.

Alberto Moreno ha procurado dar a LA EDAD DEL VUELO toda la plausibilidad posible, los artefactos y la física que interviene en la andanzas de Van-Merr se describen si no con profundidad, si minuciosamente, y he aquí que cae en la vieja trampa del hard: dar demasiadas explicaciones convirtiendo la lectura, en algunos pasajes, en un proceso, para algunos, difícil de digerir.

LA EDAD DEL VUELO también es una novela de homenajes, tan evidentes que no voy a decir aquí que la novela de la que toma el préstamo más significativo porque sería como revelar medio argumento y gran parte del desenlace. El lector avezado la identificará al instante, para los menos avisados dos pistas: el protagonista se llama Roger y he mencionado al autor no hace mucho . No obstante, Van-Mert no se enfrenta a los graves problemas personales de Roger, si a los técnicos, obviamente, pero es muy consciente de su destino y de lo que quiere, al fin y al cabo Van-Mert, desde que se decidió a ello, siempre ha controlado su vida. En este caso no va a ser menos.

Por resumir, dos buenas novelas, de una factura más que notable, a las que también se les pueden poner pequeños reparos que sin embargo no deberían interferir en su disfrute.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.076 palabras) Créditos