POR EL TIEMPO
POR EL TIEMPO Robert Silverberg
Título original: Up the line
Año de publicación:
Editorial: Miraguano Ediciones
Colección: Futurópolis número 23
Traducción: Francisco Javier Arellano
Edición: abril de 1990
Páginas: 221
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Joaquín Moreno

Jud Elliot es un joven abogado de Nueva York que cansado, desorientado y con pocas ambiciones dentro del mundo de la jurisprudencia llega a Nueva Orleans en busca de un nuevo porvenir. No tarda en encontrar trabajo en el Servicio Temporal, una lucrativa agencia de turismo que organiza viajes al pasado por la línea del tiempo.

Como suele ser habitual en muchas de sus novelas, Robert Silverberg no pierde mucho tiempo en explicar la consecución de semejante logro científico —viajar en el tiempo— y entra de lleno en la trama del relato, que se inicia con una descripción de la estructura interna de la empresa, formada por los patrulleros temporales (policías encargados de eliminar las paradojas temporales y velar porque el pasado quede tal y como estaba cuando se llegó a él desde el presente) y los guías temporales (guías de turismo encargados de acompañar y vigilar al grupo de excursionistas que viaja por la línea del tiempo). La máquina que permite el salto a otra época es un pequeño dispositivo, llamado crono, que se fija en la espalda del viajante. Silverberg no entra en muchos más detalles a la hora de describir el artefacto y su funcionamiento.

Jud comprende en seguida que convertir los viajes en el tiempo en un popular negocio turístico produce la inevitable e incómoda Paradoja Acumulativa consistente en la presencia masiva de turistas presenciando un destacado episodio histórico. De esta forma y aún sin cometer injerencias, la cifra histórica de un millar de palestinos que contemplaron la Pasión comienza a transformarse rápidamente en un acontecimiento visto por cientos de miles de personas venidas del futuro.

La novela En el tiempo es casi más un ensayo sobre las implicaciones que tendrían los viajes en el tiempo (de ser posible realizarlos) que un relato en sí mismo, y de esta forma Silverberg se detiene en varios momentos de la narración para desarrollar e intentar explicar las diferentes paradojas que podrían darse, entre ellas también, la Última Paradoja que es aquella que produce la negación del propio viaje en el tiempo o la Paradoja del Desplazamiento Transitorio y por la cual el viajero en el tiempo no se ve afectado por los cambios producidos en la línea, quedando protegido hasta volver a su base temporal.

Jud inicia sus primeras misiones como guía viajando al pasado de la propia ciudad de Nueva Orleans para enseñar a los turistas el histórico asesinato del célebre político local Huey Long. Pero rápidamente cambia su destino por la antigua ciudad de Bizancio. Allí conoce a Capistrano, un guía temporal con una extraña obsesión suicida que le empuja a buscar a sus antepasados y urdir su asesinato. Metaxas es otro guía que también comparte la obsesión de Capistrano por encontrase con sus antecesores, solo que con la intención de cometer incesto transtemporal con ellos. Es entonces cuando surge en la cabeza de Jud la idea de convertirse en un dios omnipotente capaz de cualquier locura.

Robert Silverberg, ferviente admirador de la época clásica, aprovecha las andanzas de Jud para hacer un breve repaso a la turbulenta época del Medievo, revisando las diferentes Cruzadas, la época de la Peste Negra o la historia de la ciudad de Bizancio.

Finalmente, Jud conoce a una antepasada noble, la hermosa Pulcheria Ducas, por la que se siente atraído. Sauerabend, uno de los turistas a los que acompaña, también se siente fascinado por Pulcheria y tras manipular su dispositivo crono, salta en la línea del tiempo llevándosela consigo. Se inicia así una búsqueda desesperada a lo largo de siglos y siglos de historia con la intención de recuperar a la joven princesa, cuyo natural devenir es esencial para la existencia de Jud en su presente.

Como suele ocurrir en casi todas las novelas sobre viajes en el tiempo, en algún momento de la narración el autor propone paradojas muy forzadas obligando al lector a realizar un esfuerzo considerable para decidir si tal situación podría o no llegar a materializarse. En esta novela se da también esta circunstancia justo cuando Silverberg decide crear un duplicado del protagonista.

Injustamente comparada con EL FIN DE LA ETERNIDAD de Isaac Asimov, POR EL TIEMPO resulta una narración excelente, muy fluida y entretenida.

© Joaquín Moreno, (699 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Blog de Jack Moreno el 11 de julio de 2012