EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA
EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA EE.UU. / Italia, 1964
Título original: The Last Man On Earth
Dirección: Sidney Salkow
Guión: R. Matheson, F. M. Monetti, U. Ragona, W. P. Leicester
Producción: Robert L. Lippert
Música: Paul Sawtell y Bert Shefter
Fotografía: Fanco Delli Colli
Duración: 86 min.
IMDb:
Reparto: Vincent Price (Doctor Robert Morgan); Franca Bettoia (Ruth Collins); Emma Danieli (Virginia Morgan); Giacomo Rossi-Stuart (Ben Cortman); Umberto Raho (Doctor Mercer); Christi Courtland (Kathy Morgan); Antonio Corevi (Governor); Ettore Ribotta (Reportero)

Sinopsis

Sobre la Tierra se ha abatido una terrible plaga, que ha aniquilado a toda la humanidad. Los muertos por la extraña pandemia vuelven a la vida, transformados en vampiros sedientos de sangre, que sólo pueden salir de noche. El último ser humano superviviente de la ciudad de Los Ángeles es el científico Robert Morgan. Durante el día, Morgan recorre la urbe incansablemente, buscando los escondrijos de los vampiros, para destruirlos clavándoles una estaca en el corazón. Por las noches se refugia en su casa, que ha convertido en un fortín, para protegerse del asedio de las hordas vampíricas. Morgan no pierde la esperanza de encontrar más supervivientes, y cada día trata de contactar con otras personas a través de su emisora de radio. A pesar de no obtener más respuesta que la estática, Morgan no se rinde, y cada noche convierte su casa en el último baluarte de la humanidad frente a un mundo infestado de criaturas infernales.

En 1957, y a petición de Michael Carreras, uno de los jefazos de Hammer Films, Richard Matheson escribió un guión cinematográfico basado en su fabulosa novela SOY LEYENDA. La Hammer había obtenido un gran éxito con EL EXPERIMENTO DEL Dr. QUATERMASS (THE QUATERMASS EXPERIMENT, Val Guest, 1956) y LA MALDICIÓN DE FRANKENSTEIN (THE CURSE OF FRANKENSTEIN, Terence Fisher, 1957), cintas que convirtieron al modesto Estudio británico en el Rey de las producciones de corte fantástico. La obra de Matheson era ideal para ser llevada a la pantalla, y Carreras emprendió el proyecto con entusiasmo, convencido de que una película basada en tan estupendo libro representaría otro gran triunfo para Hammer Films. Por desgracia, en pleno proceso de preproducción, cuando todo estaba ya casi listo para comenzar el rodaje, intervino el ominoso British Board of Films Censors (Consejo Censor Cinematográfico Británico), infecto organismo que vetó la producción, alegando, como todas las infames instituciones censoras que en el mundo han sido, actuar en defensa de la moral pública. Qué verían de inmoral en SOY LEYENDA los imbéciles del BBFC es un misterio. El caso es que, dado el poder de tal organización, Carreras, sin duda a regañadientes, optó por dar carpetazo al asunto. El ambicioso proyecto de Hammer durmió el sueño de los justos durante algún tiempo, hasta que fue retomado en Italia, años más tarde, dando origen a una curiosa coproducción italo-norteamericana, que devendría en un pequeño gran clásico del cine fantástico.

EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA se considera, con razón, la adaptación más fiel de la obra de Matheson. Sin embargo, aunque la película mantiene el espíritu original del relato, se modificaron algunos pasajes del mismo. El cambio más significativo afectó al último tramo del film, reescrito por Leicester a instancias de Salkow, que deseaba añadirle más dinamismo a la acción. También se alteró el ambiente de la historia, presumiblemente para conferirle un aire más afín a los nuevos tiempos, más moderno y actual, alejándolo de la estética gótica impuesta en el Fantástico europeo en los años cincuenta por las producciones Hammer. Ninguno de estos cambios fue del agrado de Matheson, que en el último momento decidió ocultar su participación como co-guionista, parapetándose en el seudónimo de Logan Swanson­. Matheson también mostró su disconformidad con la elección del actor protagonista. Admiraba profundamente a Vincent Price, pero no le parecía el intérprete más idóneo para encarnar a Robert Neville (Robert Morgan en la película), y así se lo hizo saber al productor, Robert L. Lippert, y al realizador, Sidney Salkow. Pero como éste último era, por aquel entonces, el agente de Price, las opiniones del escritor no se tuvieron en consideración. No debe extrañar, por tanto, que el novelista, sin llegar a renegar del film, lo considerase siempre como una adaptación correcta pero imperfecta de su magnífico libro.

Con todo, hay que reconocer que S alkow respetó lo esencial de la novela, logrando plasmar en fotogramas esa densa atmósfera apocalíptica tan magistralmente descrita por Matheson. La puesta en escena, tan sobria como eficaz, se apoya en una estupenda fotografía en B/N, así como en un diseño de producción modesto pero muy efectivo. La cinta se rodó con un presupuesto muy reducido, incluso para una película de serie B, pero eso casi no se aprecia en pantalla. Las escenas que muestran la devastación de la gran ciudad todavía impresionan. La acción transcurre en Los Ángeles, pero los exteriores del film fueron rodados en Roma, y hay que decir, en honor a la verdad, que eso apenas se nota, gracias a la magnífica labor del director artístico, Giorgio Giovannini.

Los mutantes que acosan al protagonista tienen poco que ver con Drácula y compañía, a pesar de su condición de vampiros. No hacen alarde de grandes y afilados colmillos, ni de las habilidades que, según la iconografía Hammer, caracterizaban al vampiro clásico. En realidad, su apariencia y comportamiento se asemejan más a las de los zombies, lo que me lleva a preguntarme si George A. Romero no se inspiraría en esta cinta de Salkow para su sorprendente e innovadora LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES.

A pesar de las objeciones de Matheson, es innegable que Vincent Price está inmenso como Robert Morgan, sin duda uno de los mejores papeles de su dilatada y brillante carrera profesional. Poco puede decirse del resto del reparto, integrado por actores italianos de segunda y tercera fila, salvo que desempeñan su labor con corrección, pero sin ninguna brillantez.

Habrá notado el lector que me refiero a EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA como la cinta de Salkow, obviando a Ubaldo Ragona. Esto obedece a mi convicción de que fue Salkow quien rodó la mayor parte del metraje, mientras que Ragona se limitó, como mucho, a desempeñar funciones de apoyo y asesoramiento. El estilo visual del film es el característico de Salkow, como puede apreciar fácilmente cualquiera que conozca un poco la obra de este competente artesano estadounidense. En realidad, ni siquiera es cierto, como se dice, que Ragona se encargase de dirigir a los actores italianos, y tampoco parece que su contribución como coguionista fuese muy destacada. Su inclusión como codirector de la cinta obedeció, probablemente, a cuestiones económicas. Dado que se trataba de una coproducción entre Estados Unidos e Italia, los responsables del proyecto buscaron la forma de beneficiarse de las subvenciones estatales al cine, tan corrientes en Europa e inexistentes, a Dios gracias, en USA. La práctica más habitual para alcanzar tal fin era endosarle un realizador del país europeo al foráneo, para así justificar la producción como nacional al cincuenta por ciento, con lo cual se podía acceder a la oportuna subvención concedida por el Ministerio de Cultura, o el Instituto Nacional de Cinematografía correspondiente. Debido a esto, en los decenios de 1950/1960 proliferaron las supuestas coproducciones internacionales, en las que los codirectores, o directores adjuntos europeos de turno, no eran más que hombres de paja, cuyos nombres en los créditos del film sólo servían para garantizar una inyección económica adicional para la producción, siempre a costa del erario público del país que fuese. De ahí mi convencimiento de que Salkow es el responsable máximo y último de la dirección de esta fabulosa película. De todas formas, en las copias de exhibición para Italia el nombre de Salkow fue suprimido, asumiendo Ragona todo el mérito de la realización del film, algo sencillamente ridículo, por no decir deleznable.

Aun admitiendo que EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA es la adaptación más fiel de SOY LEYENDA, sigo considerando EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO (THE OMEGA MAN, Boris Sagal, 1972) como la mejor plasmación cinematográfica de la obra. La cinta de Sagal, versión libre de la de Salkow, racionaliza todos los aspectos referentes a la plaga, ofreciendo una explicación concreta y creíble de su origen, una guerra bacteriológica entre la URSS y China. Los supervivientes de la pandemia no son vampiros, a los que deba matarse clavándoles una estaca en el corazón. Son mutantes que aborrecen la ciencia y la tecnología, a las que culpan de su mal. Aquejados de albinismo, tendencias paranoides e hipersensibilidad a la luz, sólo pueden salir de noche, único detalle que los asemeja a los vampiros de la novela de Matheson y del film de Salkow. Por otra parte, la adaptación de Sagal plantea un final más esperanzador, sugiriendo que estos seres están condenados a extinguirse en breve, y presentando un grupo de niños que, gracias al suero sintetizado a partir de la sangre limpia de Robert Neville (Charlton Heston), asegurará la continuación de la especie humana tal y como la conocemos. En cuanto al nuevo remake protagonizado por Will Smith, SOY LEYENDA (I AM LEGEND, Francis Lawrence, 2007), remito a los lectores al trabajo que publicaré sobre el mismo en el Sitio próximamente.

EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE LA TIERRA, a pesar de estar basada en un clásico de la literatura de ciencia-ficción, sigue siendo una película poco conocida en España, casi una estimable rareza fílmica por descubrir. Un título de imprescindible visionado para todo admirador de la obra del gran Richard Matheson. Disfrutemos de ella.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.348 palabras) Créditos Créditos