REGRESO A LA TIERRA
REGRESO A LA TIERRA EE. UU., 1955
Título original: The Island Earth
Dirección: Joseph M. Newman
Guión: Raymond F. Jones, Franklin Cohen y Edward G. O´Callaghan
Producción: William Alland para Universal International Pictures
Música: Henry Mancini, Hans J. Salter y Herman Stein
Fotografía: Clifford Stine
Duración: 82 min.
IMDb:
Reparto: Jeff Morrow (Exeter); Faith Domergue (doctora. Ruth Adams); Rex Reason (doctor Carl Meacham); Lance Fuller (Brack); Russell Johnson (Steve Carlson); Douglas Spencer (monitor de Metaluna); Robert Nichols (Joe Wilson); Karl L. Lindt (doctor Adolph Engelborg); Spencer Chan (doctor Hu Ling Tang); Jack Byron (fotógrafo); Richard Deacon (piloto).

Sinopsis

Un grupo de científicos terrestres, encabezado por el doctor Meacham, es invitado por los habitantes del planeta Metaluna, que necesitan su ayuda para encontrar uranio, mineral imprescindible para asegurar la supervivencia de su civilización, en guerra con una agresiva raza de humanoides llamados Zahgons. Pero una vez en el extraño mundo, los doctores descubren, con horror, que sus anfitriones también pretenden apoderarse de la Tierra. Los terrícolas tratan de sabotear los planes de invasión de los metalunitas, contando con el apoyo del doctor Exeter, un científico nativo que no aprueba las intenciones de sus hermanos de raza.

Esta película es la única incursión en la ciencia-ficción de Joseph M. Newman, modesto artesano que se batió el cobre en el cine de género de serie B, especializándose principalmente en rutinarios westerns de poco empaque y policiacos de segunda fila. Realizador correcto pero raras veces brillante, su obra se caracteriza por lo elemental de sus planteamientos argumentales y por un estilo seco y directo, casi carente de pretensiones artísticas, por lo que en su dilatada filmografía apenas puede encontrarse algún título notable. No obstante, algunos de sus trabajos gozaron del favor del público, siendo su film más popular CIELO ROJO DE MONTANA (RED SKIES OF MONTANA, 1952), drama de bajo presupuesto de la Fox, protagonizado por un fabuloso Richard Widmark, que narraba la historia de un esforzado grupo de bomberos especializados en extinguir incendios forestales. Entre su producción policiaca destaca AL FILO DE LA VIDA (711 OCEAN DRIVE, 1950), un aceptable film noir donde el siempre excelente Edmond O´Brien interpretaba a un operador de teléfonos de Los Ángeles, quien se sacaba un sobresueldo utilizando sus conocimientos de electrónica para ayudar a un corredor de apuestas en sus operaciones. Cuando el corredor moría asesinado, el protagonista decidía seguir con el negocio por su cuenta y riesgo, plantándoles cara a los gángsters que pretendían quedarse con una parte del pastel. Aunque no suele mencionársela en las obras dedicadas al Cine Negro americano, AL FILO DE LA VIDA es una cinta estimable, que en manos de un realizador más curtido en el noir podría haber devenido casi en una obra maestra.

En cuanto a REGRESO A LA TIERRA, se trata de un film sencillo tanto en su planteamiento como en sus intenciones, que no van más allá de proporcionar una hora y media de inocuo entretenimiento al espectador. En esencia viene a ser como una novela de a duro en celuloide, un bolsilibro filmado, en el que la historia que se cuenta transita por los trillados senderos del Pulp más esquemático e insustancial. A pesar de ello, o quizás precisamente por ello, la cinta goza aún hoy día de gran aprecio entre los aficionados, aunque se trata, a todas luces, de una obra muy menor que, en gran medida, carece de la calidad y el encanto de otros títulos del cine de ciencia-ficción de su tiempo. Por otro lado, es posible que esta valoración positiva de la película por parte de los entusiastas del fantástico se deba, quizás, a que el maestro Jack Arnold participó en su gestación, si bien de forma algo tangencial y sin que su nombre apareciera en los créditos. Sea como fuere, lo cierto es que estamos ante uno de los films de ciencia-ficción más flojos que se rodaron en los cincuenta, una obra absolutamente prescindible que no aporta apenas nada al género, pero que puede resultar moderadamente divertida, si lo que uno busca es pasar el rato sin más complicaciones.

La cinta es pródiga en dislates seudocientíficos de antología. Eso de exprimir el plomo para extraer del mismo las vivificantes radiaciones atómicas que contiene suena a burla, por no hablar de los dichosos rayos nutrinos, las curiosas capas de ionización y otras perlas por el estilo. ¿Y qué decir de Neutrón, el gato llamado así por ser muy... ¿¡positivo!? La ciencia-ficción cinematográfica de la época no se caracterizaba precisamente por su respeto por la ciencia, pero en el film que nos ocupa parece que los guionistas se desmelenaron sin complejos, ofreciéndonos un muestrario de disparates capaces de sonrojar incluso a una persona con unos conocimientos científicos básicos, de nivel puramente divulgativo.

Así pues, en mi modesta opinión REGRESO A LA TIERRA, con todos mis respetos para sus artífices, debe verse como lo que es: una película absolutamente coyuntural, un film que ni siquiera logra sacar algo de partido a los primarios tópicos y clichés del género que conforman su argumento.

Antonio Quintana Carrandi.

© Antonio Quintana Carrandi, (748 palabras) Créditos