DE MONSTRUOS Y TRINCHERAS
DE MONSTRUOS Y TRINCHERAS Ramón Merino Collado
Título original: ---
Año de publicación: 2013
Editorial: Juan José Aroz, Editor
Colección: Espiral, ciencia-ficción, número 52
Traducción: ---
Edición: abril de 2012
Páginas: 320
ISBN:
Precio: Descatalogado

En esta ocasión Juan José Aroz nos presenta un doble con dos novelas cortas de Ramón Merino Collado: LA GUERRA DE LOS SUEÑOS y LA PENÚLTIMA DANZA DEL GRIWLL. El volumen me ha hecho recordad la colección titulada, precisamente, El Doble, que Robel nos regaló entre 2003 y 2005. La verdad es que siempre me ha extrañado que la fórmula no tuviera más éxito. Las novelas cortas son difíciles de colocar. O bien se ofrecen como plato fuerte de una antología, acompañadas por unos cuantos relatos a modo de entremeses, o bien intentan ocupar como buenamente pueden un único volumen, fórmula que nunca ha sido satisfactoria, no tanto porque no sea un formato que se adapte a ese único volumen, recordemos que las novelas de a duro no dejaban de ser novelas cortas, y se editaron miles de ellas en diversos géneros, sino porque la desproporción entre extensión y precio nunca terminó de convencer al comprador recurrente.

Hoy día la fórmula del doble pierde terreno a favor de la publicación electrónica en la que el tamaño no importa en absoluto. Muchos autores prefieren ofrecer sus obras directamente en formato electrónico sin necesidad de agruparlas en unidades más o menos consistentes antes de presentarlas al público que, sin la posibilidad de sopesar el volumen tampoco es consciente de la relación extensión-valor. Un debate que no deja de ser interesante.

Por eso sorprende agradablemente este doble.

Particularmente, me ha dejado a medias. Apenas he leído unas pocas páginas de la primera novela, LA GUERRA DE LOS SUEÑOS. Es una cuestión personal, no soporto nada que tenga que ver con onirismos, fingidos o impostados, son campo abonado a la falsa poética, al surrealismo pasado de vueltas, y proclives a la inconsistencia y a las soluciones sacadas de la chistera. Me aburren.

Para dar una idea de lo que va la cosa, en cierto momento dos hermanas de pocos años descubren que sueñan el mismo sueño, sueño que además repercute directamente en el mundo real. No es que ellas hayan provocado ese estado de cosas, es que las cosas, a partir de ese momento son así. Punto.

El caso es que todo lo que sucede en los sueños se traslada a la vigilia, de modo que surgen una buena cantidad de personajes que se apoyan en la impunidad del sueño para cometer crímenes simultáneos en ambos mundos. Tras ellos surge la policía del sueño, y más adelante auténticos terroristas y, por lo que se entiende del título, ejércitos enteros. Porque hasta ahí leí.

Muy distinta es LA PENÚLTIMA DANZA DEL GRIWLL. Se trata de una historia desaforada, violenta y casi salvaje en la que la Tierra ha sido invadida por unos alienígenas insectoides, casi indestructibles y con un retorcido sentido del humor cercano al puro sadismo. Los griwll mantienen a la población de la Tierra en un estado de semiesclavitud, sujeta a unas leyes leoninas que permiten a casi cualquier griwll ajusticiar a casi cualquier humano en casi cualquier circunstancia. Pisar el césped implica pena de muerte, estornudar en público implica pena de muerte, pararse en mitad de la calle sin causa justificada, y también con ella, implica pena de muerte.

Carlos Alcazar, alias Car, expolicía, extaxista, excasitodo, y a la postre entusiasta alcohólico sin trabajo fijo, se encuentra envuelto en una conspiración para acabar con la asfixiante dominación griwll. La aparente vulnerabilidad de los alienígenas cede ante una mezcla de compuestos químicos orgánicos y cierto ácido oxácido que los conjurados han logrado formular.

La acción se desarrolla con agilidad, Ramón Merino demuestra una notable habilidad en el uso de las figuras literarias; las estampas de la brutalidad griwll no dejan indiferente, la atmósfera de Nueva Granada es opresiva y consigue con pocos trazos marcar la personalidad de los personajes. No obstante, en demasiadas ocasiones la sobreescritura le pierde, da excesivas vueltas a algunas estampas que se podrían haber resuelto con más economía de medios y los diálogos, en ocasiones chispeantes, a veces pecan de envarados y plúmbeos.

Curioso volumen para todos los gustos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (671 palabras) Créditos