ROLLERBALL
ROLLERBALL EE. UU., 1975
Título original: Rollerball
Dirección: Norman Jewison
Guión: William Harrison
Producción: Norman Jewison
Música: André Previn
Fotografía: Douglas Slocombe
Duración: 125 min.
IMDb:
Reparto: James Caan (Jonathan E.); John Houseman (Bartholomew); Maud Adams (Ella); John Beck (Moonpie); Moses Gunn (Cletus); Pamela Hensley (Mackie); Barbara Trentham (Daphne); John Normington (Ejecutivo); Shane Rimmer (Rusty)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Rollerball!!! Rollerball!!! Rollerball!!! Se está jugando lo que vendrían a ser parece ser que los cuartos de final del mundial mundialosos del deporte más ultraviolento y absurdo ever (bueno, no, pero hablamos de cine de 1975 aquí, lo que era edgie entonces no lo es tanto ahora). ¿Y saben quién llegó a cuartos de final? Madrid. ¡¡¡Madrid, leñe, resulta que Madrid es una superpotencia deportiva en el futuro!!! Joder, qué presciente esta peli, si hasta pareciera querer ser premonición del Mundial del 2010... Aunque como la peli es yanki, se enfrentan contra Houston, y Houston básicamente trashea a los pobres paella. (¿Por qué Madrid, se preguntarán? Bueno, es para poder poner en el marcador Hou Mad, y así hacer juego de palabras con how mad para que esta peli sea significativa). Todos felices, todos, todos... excepto que al día siguiente, un poco entre pífanos y medianoche, el mandamás de Energía Houston, que es uno de los amos del mundo en este mundo sin Estado y con vastas corporaciones, le dice que se retire. ¿Por qué? Bueno, porque... porque... porque Energía Houston se lo pide. Sí, pero por qué me lo piden... Bueno, porque... ¡Un momento! ¡Estás cuestionando! ¡¡¡Individualismo!!! ¡¡¡En este mundo nadie cuestiona a las grandes corporaciones!!! (Hmmm, a qué me suena...). Lo que pasa es que el tipo lleva como diez años, y aunque rinde y es querido por las masas, bueno, hay que traer sangre nueva, ya se sabe cómo es esto... Pero nuestro prota se niega a obedecer, según la peli porque es un tipo que valora el individualismo, y según yo porque si es un deportista promedio entonces debe ser un bruto cabezamúsculo que nunca entiende ná de ná sobre cómo funciona el mundo, y por eso... empieza a investigar. En un mundo en donde por supuesto todos los libros están secuestrados por las corporaciones, y parece que ni falta que hacen porque después de todo, nadie lee (y cuando se lee, se hace a través de resúmenes preparados por las corporaciones, miren qué conveniente). En realidad, la picazón que tiene nuestro héroe deportista es que hace tiempo tenía una mujer, pero se la quitaron porque un ejecutivo quería poseerla, y el deportista de fama es más que el pobre peatón consumidor, pero el ejecutivo es a la vez más que el deportista de fama (sobre las implicaciones de que todos y cada uno de los personajes femeninos de esta peli son básicamente prostitutas de lujo que son entregadas como moneda de cambio por las corporaciones a los hombres según su valor, en una peli rodada en plena era post-liberación femenina, no nos pronunciaremos). El caso es que quedan dos partidos más para obtener la copa mundial mundialosa (Tokio y Nueva York, faltaba más), y a nuestro héroe le pondrán la vida imposible para que el juego de rollerball se torne tan violento, que salga de la cancha dentro de urna funeraria.

El espíritu de los tiempos

Si preguntáramos por los mayores eventos históricos del siglo XX, casi todo el mundo diría la bomba atómica, el hombre en la Luna, quizás el computador... pero dos de ellos quizás estén bastante más en la segunda fila de los recuerdos, uno por obvio y el otro por esotérico. El primero es la llegada de la televisión, que a diferencia de la radio, por primera vez proveyó de un espacio de inmersión total que creó oleadas de zombis alrededor de la caja idiota. El segundo es la eliminación del padrón oro en Estados Unidos en 1971, que al soltar amarras entre el numerario por un lado y cualquier posible valor físico por el otro, le abrió las puertas a la especulación financiera desatada que llevó a la increíble acumulación de capital por parte de las grandes corporaciones que ya es parte del mapa político, económico y social de inicios del XXI. La ecuación de ambos resultó siniestra: las grandes corporaciones obtenían dinero con programas de televisión dirigidos al mínimo común denominador, las masas se acostumbraron a cada vez menos, las grandes corporaciones se llenaron de dinero... financiando así programas de televisión con cada vez menos nivel, y así se generó un círculo vicioso perfecto. ¿El final del camino? El rollerball, un deporte ultraviolento en donde las masas se mantienen apaciguadas con sangre y descoyuntamientos varios, financiando pasivamente a las corporaciones que proporcionan comodidades y le quitan a la gente la pesada carga de tener que decidir en asuntos de gobierno, y manteniendo así a una casta de pocos elegidos para la gloria. Hay algo de triste en pensar que esta peli presentaba todo eso como un futuro utópico, mientras que hoy en día, tenemos exactamente eso. No con deportes ultraviolentos, claro, aunque el negocio del fútbol y ESPN mueven millones. Pero sí con una adecuada dieta de reality shows y de matinales de farándula que funcionan bajo la misma lógica de here today, gone tomorrow»... no, esta peli ya no es ciencia-ficción más. Dirigida por Norman Jewison, que como dato curioso, venía de dirigir... dos musicales, en concreto EL VIOLINISTA SOBRE EL TEJADO y JESUCRISTO SUPERESTRELLA. Swinging styles, indeed.

¿Por qué verla?

:: Pasando por el aspecto puramente técnico, la peli es irregular. Por supuesto que se ha perjudicado por ser una peli de acción ultraviolenta, y de que con el paso del tiempo la vara ha ido ascendiendo y por lo tanto esta peli ya no sea tan gore como solía ser. Además, se nota demasiado la influencia de 2001: ODISEA DEL ESPACIO, y en particular de LA NARANJA MECÁNICA[p], en cosas tales como el uso extensivo de música clásica como soundtrack (aunque con menos creatividad o inspiración que Kubrick), y de una combinación de arquitectura brutalista con un diseño interior lleno de campy 70s. Además, cuando se ambienta 20 minutos en el futuro, y ya han pasado casi cuatro décadas... Ciertas decisiones narrativas también son bastante discutibles, como por ejemplo un montaje en paralelo entre una importantísima conversación entre el prota y el ejecutivo que lo está presionando por un lado, y un grupo de pijillos aristócratas que está divirtiéndose reventando árboles (seriously) por el otro. Y los diálogos a veces pecan de ser demasiado expositivos, demasiado le digo, como usted bien sabe, que... para que el espectador entienda más o menos como funciona el mundo futuro, a cambio de restarle verosimiltud al conjunto. Pero por el otro lado tenemos un deporte que, lejos de tener reglas obtusas y confusas como el quidditch de Harry Potter, está muy bien pensado y estructurado hasta en los menores detalles, y se puede seguir sin problemas el desarrollo del mismo aunque, por lógica... es la primera vez que como espectador estás viendo un partido de este deporte. Las escenas de acción están concentradas en los tres grandes partidos (uno al comienzo para abrir el apetito, claro, uno al medio para no aburrir al personal, y el inevitable enfrentamiento final), pero están rodadas con maestría tal que incluso hoy en día resultan ser acción de la buena (en particular la brutal traca final en que el deporte se convierte en masacre pura y simple, lo que bien mirado es bastante metafórico acerca de la naturaleza del deporte como tal, y que no me vengan con discursos inspiradores estilo INVICTUS aquí). Y el universo presentado es bastante coherente como para... bueno, como para tenerle miedito, seamos francos.

:: La ideología de la peli es bastante paradójica, y se presta para varios análisis. En la superficie, la peli está firmemente enclavada en cierta noción ultraindividualista que permea la sociedad yanketa como un todo desde sus orígenes hasta el infame Tea Party. El problema con el prota, es que por sus diez años de brillantes logros se está transformando en una estrella, y eso le otorga una individualidad que podría resultar inspiradora para los demás: quién sabe, quizás se les ocurra dejar de comportarse como una masa y empezar a tratar de buscar su propia felicidad individual, lo que representaría el final del sistema corporativo. Hasta aquí resulta un feroz alegato contra la mentalidad anti-trust que permeó todo el pensamiento económico yanketa del siglo XX. Saltémosnos la ironía de que con los eventos de las rebeliones sociales del 2011 los valores son exactamente los inversos, y es el mundo corporativista el que aparece como ultraindividualista, mientras que son los indignados quienes aparecen como portadores de un discurso, digamos, más social. Lo paradójico de esta peli, es que al final estamos frente a un caso de no somos tan diferentes, o peor aún, de barreras morales difusas entre el bien y el mal. Por un lado, los villanos son los representantes de las grandes corporaciones que desean ver aplastado al individuo que piensa por sí mismo, y sin embargo, ¿no son sus dirigentes individuos que piensan por sí mismos? Toda una ironía que al último, los grandes magnates de las corporaciones que son presentados como el plus del socialismo, casi bordeando un sistema económico de corte comunista (el eterno espantajo del cine anti-trust yanketa de mediados-a-finales del XX), en realidad son tan individualistas como el prota: y es que el mensaje final pareciera ser que no es un conflicto de individualismo vs. corporativismo, sino uno de yo la tengo más larga que tú. Por el otro lado, ¿para qué quiere el prota su libertad? ¿Para algún objetivo loable como hacer contribuciones a la cultura o mejorar la sociedad? Vamos, hijos míos, piensen qué les diría mami Ayn Rand de eso... No, nuestro personaje es un héroe randiano que sólo quiere seguir jugando a su juego en paz, sin que ni el sistema ni él mismo cambie, y que a su vez utiliza a las mujeres según ellas se le van presentando (en este mundo con el individualismo suprimido, las mujeres no son seres humano sino pedazos de carne que son embalados para ser servidos aquí o allá). Es sólo presionado ante la posibilidad de que le hagan un atentado en su helicóptero, que se decide a viajar a Tokio con su grupo. Hay gente que siente orgasmos con la ideología de Ayn Rand, pero claro, la señora Rand nunca resolvió el problema de que si todos son individualistas y todos persiguen sus propios fines sin someterse al querer ajeno, entonces cómo se las iba a arreglar la sociedad para estructurarse como un todo (parece que el giro espectacular de la señora Rand es que hay genios y hay mediocres, o algo así, y por lo tanto, el derecho a perseguir el individualismo pertenece sólo a los genios). En resumen, que esta peli calza muy bien con la mentalidad jerkass yanketa promedio, pero que a la vez describe un mundo verdaderamente sin esperanzas, porque si ni siquiera los buenos intentan salvarlo... Esto no hace una mala peli, por supuesto, pero sí una en donde los conceptos de bien y mal son, como mínimo, algo más discutibles que la manera en que la peli nos pretende presentar al jovencito como un simpático héroe que se resiste a la opresión.

:: Insistamos un poco en esto. Grandes corporaciones están de acuerdo en un solo gigantesco megaconsorcio mundial, y manejan la economía casi como un sistema planificado soviet´s style (suponemos que la policía y los tribunales también). La gente no lee, sólo se dedica a ver deportes ultraviolentos. Todos son frívolos y tontos, salvo los mandamases, y en cuanto a ellos, quién sabe. Las decisiones se toman sin ninguna democracia. El sistema se impuso con una violenta política de shock llamado las guerras corporativas. Los deportistas tienen valor en cuanto son capaces de destrozar al adversario. Las grandes estrellas son efímeras, y el superfamoso de hoy en día está destinado a desaparecer (¡o que lo desaparezcan!) mañana. Y sobre todo esto, la gente tiene pan y circo, y está feliz y conforme con eso. ¿ciencia-ficción? Quizás a mediados de los 70s. Hoy en día, parece una trama casi sacada de los noticiarios deportivos con un poco de esas notas económicas que nadie realmente se preocupa de leer, salvo un puñado de tiburones inversionistas preocupados de ver cuál es la siguiente empresa en problemas para intervenirla, comprarla, desguazarla y engullirla.

Ideal para: Fanáticos de la ciencia-ficción de culto, e interesados en ver una transparente y metafórica descripción acerca de lo que las megacorporaciones le hacen a nuestro mundo, y cómo.

© Félix Capitán, (2.049 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 25 de octubre de 2012
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