LA ESCLAVA DE MARSOON
LA ESCLAVA DE MARSOON Antonio Santos
Título original: ---
Año de publicación: 2012
Editorial: Ediciones 42
Colección: Páramos de Marsoon 1
Traducción: ---
Edición: 2012
ISBN:
Precio: 1,03 EUR

La ciencia-ficción en España ha tenido un problema de enfoque durante estos últimos años. Desde diversos foros, círculos y ambientes se ha enviado el mensaje de que la ciencia-ficción más aventurera, más lúdica y desenfadada, la que se preocupa por ofrecer un producto entretenido y satisfactorio como pasarratos sin complicaciones era, por definición, mala literatura. En esta clasificación se incluía, incluso, al hard de toda la vida, la ciencia-ficción que desarrollaba el futuro desde el punto de vista técnico y científico también estaba marcada como literatura indigna y mala para la mente y el cuerpo.

El mensaje es que la buena, la que hay que seguir y cultivar, es la ciencia-ficción sesuda y reflexiva, de argumentos enrevesados, desarrollos intrincados, centrada en la anécdota con ínfulas y, no solo eso, sino que además debía estar escrita, mayormente, con el diccionario de sinónimos en mano, a mayor gloria de las construcciones enmarañadas y la prosa plúmbea.

Hasta se dijo de que la segunda ciencia-ficción (la ciencia-ficción de primera) debía llamarse de otra forma que ocultase e hiciera olvidar las vergüenzas de la primera (la ciencia-ficción de segunda), que no eran lo mismo, que eran géneros distintos, que no había que mezclar las peras con las manzanas, que incluso el término «ciencia-ficción» era odioso y despreciable. Lo chusco del caso es que el mensaje llevaba una apostilla que arramblaba, en un ejercicio de embudismo bastante chistoso, con las mejores obras de la ciencia-ficción de segunda, y las adoptaba como de primera aludiendo a sus cualidades visionarias y literarias.

Afortunadamente es un mensaje que ha tenido pocos cultores entre los aficionados, ha calado ligeramente en el mundo académico (siempre necesitado de etiquetas para cada matiz), y ha pasado completamente desapercibido a nivel general. Salgan a la calle y pregunten. ¿GATTACA? ciencia-ficción. ¿TERMINATOR? ¡ciencia-ficción! ¿LA JOVEN DEL AGUA? ¿ciencia-ficción? Y sí, a pie de acera hay que olvidarse de referencias literarias, el aspecto audiovisual es lo que manda.

En verdad tanto esfuerzo para separar la mala ciencia-ficción (según el mensaje, la ciencia-ficción) de la buena ciencia-ficción (esa otra cosa) resulta bastante estéril por cuanto hubiera sido más sencillo, y razonable diferenciar las obras del género según sus cualidades intrínsecas, su enfoque, su público potencial, y todos los etcéteras que, sorprendentemente, entienden mejor los expertos en mercadotecnia que algunos especialistas literarios. ¿Tan difícil es asumir que LUCKY STARR Y LAS LUNAS DE JÚPITER y LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD, teniendo el mismo ADN, son a la vez formas distintas de entender un género? A veces da la impresión de que en ciertos círculos es un concepto alienígena.

Antonio Santos era muy consciente de este estado de cosas cuando escribió LA ESCLAVA DE MARSOON y en una breve nota inicial ya avisa de lo que se le viene encima al lector: «El presente relato va de buenos contra malos y el triunfo de la virtud. Es evasión grandiosa llena de seres extraños, máquinas fabulosas, rescates audaces y proezas de superhombres. Perpetúa una forma de creación literaria que alimentó el actual panteón de iconos» y lo que no debe esperar: «Si el lector busca complejas (e insípidas) tramas, deprimentes personajes complejos, giros psicológicos y una abulia narrativa tranquilizadora, pero plúmbea, ya puede dejar este libro. Lamento haberte causado tal decepción.»

Efectivamente, como ya ocurría en LAS GRAVES PLANICIES, Antonio nos vuelve a regalar con una pieza de literatura visceral y excesiva en todos los sentidos. Marsoon, el epítome del Barsoom burroughsiano que inauguró en LAS GRAVES PLANICIES, sirve de nuevo de escenario para una Aventura en toda regla. Aventura en letra capitular.

Por resumir un poco el argumento, al Tanquista (Max/Shane), uno de lo secundarios de LAS GRAVES PLANICIES, le ataca una horda de embravecidos ylohis, una de las razas autóctonas de Marsoon a los que derrota liberando a Sixela, noble ylohi de un clan enemigo a la que han mantenido esclavizada sometiéndola a múltiples vejaciones y humillaciones. Algo en la desquiciada mente de Max/Shane se ablanda ante Sixela, quebrando su misantropía, y decide devolverla a su clan, para ello debe atravesar las graves planicies de Marsoon en su fabuloso Ironfire, un blindado que es algo más que un blindado. Como las graves planicies son lo más parecido a un parque de atracciones para psicópatas, las peripecias de ambos se desgranan envueltas en espesas nubes de humo de cordita, explosiones de nitrocelulosa y sangre nebulizada. Ciertamente tanta demostración adenalínica va a resultar monstruosa para personalidades sensibles, (no se recomienda, no), pero hará pasar buenos momentos a espíritus más encallecidos.

Si es necesaria una imagen visual para describir lo que ocurre página a página se puede hablar de una mezcla entre GRUPO SALVAJE y TRAS EL CORAZÓN VERDE, con la parafernalia icónica de FLASH GORDON y CONAN EL BÁRBARO. Tras toda la violencia del primer plano, LA ESCLAVA DE MARSOON es una historia de amores imposibles, de espíritus enfermos, torturados por imposibilidades culturales, pero con afinidades más allá de la raza y el origen. También es una historia de camaradería, de unión de fuerzas contra la adversidad y desprecio de la vida propia cuando algo aún más importante guía los pasos del héroe. Aquí Antonio Santos mintió un poquito en la nota inicial. No es cierto que la trama de LA ESCLAVA DE MARSOON no sea compleja, es lineal, pero sinuosa, no es cierto que los personajes sean planos, son primarios, pero la intensidad de sus emociones es prodigiosa.

Todo esto a caballo de una prosa intensa, abigarrada, barroca, casi inventada, adaptada a las particularidades de cada raza, impagables hallazgos como el «ummanos» con el que el gato-hombre Schrodinger describe a sus camaradas salpican todo el texto. Tanto barroquismo a veces, sobre todo al principio, puede dificultar la lectura, pero una vez ha transcurrido el periodo de inmersión todo corre fluido y no hace más que potenciar las aventuras de Max y Sixela en Marsoon.

Además, al hilo de los nuevos tiempos, su compra no resultará un descalabro económico. Está disponible en formato electrónico por poco más de un euro. LAS GRAVES PLANICIES, recomendable, aunque no fundamental para el pleno disfrute de LA ESCLAVA DE MARSOON, también ronda el mismo precio en el mismo formato.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.045 palabras) Créditos