EL LEÓN ERRANTE
EL LEÓN ERRANTE Santiago González Carriedo
Título original: ---
Año de publicación: 2012
Editorial: Editorial Intangible
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2012
Páginas: N/C (electrónico)
ISBN:
Precio: 4 EUR

Hay un tipo de ciencia-ficción, mejor dicho, de literatura, gamberra y desenfadada que me gusta especialmente. El autor, liberado de literaturismos efectistas y sesudas reflexiones, se lanza desbocado por un camino creativo en el que todo vale, personajes desquiciados, escenarios desaforados, tramas hilarantes, desarrollos frenéticos, todo a mayor gloria de unas cuantas horas de diversión y carcajadas.

Un repaso por las obras que los autores españoles han dedicado a este subgénero gamberro y caradura tiene que empezar, necesariamente, por SIN NOTICIAS DE GURB, de Eduardo Mendoza, crónica desternillante de una Barcelona olímpica vista por un extraterrestre adicto a los churros (no tan afortunada fue EL ÚLTIMO TRAYECTO DE HORACIO DOS). Otro ejemplo destacado es SI SABINO VIVIRÍA, de Iban Zaldúa, que parodia la singularidad de lo vasco. No tan desenfadada, pero igualmente paródica y cínica es MARCA DE FUEGO, de Daniel Bilbao, que convierte a su protagonista (también vasco, pues) en un Quijote postapocalíptico que recorre La Mancha persiguiendo quimeras de un pasado remoto. Otros ejemplos desquiciados son, LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO, de Eduardo Soto Pérez, EL TRIÁNGULO D y LOS SUEÑOS DEL CANCILLER, de Manuel Buil o LA CUARTA TAIFA, de J. J. Merelo (no confundir con su primo, A. Merelo) Por si esto fuera poco, en el momento de escribir estas palabras estoy publicando en el Sitio LAS AVENTURAS DE FLORIÁN MAYO, de José María Boto, heredero de esta tradición traviesa y mordaz.

Dentro de esta corriente localista y colorista se puede encuadrar EL LEÓN ERRANTE, ambientada dentro de unos cuantos años (no se especifican cuantos) en un pujante y hegemónico Estado Unido de León, y situada en la propia capital, León, a orillas del río Bernesga. Los protagonistas son dos peculiares policías, el inspector Miguel Vilecha y Lemi, para los amigos, aunque más propio sería llamarle androide LE-1794-K. Ambos investigan un oscuro asunto de robo de muestras biológicas y se encuentran envueltos en una conspiración de dimensiones inimaginables, con golpes de estado y magnicidios incluidos.

En realidad, esto no deja de ser una excusa para lanzar a los protagonistas en una espiral de persecuciones y viajes apresurados por ese León futuro, lleno de personajes entre pintoresco y lo terrorífico, enormemente cambiado, convertido en una metrópoli de alcance global, pero a la vez todavía reconocible, conservando tics localistas y lugares que no han cambiado en siglos.

No obstante, una cosa es el efectismo literario y otra el descuido literario. Ni una cosa ni la otra me gustan, en el término medio está la virtud, y en ese sentido EL LEÓN ERRANTE está por debajo de lo deseable. Escrita con tanto apresuramiento como las aventuras de Vilecha y Lemi, la dejadez del estilo es evidente. El desenlace es igualmente atropellado, da la impresión de que el autor se aburrió en cierto momento de la escritura y cerró la novela a la carrera, con un par trazos gruesos que ni siquiera llegan al nivel del resto de la obra.

Para pasar un rato divertido está bien, pero EL LEÓN ERRANTE no es vaya a pasar a la historia de la literatura.

© Francisco José Súñer Iglesias, (514 palabras) Créditos