LA KRAKATITA
LA KRAKATITA Karel Capek
Título original: Krakatit
Año de publicación: 1923
Editorial: El Olivo Azul
Colección: Narrativas del Olivo Azul nº 21
Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
Edición: 2010
ISBN:
Precio: 22 EUR

Entre finales del siglo XIX y principios del XX la física se puso patas arriba. Los sólidos postulados newtonianos, tan apegados al sentido común y tan adecuados para explicar la mecánica del Sistema Solar, se vieron cuestionados a la hora de explicar fenómenos donde lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño tenían su dominio. Desentrañar los secretos del átomo, y comprender porqué la física newtoniana era incapaz de explicar lo descubierto en observaciones mucho más precisas del Universo, abrió el camino que llevó unas pocas décadas más tarde a romper los átomos y liberar toda su energía.

La posibilidad teórica se conocía desde mucho antes de que los esfuerzos del Proyecto Manhattan culminaran con la bomba atómica. Los trabajos de Hermann Minkowski, Henri Becquerel, los Curie, Bhor, Rutherford, Einstein y otros tantos nombres ilustres ya habían dejado claro que la materia y la energía eran lo mismo, y que si se era capaz de convertir la primera en la segunda, el resultado podía ser extraordinario.

Obviamente esa posibilidad era conocida a nivel popular, y las noticias sobre los nuevos hallazgos llenarían de páginas sensacionalistas los periódicos, tal y como hoy las llenan otros descubrimientos de índole similar. Algo tan explosivo resultaba de lo más atractivo a nivel literario, y Capec no dudo en utilizarlo en esta novela como eje central del argumento.

En esencia se trata de la historia de Prokop, un ingeniero químico obsesionado con los explosivos, que logra sintetizar un potente preparado que toma su fuerza de los rincones más íntimos de la materia. Lo bautiza como krakatita (referencia directa al catastrófico volcan Krakatoa) y en uno de sus experimentos una ínfima cantidad estalla, causándole algunas heridas y cierta conmoción. Mientras vaga desorientado encuentra a un antiguo condiscípulo, Tomec, que le auxilia, aunque su ayuda acaba por no ser del todo desinteresada. Prokop desvela involuntariamente su secreto a Tomec y éste, mediocre e intrigante, comprende rápidamente que se encuentra ante un trabajo de un valor incalculable y roba a Prokop la krakatita restante y todas sus notas.

A partir de ese momento Prokop es acosado por espías, gobiernos, militares y terroristas, todos ellos deseosos de hacerse con el secreto de la elaboración de la krakatita, con lo que la novela promete convertirse en una continua sucesión de aventuras a cual más emocionante mientras Prokop intenta sortear los peligros que se le vienen encima.

Pero no resulta se exactamente así. Lo que en un principio podría suponerse como una novela de aventuras, un precursor del tecnopulp, el padre del diesel-punk, acaba convertida en una novela... rosa. Si, el eje sobre el que gira la novela es la krakatita, el fabuloso explosivo atómico que cambiará el mundo, pero eso a Prokop le supone solo una molestia menor, y a lo que se dedica durante toda la novela es a perseguir cualquier falda que se le ponga a tiro.

La primera es una misteriosa dama que, mientras él convalece de su accidente, acude a él en busca del golfo de Tomec, entregándole algunos paquetes y documentos con el encargo de hacérselos llegar. Prokop se enamora perdidamente de la bella desconocida y entre los delirios de la fiebre se embarca en un viaje a la campiña checa en busca de su ahora enemigo, pero no porque el objetivo sea el propio Tomec, que lo es, sino simplemente porque la mujer se lo ha pedido.

Consigue llegar a la casa del padre de Tomec y allí se topa con la hermana, de la que también se enamora, con el consiguiente enredo romántico. Al cabo del tiempo, retomando un poco la aventura, escapa de la casa de campo para caer en manos del gobierno checo, que lo encierra en un recinto a mitad de camino de cuartel, castillo, palacio y factoría armamentística. Este pasaje del libro, el más extenso, aunque se describen los esfuerzos de políticos y militares para que Prokop les descubra el secreto de la krakatita, se pierde en el romance que surge entre el ingeniero y una, naturalmente, bella princesa tártara.

Supongo que Capec tenía la intención de contentar a todo su público potencial, tanto damas como caballeros, y el resultado, al menos para este caballero, no es nada satisfactorio. Demasiados parones, demasiada notita apasionada traída de acá para allá por mayordomos temblorosos, demasiada indefinición, en resumen. No es menos cierto, desde luego, que el gusto respecto a como debe o no debe ser descrito un romance de estas características ha variado bastante durante este siglo, pero con todo resulta excesivo el tiempo que Capec dedica a las andanzas amorosas de Prokop.

Por lo demás las típicas reflexiones sobre lo miserable del alma humana, sobre la ambición de los ricos y poderosos y los peligros de manipular la naturaleza. Se puede leer como curiosidad, pero teniendo claro que se va a encontrar. Desde luego, una novela muy inferior a otras del autor, como LA GUERRA DE LAS SALAMANDRAS.

© Francisco José Súñer Iglesias, (818 palabras) Créditos