PROYECTO BRAINSTORM
PROYECTO BRAINSTORM EE. UU., 1983
Título original: Brainstorm
Dirección: Douglas Trumbull
Guión: Robert Stitzel, Philip Frank Messina
Producción: Douglas Trumbull
Música: James Horner
Fotografía: Richard Yuricich
Duración: 96 min.
IMDb:
Reparto: Christopher Walken (Michael Brace); Natalie Wood (Karen Brace); Louise Fletcher (Lillian Reynolds); Cliff Robertson (Alex Terson); Jordan Christopher (Gordy Forbes); Donald Hotton (Landan Marks); Alan Fudge (Robert Jenkins); Joe Dorsey (Hal Abramson); Bill Morey (James Zimbach)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Enchúfate el casco, y ya estás mirando por ojos que no son los tuyos. Paladeando gustos que no están en tu boca, oyendo sonidos que no llegan a tus oídos. Se trata de lo último y más chupi de lo chupi, un casco que te permite experimentar sensaciones tal y como si estuvieras ahí. Y no lo llamamos telepresencia ni realidad virtual tampoco porque la peli es de 1983, y por lo tanto, esos conceptos no pensaban ni en existir para aquellos años. El jefazo jerifalte de los jefes está saltando en una pata, porque hay oportunidad de forrarse de dólares con el aparatito. ¡Imagínense las posibilidades! ¡Podrían inyectarse al cerebro las sensaciones de un corredor de pole position sin haber estado nunca sobre un bólido F1, o saltarse a la montaña rusa desde la seguridad del WC de su casa! (Andando el metraje, la peli se hace cargo de otras aplicaciones un poco más obvias, como por ejemplo porno con una warra que permite justificar una fugaz escena de topless, o acaso alguien creía que Internet lo iban a usar para otra cosa que no fuera descargarse fotos de Samantha Fox en bolas). Pero las cosas nunca salen tan sencillas. En primer lugar, resulta que para el trabajo del diseño final del producto de cara al marketing (¡llame YA y ordene su cascovisor a domicilio! ¡Satisfacción ga-ran-ti-zada!), llaman a la antigua esposa del científico responsable (Natalie Wood, buenorra en su última aparición en pantalla, junto a Christopher Walken), generando cierto ambiente porque la actual pareja del científico es también la corresponsable del proyecto. Aparte, la científica de marras se lleva un choque de los buenos contra los milicos, porque verán, al final el money venía del Pentágono, y la Compañía quiere resultados, por las posibles aplicaciones militares del asunto. Esto origina choques de esto y de esto otro, y las cosas se van a poner más interesantes cuando a la tercera del triángulo, la que no es ni Natalie Wood ni Christopher Walken y por lo tanto es más prescindible, le viene un ataque de los mayúsculos, y graba toda la experiencia en una cinta. Ahora, Christopher Walken (nuevamente libre para liarse con Natalie Wood, y sale ganando con el cambio) y su antigua esposa emprenden la cruzada de sus vidas, para que su invento sirva a la ciencia y no a la destrucción, y además, hacen un descubrimiento crucial que...

El espíritu de los tiempos

Hoy en día, conceptos como realidad virtual, realidad aumentada, telepresencia, ciberespacio y similares están perfectamente asimilados en la cultura contemporánea. Pero así como para nuestros papis la TV era todavía una cosa media rara, y la radio para nuestros abuelitos, hubo una época en que tales avances computacionales eran todavía... ¡¡¡EL FUTURO!!! ¡¡¡BUAAAAAÁ, TENGAN MIEDO!!! Piénsenlo. ¿Qué hubieran dicho las gentes de 1983, hace casi treinta años, si ustedes les hubieran dicho que iban a pasar la mitad de su tiempo o más, en una vida virtual que incluye revisar correo sin papel, encontrarse con gente en esa especie de coffee-shop inmaterial que es Facebook, o leer prensa sobre cine sin prensa como lo es este blog Cine 9009? Estamos hablando de un tiempo en que acababa recién de salir el computador personal de las fábricas, en que la información se guardaba ¡¡¡EN CINTAS MAGNETOFÓNICAS!!! etcétera. Puede decirse que PROYECTO BRAINSTORM es la peli pionera sobre el tema, de no ser por un desafortunado accidente: su actriz protagónica, Natalie Wood, había fallecido en 1981 de una manera demasiado lamentable para meter el dedo en la llaga aquí... y sin terminar el rodaje. La peli quedó varada en lo alto de la montaña, y entretanto en lo que a realidad virtual se refiere, tomaron el testigo TRON (de 1982), y VIDEODROME de David Cronenberg (también de 1983). A los tumbos, en medio de constantes peleas de Donald Trumbull con los estudios, el rodaje pudo terminarse con grabaciones de archivo y con dobles de cuerpo de Natalie Wood (el resultado es impecable y no se nota, en todo caso), pero la peli llegó tarde. Sin la espectacularidad de TRON (que por lo demás también había resultado un fracaso insigne en la taquilla) ni la profundidad filosófica de VIDEODROME, esta peli resultó un fiasco en toda regla. Inmerecidamente, por lo demás.

¿Por qué verla?

:: Aunque generalmente se suele datar los inicios del cyberpunk cinematográfico con BLADE RUNNER de 1982, lo cierto es que esa peli dejaba fuera un importantísimo aspecto del imaginario cableta: la realidad virtual (el cyberpunk se considera fundado oficialmente con la novela NEUROMANTE de William Gibson, de 1984, en que sí se aborda extensivamente el tema de la realidad virtual, y de hecho, el prota es un cableta). En paralelo a BLADE RUNNER, la ya mencionada tríada de pelis fundó en el cine la realidad virtual tal y como la conocemos, cada una desde su ángulo propio. PROYECTO BRAINSTORM lo hizo con un tratamiento muy realista y high-tech (bueno, para la época), a diferencia de TRON (de corte claramente más fantástico) y VIDEODROME, que simplemente no le preocupa la tecnología sino que la usa como pretexto para las obsesiones clásicas del cine cronenberguiano (que por cierto, encajan de maravillas con el Zeitgeist del asunto en ese tiempo). Bueno, lo de high-tech es relativo, claro, si se considera la ida de olla mayúscula que esta peli se manda al final, pero en general el tratamiento es más próximo a lo que se veía en revistas y artículos de divulgación científica estilo Muy Interesante, que a una estética más propiamente cyberpunk. Y esto último puede verse como una virtud o un defecto, a según, porque por un lado le confiere una verosimiltud única, y hasta da cuco y todo a ratos, pero por otro, la hace lucir un poco outdated, casi como si estuviéramos viendo una serie B de los 50s o algo así. Lo dejo a la discreción del público.

:: En el apartado netamente cinematográfico, la peli es lisa y llanamente espectacular. Imagino que las secuencias de pura y simple montaña rusa no deben resultar demasiado espectaculares hoy en día, en comparación a su tiempo (en particular en el cine), pero a cambio, las que vienen después, alucinaciones puras y duras en el mejor sentido de la palabra, son sobrecogedoras. Douglas Trumbull apenas dirigió dos pelis (ésta es la segunda, y quedó tan cabreado con los productores de Hollywood que se retiró del cine para siempre), pero fue director de efectos visuales en pelis tan seminales como 2001: ODISEA DEL ESPACIO (ahí es nada), ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO, VIAJE A LAS ESTRELLAS: LA PELÍCULA y BLADE RUNNER, y acá aprovechó de arrojar toda su experiencia a la parrilla. Quizás el arte de hacer efectos visuales utilizado para PROYECTO BRAINSTORM esté pasado de moda en lo técnico (ahora todo se resuelve con CGI), pero en términos puramente artísticos, de imaginería visual, sigue siendo tan apabullante como el primer día. Si a eso le sumamos una banda sonora con un James Horner en estado de gracia, el resultado no puede ser sino sobresaliente.

:: Las actuaciones también están bien. La peli se la echan al hombro el trío protagónico, con Christopher Walken más contenido que de costumbre, una Natalie Wood tan radiante como siempre (un cuarto de siglo después de REBELDE SIN CAUSA, y aún así espectacular), y una Louise Fletcher que le confiere dignidad a su personaje a pesar de su patetismo inherente (lástima que después se perdió en subproductos sin mucha enjundia, como que en su currículum figura esa peli de la que ninguno de sus protas quiere acordarse, que es SEDUCCIÓN DE DOS LUNAS). Y tenemos al siempre agradecido Cliff Robertson como secundario. Nada de mal para ponerle guinda al postre. O emoticón al chat.

Ideal para: Ir a la raíz del cine sobre realidad virtual, con una peli de empaque discreto pero cumplidor.

© Félix Capitán, (1.309 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 22 de septiembre de 2011
CC by-nc-nd 2.0 cl