LA ESTACIÓN DEL CREPÚSCULO
LA ESTACIÓN DEL CREPÚSCULO Kate Wilhelm
Título original: Where Late the Sweet Birds Sang
Año de publicación: 1976
Editorial: Bibliópolis
Colección: Bibliópolis Fantástica nº 62
Traducción: Manuel de los Reyes
Edición: 2009
Páginas: 196
ISBN:
Precio: 18,95
Comentarios de: Ramón Batalla

Texto de contraportada

La familia Sumner lo tiene todo: varias granjas en un fértil valle, miembros en todas las profesiones técnicas y liberales que mantienen el contacto en las reuniones familiares, y una enorme fortuna a su disposición. Por ello, cuando estalla la crisis ecológica y comienzan las hambrunas y las epidemias, los Sumner pueden atrincherarse en su valle como en una nueva Arca de Noé, haciendo acopio de medios técnicos y humanos para esperar tiempos mejores mientras la civilización se derrumba a su alrededor.

Pero ni toda su fortuna puede hacer nada contra una cruel consecuencia de la catástrofe: todos los animales, así como los hombres y las mujeres, se han vuelto estériles. Como medida desesperada, los Sumner recurren a la clonación, en principio provisionalmente, hasta que se restablezca la fertilidad.

Sin embargo, el éxito del experimento multiplica el número de los clones hasta que éstos superan a los humanos supervivientes. Entonces se pone de manifiesto una consecuencia inesperada: los clones no sólo comparten una alta inteligencia, sino también una forma callada de comunicación... y la firme determinación de no ceder el paso a sus progenitores, sino reemplazarlos como la nueva especie dominante.

Me sorprende muy negativamente que una novela tan pobre pueda ser ganadora de varios premios como el Hugo o Locus en el año 1977 (También ganó el premio Jupiter pero no es significativo ya que sólo se entrego en cuatro ocasiones durante el periodo entre los años 1974 al 1978). Rodeada de otros ganadores en años anteriores y posteriores, de enorme nivel, el bajón de calidad es enorme, y su lectura me pareció bastante mala. Mala traducción también del título que debería quedarse con una aproximación más fiel al original como: Antaño cuando cantaban los dulces pájaros, no como Estación del crepúsculo probablemente más comercial pero que no le da su verdadero significado a la novela. Tampoco le favorece la portada, nada más lejos de la realidad de la novela donde no hay ni un robot ni nada que justifique una ilustración como ésta. No hay por donde cogerla.

La novela está dividida en tres historias cada una de ellas tiene un final abierto y, aunque separadas temporalmente, están conectadas entre si e intentan formar un todo de lectura única. La primera historia es más tangencial con las dos siguientes, las cuales si que tiene una relación mucho más coherente. Pero no funciona.

Es una novela deficiente; uno de sus defectos es no haber superado el paso del tiempo, los casi 40 años transcurridos desde su publicación la convierten en una obra desfasada, disfuncional y muy poco realista en sus planteamientos.

Otra enorme deficiencia y probablemente su principal problema, es que en ningún caso consigue que el lector empatice con la novela. Todo sucede de una forma muy impersonal, vacía, sin ningún tipo de conexión con el lector. Los personajes, aunque la escritora lo intenta, no consiguen coger cuerpo y ser sólidos, aunque al final mejoran un poco; la construcción del planteamiento es borrosa, y queda todo empañado por la falta de inmersión dentro de la historia, de unos diálogos muy poco convincentes y una total falta de ambientación y credibilidad.

Historia que por otro lado es previsible en la conclusión y previsible en el trasfondo del mensaje naturalista/determinista que destila.

Poco más puedo decir.

Ni os acerquéis, vuestro bolsillo os lo agradecerá.

© Ramón Batalla, (555 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En clave pública el 20 de agosto de 2010
CC by-nc-sa 2.1