1997: RESCATE EN NUEVA YORK
1997: RESCATE EN NUEVA YORK EE. UU., 1981
Título original: Escape From New York
Dirección: John Carpenter
Guión: John Carpenter, Nick Castle
Producción: Larry J. Franco, Debra Hill
Música: John Carpenter, Alan Howarth
Fotografía: Dean Cundey
Duración: 99 min.
IMDb:
Reparto: Kurt Russell (Snake Plissken); Lee Van Cleef (Hauk); Ernest Borgnine (Cabbie); Donald Pleasence (Presidente); Isaac Hayes (El Duque); Harry Dean Stanton (Brain); Adrienne Barbeau (Maggie); Tom Atkins (Rehme)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Es el futuro, en el año... ¡¡¡1997!!! Estados Unidos está ganando por paliza la Tercera Guerra Mundial, paseándose como Petrovich por su casa por Leningrado y la dacha del Doctor Zhivago, y de paso ha reprimido el crimen con la original idea de convertir a Nueva York en un cute detention center, amurallando a la antigua ciudad y metiendo a los prisioneros a que sobrevivan como mejor puedan. Pero si hay una lección que los políticos jamás aprenden, es que los políticos jamás aprenden. Er, bueno, er... OK, vamos a plantearlo de manera más específica. Otra lección que los políticos tampoco aprenden, es que si construyes una trampa, bien puedes caer en ella. Le pasa al Presidente de los Estados Unidos, que es secuestrado en el Air Force One, y como es Donald Pleasence y no Harrison Ford, no se defiende, y es tirado por un grupo de Revolucionarios Vengadores Guevaristas Sandinistas Defensores del Pueblo Nadie Los Llamó, justamente en medio de Nueva York. Como en 1997 todavía no empezaba 24, no podían contar con los servicios de Jack Bauer, así es que deben recurrir a la carta desesperada: Snake Plissken, un ex combatiente que pateó culos tovarich en Leningrado y que hará solito lo que un piquete de los mejores boys yanketas de pro se han mostrado ineficaces de hacer. ¿Ya dijimos, a propósito, que le meten unas lindas bombitas de nitroglicerina bajo la piel, que le reventarán el cuello, si no las desactivan en 24 horas, y que el precio de esa desactivación es Mr. President...?

El espíritu de los tiempos

John Carpenter. Nuestro chinchinero favorito: no sólo escribía sus guiones y hacía sus pelis, sino que además componía la banda sonora. Y cuando no, como en LA COSA, ordenó a Ennio Morricone himself: «hazla electrodark como la hubiera hecho yo. And call me Snake... er... no... Carpenter, call me Carpenter. Después de lanzar su primer gran hit fundando de refilón el Slasher Movie ochentero, pariendo las andanzas de Michael Myers en HALLOWEEN, intentó promover un guión que había escrito por allá por 1974 (la larga sombra de Watergate, la desconfianza del Gobierno, etcétera). Y como HALLOWEEN había hecho dinero, le dieron sus fondos. Con un segundo éxito en el bolsillo, John Carpenter se transformó así en el monarca indiscutible de la serie B ochentera, tomando todas las lecciones de la vieja serie B de los 50 (no en balde, su siguiente peli sería un remake de la cincuentera EL ENIGMA DE OTRO MUNDO, cual es LA COSA), y dándole un buen baño de cinismo antireaganiano, creando una buena cantidad de pelis con empaque en los años sucesivos. ESCAPE DE NUEVA YORK podrá no ser la mejor peli de la Historia, y tiene sus falencias por aquí y por allá, pero consiguió el casi imposible de transformarse en un film icónico sobre un tema irónicamente tan yanketa como es la fe en el individuo versus la desconfianza en las instituciones. En TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE no pudieron hacerlo mejor.

¿Por qué verla?

:: Es una de John Carpenter. Eso significa: una buena artesanía low-budget, pero muy funcional, al servicio de una historia potente. Aunque valorado principalmente por el frikerío, la verdad es que John Carpenter es un director de talante sumamente clásico: guión de diálogos sólidos, economía de recursos narrativos, predominio de la historia por sobre el efecto especial, abundante subtexto... Todas cosas que hoy en día es más que un poco complicado encontrar (se me ocurre un Bryan Singer quizás, pero sin tanto genio). A ratos diera la impresión de que estuviéramos viendo un Spaghetti Western, sólo que con estado policial near-future en vez de sheriff rápido para el gatillo, impresión que es apoyada por contratar a Lee Van Cleef de coprota, y ya que Clint Eastwood no estaba disponible (hubiera sido la secuela futurista de EL BUENO, EL MALO Y EL FEO), le dijeron a Kurt Russell, niñito bonito Disney en aquellos años: ya, haz el Clint y estamos aviados. Quizás esto contribuya a que ESCAPE DE NUEVA YORK se vea hoy en día, a casi treinta años de su realización, un tanto avejentada, incluso para los estándares del cine made in 1981. Pero bueno, si uno se ve avejentado porque antes se preocupaban de hacerlo bien, y ahora no...

:: Es un protoejemplo de lo que después va a ser llamado el cyberpunk. No puede considerarse a esta peli como cyberpunk propiamente tal porque no posee la iconografía clásica al completo (el gran breakout cyberpunk que fue BLADE RUNNER vendría un año después, y aún faltaba mucho para AKIRA, GHOST IN THE SHELL o MATRIX), pero sí tiene algunos de sus elementos: la presencia de un gobierno opresivo, la eliminación de las libertades individuales, una Tercera Guerra Mundial en los bastidores de la trama, el antihéroe nihilista, la sociedad decadente y hundida en la pobreza (faltan las corporaciones, los cabletas, los cyborgs y la realidad virtual, y el cuadro habría estado completo, todos elementos que, por cierto, John Carpenter más o menos sí incluyó en la secuela/ remake que fue ESCAPE DE LOS ANGELES). Pero es innegable que había un espíritu de época: no había que empujar demasiado el 1997 de ESCAPE DE NUEVA YORK para encontrarse con el 2019 de BLADE RUNNER (del año siguiente, insisto) o con el 2064 de MATRIX. O ESCAPE DE NUEVA YORK como el missing link entre el cine distópico preinternético (CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE, WESTWORLD, LA FUGA DE LOGAN...) y el más moderno cyberpunk. Digámoslo de manera más crasa: es imposible que una persona que no haya visto MATRIX entienda a cabalidad lo que es el cyberpunk, pero es imposible que una persona que no haya visto ESCAPE DE NUEVA YORK entienda a cabalidad lo que es MATRIX. Así de simple.

:: Kurt Russell as Snake Plissken. El estudio quería al duro Charles Bronson para el papel. ¿Muy viejo Mr. Bronson para el papel, Mr. Carpenter? Oh, bueno, tenemos a ese jovenzuelo entonces, ¿cómo es que se llama? ¡Ah, sí! ¡Tommy Lee Jones! (sí, ya en esos años estaba vivo). Pero John Carpenter, dale con que quería al cantadisney Kurt Russell. El estudio: ¿ese niñito Disney, el Zack Efron de los 70, haciendo de duro cantamañanas en un filme distópico, violento y antisistémico...? Pero John Carpenter estaba convencido de que su talento actoral podía (bueno, eso, y que Russell haría cualquier cosa extrafelacional para borrar su imagen de cute Disney boy, siendo dócil arcilla en las manos de su director... y no se equivocó. Profesionalmente hablando, claro está). Kurt Russell vio llegada la oportunidad de oro y no la desaprovechó, haciendo tan suyo el papel, que treinta años después los estudios que quieren hacer el remake de la peli tienen serios problemas para recast el personaje (en particular desde que Gerard Butler, el único candidato que fuera de hallazgos inesperados pintaba para un Snake Plissken de catego, dijo no). Parte de la magia de la peli es la acerada descripción de un Estados Unidos policial estilo Patriot Act (aunque Donald Pleasence como el Presidente tiene cara de inteligente, o de humano al menos, mientras que George W. Bush parecía más lerdito y, por qué no decirlo, más simiesco también). Pero la otra parte de la peli es que frente a ese sistema podrido hasta la médula, se para Snake Plissken, en la mejor tradición del cowboy solitario y crepuscular, luchando por nada más que por sí mismo, héroe a la fuerza, pero que les va a mostrar a esos empingorotados culoasientos lo que puede hacer un hombre con un par. Y es la interpretación de Russell lo que consigue la alquimia.

:: El resto de los personajes está también por todo lo alto. Donald Pleasence es una opción inmejorable como el Presidente de los Estados Unidos, dándole cuerpo a la clase de rata de alcantarilla que nada aprende y nada olvida (impagables sus dos escenas finales, las que no adelantaré, pero que retratan de cuerpo entero lo mezquino de su carácter). Lee Van Cleef compone un personaje quizás incluso tan duro como Snake Plissken, haciéndole curiosamente más creíble (o sea, Snake Plissken no es una anomalía de la naturaleza, a fin de cuentas, como un Jack Bauer cualquiera) y podemos intuir aquello de que amigos... quizás en otro tiempo... en otro lugar..., pero él ha elegido trabajar para el sistema, y aunque eso no lo hace oficialmente el villano (ni Van Cleef lo interpreta de ese modo), muestra claramente la elección vital que ha hecho Snake Plissken de no transar con un sistema en el que no cree, por la vía de mostrarnos como sería su vida si se hubiera quedado como militar en vez de transformarse en un renegado. Ernest Borgnine en el rol de taxista dentro de Nueva York (¡!) compone un rol sobre el papel bastante tonto (¿nueve años llevando pasajeros dentro de un Nueva York en donde nadie tiene dinero para pagar...?), pero a punta de maestría actoral lo hace entrañable, y más que un mero alivio cómico. El Duque, el principal villano, viene interpretado por un nigga (¡era que no, si es 1981 después de todo!), nada menos que Isaac Hayes, bien conocido por la parroquia por cantar ese clásico hard-funkie setentero que era Shaft! (¿no lo conocen? ¿Es que no les enseñan nada a los niños en el cole por estos días?). Y Adrienne Barbeau, bueno... Hmm... Vamos tejiendo calceta: John Carpenter estuvo ligado hasta 1978 a su productora Debra Hill (quién, estoica ella, siguió trabajando durante años con él después), y en esas fechas se fijó en la rotunda anatomía de Adrienne Barbeau, escribiendo un papel completamente superfluo en la peli sólo para darle ocasión de mostrar carrocería (escote nada más, eso sí, pero... ¡¡¡Qué escote, bastet mía, qué escote!!!).

:: Bueno, olvidándonos de discursos sociales y socialistoides en general, quizás la magia de esta peli es que John Carpenter consiguió esa alquimia que pocos genios narrativos consiguen alcanzar, cual es mezclar exitosamente dos géneros en principio completamente divergentes. A primera vista es una peli de ciencia-ficción (y como ya apuntamos, tiene aires de Spaghetti Western crepuscular), pero si hemos de adscribirla a un género en particular, debe ser sin lugar a dudas al carcelario. Ya saben: prisionero injustamente encerrado, planes de evasión, prisionero que debe ser extraído junto con el prota, alcaide del carajo que putea a todos en su prisión porque es SU prisión (El Duque, en este caso), etcétera. El único detalle es que los mandamases del Gobierno no se jodieron mucho pensando en la cárcel, y simplemente amurallaron Nueva York (otro golpe bajo: el principal centro bursátil mundial, convertido literalmente en baluarte del Fascismo Americano). Y es que, como bien supieron en la tercera temporada de Prison Break (¿o cuarta? Ya ni sé. La que los joden en Panamá: misma serie, diferente cárcel), lo que mola de las pelis de cárceles es que le pongan cada vez un aditamento distinto. Así ha sido desde EL GRAN ESCAPE hasta EXPRESO DE MEDIANOCHE (por mencionar ejemplos de los últimos quince años antes de esta peli), y en este caso, la cárcel está en un entorno de ciencia-ficción. Ya saldrían cosas como LA FORTALEZA para depredar el concepto de peli carcelaria Sci-Fi. Siempre salen furúnculos como ése a las buenas pelis. Bueno, al menos Christopher Lambert tomaba el relevo de Kurt Russell. Y ahora, démosle voto a Zach Efron, si total un chico Disney ya pudo dar el salto, por qué otro no... (ja, a poco se tomaron eso en serio).

Ideal para: Ver la abuelita del Cyberpunk.

© Félix Capitán, (1.922 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 18 de febrero de 2010
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