CATACLISMO EN IRIS
CATACLISMO EN IRIS Arkadi Strugatsky, Boris Strugatsky
Título original: Daliekaya Raduga
Año de publicación: 1963
Editorial: Editorial MIR
Colección: ---
Traducción: Antonio Molina García
Edición: 1973
Páginas: 190
ISBN:
Precio: Descatalogado

Cuando el ser humano tiene en sus manos fuerzas más allá de su comprensión tiene tendencia a usarlas sin tino ni medida. No es por maldad, o mala fe, simplemente busca los límites de aquello de lo que dispone, y en demasiadas ocasiones esos límites le superan tan ampliamente que la catástrofe está asegurada. Naturalmente, eso sirve para comprender mejor esas fuerzas, ser más comedido en su siguiente aplicación y así sucesivamente hasta que es capaz de manejarlas a su antojo sin que, por lo general, eso se convierta en un problema serio.

En esta novela de Arkadi y Boris Strugatsky se narra una de esas catástrofes, como bien indica su título, y como se resuelve el conflicto desencadenado.

Iris es un planeta en el que se experimenta con el transporte cero, el transporte de materia a grandes distancias de forma instantánea. La complejidad del proceso, la enorme cantidad de energía necesaria, las limitaciones en cuanto a que, como y donde se puede enviar y, sobre todo, los efectos secundarios que producen cada envío, suponen un reto continuo para los físicos del cero que realizan las pruebas.

El efecto más espectacular es la Ola. Cada vez que se produce un transporte cero desde su ecuador en los polos de Iris se generan monstruosas erupciones y nace una amenazante Ola negra que debe ser contenida y anulada antes de que arrase el planeta. Mientras la cantidad de materia que se usa en los experimentos es relativamente pequeña las medidas de seguridad habilitadas son suficientes, pero en uno de ellos la masa, la energía o la combinación de ambas está fuera de lo habitual y la Ola que se genera tras en transporte es en principio atípica, para pasar poco a poco en convertirse en algo que ninguna de las medidas previstas es capaz de parar, quedando todo Iris a su merced en lo que sería una catástrofe planetaria de magnitudes inimaginables.

Resulta curiosa la descripción que se hace del ambiente científico en Iris. Los diversos especialistas se disputan entre si el exiguo presupuesto y los contados recursos de los que disponen, llegando incluso a robarse material y energía entre si a la hora de ejecutar los experimentos. Las presiones a la dirección e intrigas entre grupos de científicos son constantes, y solo acaban cuando la situación se torna especialmente grave.

Lo que más sorprende a lo largo de la novela es la aparente frialdad y calma con la que los científicos y personal de Iris se toman el avance de la Ola cataclísmica. Bien organizados, conscientes de lo que se espera da cada uno de ellos, solo se muestran ligeramente ansiosos en los momentos de la evacuación en la Tariel. Normalmente, en una novela anglosajona los episodios de heroísmo y sacrificio están adornados con intensidad. El héroe es capaz de superar todas las dificultades con el único objetivo de acabar con el malo, cuando proceda, y que la gente que depende de él salga con bien del trance. Si embargo, estos héroes de corte ruso ven la vida casi con apatía, considerando la sucesión de desgracias como algo inherente a la naturaleza de la vida a la que es difícil oponerse, y que únicamente ha que tomar como una sucesión de decisiones entre las que la más óptima es la única posible.

Así, los esfuerzos por detener la Ola son constantes y sostenidos, no hay nada épico en ellos, solo un sistemático proceso de métodos cada vez más desesperados por pararla. Igualmente, en el abordaje de la Tariel, cuando la tripulación decide quienes viajarán en ella, basándose únicamente en razones de edad esto es, lactantes con sus madres, niños y adolescentes, los padres y espectadores ocasionales se resignan a ello y solo algunos tímidos esfuerzos por incluir a algún pasajero extra intentan saltarse esa regla.

Acostumbrados al punto de vista anglosajón de la ciencia-ficción, el acercamiento a los temas habituales de la misma desde otros enfoques y otros referentes culturales siempre resulta enriquecedor, hacen ver que las cosas no tienen porque estar siempre inscritas dentro de las mismas pautas, y que hay muchas soluciones posibles a los grandes problemas a los que se ve enfrentada la humanidad.

© Francisco José Súñer Iglesias, (697 palabras) Créditos