Cara a cara
Entrevista con Raúl Gonzálvez del Águila; Grupo AJEC
por Francisco José Súñer Iglesias

Ya ha pasado un tiempos desde El Melocotón Mecánico ¿Cuantos años?

Muchos... pero no los bastantes como para que se me hayan pasado las ganas de seguir metido en el ajo. El Melocotón Mecánico empezó en 1998, así que en 2012 se cumplen 14 años desde aquella época.

Fundar un fanzine (o una web, o un blog) es fácil, casi no hay más que pensarlo y hacerlo, pero a la larga pocos proyectos sobreviven, y menos aún dan el salto al ámbito profesional. En vuestro caso ¿fue una decisión meditada o simplemente la inercia de algo que creció por si mismo?

Desde luego, fue algo que fue surgiendo por sí mismo, poco a poco. Aún hoy veo con distancia que de aquel modesto fanzine con apenas 100 ejemplares de tirada, AJEC tenga ahora mismo casi 140 libros editados entre papel y ebook, y me parece sorprendente lo que ha llegado a crecer. Una vez que la editorial tomo forma propia, desde luego hubo una meditación, pero en ningún momento de los primeros años, pensé en llegar a esta cotas actuales.

¿Qué es lo que os resultó más difícil de pasar del puro amateurismo a gestionar una editorial con todas las de la ley?

Desprenderse de ese amateurismo con el que encaré los primeros años de la editorial; hay cosas que están muy bien para llevar un fanzine, pero que no valen para llevar adelante un proyecto de mayor envergadura. Durante los primeros tiempos me llevé muy sonoros golpes, que a más de uno le habrían hecho abortar el proyecto (y con razón). Yo intenté seguir adelante, aprender de los errores, y seguir trabajando duro; aunque nadie nace sabiendo, soy muy consciente de que pude hacer las cosas mucho mejor desde el principio. Por fortuna creo que pude rectificar a tiempo, y sigo trabajando para cometer cada vez menos fallos en la editorial y los libros que edito.

Ciertamente los inicios de la editorial estuvieron llenos de una enorme cantidad de comentarios adversos, algunos al borde de lo insultante. ¿qué hay que hacer para sobreponerse a tanta crítica no ya negativa, sino con clara intención de hacer daño?

Aprender de los errores, sacar de cada crítica y comentario negativo lo que había de positivo en ella y aplicarlo. Es cierto que se hicieron cosas mal en los primeros momentos, pero no es menos cierto que a raíz de aquellos fallos se generó una corriente de criticar hasta los más mínimos errores. Yo he visto críticas de libros de AJEC crucificados por fallos más o menos normales (que cualquier otra editorial puede cometer), y libros de otras editoriales, igual o peor editados, que las críticas no mencionaban ni de pasada.

En cualquier caso, salvo críticas realmente malintencionadas, o ya preconcebidas de forma negativa desde antes de ponerse con el libro, la mayoría considero que estaban hechas desde una óptica constructiva, y como tal me las tomé para desechar errores y seguir mejorando.

Una vez con la editorial en marcha ¿cómo se pasa de editar a prometedores autores españoles a presentar estrellas de corte internacional?

Ofreciendo dinero a los agentes... es la única manera (. En cualquier caso, lo que para los aficionados a la ciencia-ficción o fantasía (salvo excepciones, claro), son estrellas internacionales, para las agencias que gestionan los derechos de esos autores para España, son autores más bien de perfil bajo si los comparamos con el resto de autores de su catálogo. Hasta cierto punto es fácil (que no barato), contratar autores más o menos punteros en la ciencia-ficción o fantasía, salvo que formen parte de un fenómeno (como Martin), o tengan un gran peso en el imaginario popular (como Dick o Asimov). Se puede mantener una editorial editando ambos tipos de libros, y buscando un equilibrio entre autores nacionales (noveles o no), y extranjeros más o menos reconocidos.

El fascinante mundo de las agencias. Sonado fue el asunto del año pasado con Greg Egan. Al final todo acabó en un fallo de comunicación ¿es siempre así de difícil o fue una circunstancia puntual?

Fue una circunstancia puntual, motivada por un error mío, no hay que negarlo. Obviamente una agencia ha de velar por el interés de sus autores y representados, pero en ocasiones llevan demasiado lejos ese celo, que no es reprochable, aunque quizá incómodo en ciertas ocasiones.

Otro asunto espinoso con el que tropieza cualquiera que se lance al mundo de la edición es el de la distribución. ¿lo tenéis totalmente resuelto o es el vía crucis que aseguran casi todos los editores?

Con un volumen de decenas de miles de libros editados anualmente por cientos de editoriales, hoy en día el papel del distribuidor es fundamental si queremos llegar a un público más o menos mayoritario. El problema de las pequeñas y medianas editoriales es que a todos nos gustaría ver nuestros títulos en montones gigantes en las librerías a lo Dan Brown y compañía, y eso es imposible. Mientras haya libros en papel, y librerías para venderlos, ha de existir el nexo de unión entre estas y el editor.

Otra cosa es rara vez estemos satisfechos con la distribución, está claro. No todos los títulos van a distribuirse al 100%, ni toda la tirada se va a vender inmediatamente, y eso hay que aceptarlo. Con mi actual distribuidor estoy relativamente satisfecho, pero indudablemente podría mejorarse y mucho la actual distribución; por ello hay que estar siempre pendiente de cualquier detalle, de pequeñas librerías, de mantener las líneas abiertas con las librerías (en mi caso, principalmente con las especializadas en literatura fantástica), y presiona al distribuidor para que haga hincapié en tal zona, o se asegure que llegan libros a tal otra... y es una lucha constante y continua, pero este trabajo está planteado así en estos tiempos y hay que aceptarlo.

Durante mucho tiempo se criticó (critiqué) duramente la calidad de vuestras ediciones. Esa época parece pasada, al menos los últimos libros están maquetados con bastante acierto, ¿cómo aprende el editor a corregir esos defectos?

A base de trabajo, recibir críticas de críticos y lectores que señalan los fallos, y corregirlo todo en la medida de lo posible. Creo que desde que empezó la editorial hasta hoy ha habido un salto cualitativo importante en cuanto a la edición en sí, pero soy consciente de que siguen existiendo fallos, y procuro trabajar sobre eso cada día. También tiene que ver el número de libros editados; la editorial la llevo adelante yo solo, prácticamente, y si edito 30 libros al año no puedo dedicar todo el tiempo necesario para que salgan perfectos. Ese es uno de los motivos por que el año próximo reduciré la edición de títulos, y así poder prestar más atención a cada uno de ellos en todos los aspectos.

Al respecto, ¿qué quisieras cambiar de tu forma actual de trabajar?

Básicamente, dedicar más tiempo a cada título, tanto en preparación como en promoción, como he comentado antes. Debido a la publicación de autores nacionales en gran medida, el trato directo con el autor se hace patente a lo largo de todo el proceso de edición, pero sigue siendo necesario que como editor me implique más en cada uno de los libros de autores españoles. Así pues, ese es el reto que tengo, hacer que la sinergia entre autor y editor sea lo más fructífera posible.

El tema de la piratería es espinoso, por un lado se justifica a causa de los precios elevados de los libros, aunque por otro existe cierto cinismo porque se piratea igualmente sean los libros baratos o no. Además de la línea electrónica que tenéis en marcha, de la que hablaremos luego ¿entra dentro de los planes editoriales alguna colección de precio reducido, o las condiciones de contratación e impresión de las obras lo hacen poco viable?

De momento no hay previsto a corto o medio plazo una colección de bolsillo propiamente dicha; en su momento Albemuth nació como libros de bolsillo, pero los costes de producción (en algunos casos, similares a libros de mayor tamaño para las tiradas que manejaba), y la reducción de la distribución de ese formato me hizo cambiarlo. Puede que en este 2012 se lance algún título ya editado en una reedición de prueba, pero de momento es todo.

Hablando de colecciones ¿con qué criterio arrancas una nueva colección o porqué un libro va a parar a una u otra?

Sobre todo por la temática, claro. Ahora mismo las colecciones están divididas por géneros (ciencia-ficción, fantasía, terror y novela negra, slipstream). Aunque con la hibridación que hay en muchas obras también depende de mi criterio personal, y de dónde crea que va a funcionar mejor la obra de cara a la distribución y al público.

En el mundo anglosajón el publisher tiene el cometido de «fabricar», y distribuir el objeto libro mientras que el editor trabaja en colaboración con el autor, dándole perspectiva sobre la obra y ayudándole en los momentos difíciles. ¿Cómo trabajáis con los autores? ¿Trasladas directamente al papel las obras aceptadas o también hay una labor de «postproducción»?

Depende del libro; ya llevo editados más de 100 libros de autores españoles e hispanoamericanos y ha habido de todo. Desde libros que a mi juicio no necesitaban ninguna revisión de editor, hasta libros en los que la idea y el estilo eran buenos, pero había cosas mejorables, y así lo he trabajado con los autores. Cuando hago labor de editor (al estilo anglosajón) es mucho más satisfactorio para mi; por supuesto me puedo equivocar, pero la experiencia creo que hace mucho para ver y corregir defectos en las obras que llegan. Normalmente los autores noveles (salvo alguna excepción) son los que necesitan un mayor pulido, o número de cambios; en los autores con más experiencia o consagrados con los que he trabajado —aunque también ha habido casos— en general sus obras ya daban el nivel de exigencia que pido para AJEC.

Hay una curiosa tendencia entre los escritores, al menos con los que trato en el Sitio, y es que los autores experimentados suelen ser más tolerantes con las rectificaciones y receptivos a las sugerencias que mucho primerizo que cree haber dado a la primera con la Piedra Filosofal Literaria ¿tienes muchos problemas en ese sentido?

Lo cierto es que no; generalmente los autores noveles con los que he trabajado, y les he sugerido mejoras o ciertas indicaciones, las han tomado a bien, e incluso posteriormente me han reconocido que les ayudó a terminar de definir y pulir su obra, que es la misión del editor: dar al lector la novela publicada de la mejor manera posible. Igualmente, con algún veterano, si hemos tenido que revisar o retocar parte de la obra no ha habido mayor problema por su parte. Sí que tuve problemas con algunos autores en la época del fanzine; pero supongo que a la hora de publicar por primera vez, un autor es más receptivo, y a fin de cuentas, la experiencia de los años siempre es un grado.

Ya has comentado que en el futuro vas a reducir el ritmo de publiación para centrarte más en la calidad de las ediciones. Además de esto ¿qué otros planes editoriales tienes?

Centrarme en la edición de ebooks; es un mercado a pesar del crecimiento que tiene aún casi virgen y las pequeñas editoriales tenemos aún margen suficiente para posicionarnos y buscar un nicho antes de que las grandes corporaciones vengan a por esta parte del pastel.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.906 palabras) Créditos