BRECHA NUCLEAR
BRECHA NUCLEAR Charles Stross
Título original: Missile Gap
Año de publicación: 2008
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Arrakis Ficción nº 10
Traducción: R. Golzálvez, M. P. San Román, D. Meléndez
Edición: 2012
ISBN:
Precio: 15 EUR

Curiosa antología en la que encontramos tres relatos de Charles Stross en los que se mezcla la pura ciencia-ficción con algo que podríamos llamar fantasía racionalizada en la línea de JONATHAN STRANGE Y EL SEÑOR NORRELL. No es tanto que en los relatos de Stross la magia corretee desbocada página a página, sino que está tratada como un fenómeno común, al nivel del electro magnetismo o la física nuclear. La Tierra, o al menos una copia de ella, es reproducida fielmente en un mundo plano, los horrores de Lovecraft son encerrados en jaulas como vulgares lagartijas, los demonios son usados para dar a las computadoras un remedo de inteligencia artificial.

Stross lo hace lo suficientemente bien como para que estos otros fenómenos se integren en la narración si que en modo alguno chirríen. Suelo ser contrario a este tipo de mezclas de géneros, la componente práctica y utilitaria de la ciencia-ficción no suele encajar bien con la más relajada forma de tomar las cosas de los fenómenos mágicos o sobrenaturales, sencillamente chocan entre ellos y su grado de compatibilidad no es precisamente alto. El truco es no dar mayor importancia al origen del fenómeno, considerarlo parte de un orden natural alternativo y no pretender hacer de él el eje principal de la narración.

Así, en el primer relato, BRECHA DE MISILES, nos encontramos con que de la noche a la mañana todos los continentes de la Tierra reposan sobre un inmenso disco perdido en mitad del espacio, alrededor de los continentes, separados por inmensas distancias, hay otra serie de continentes que pudieran ser de otros mundos. Nada puede salir del disco, los cohetes no pueden alcanzar la velocidad de escape necesaria y los límites de ese mundo plano son simplemente inalcanzables. La época que elige Stross para este prodigioso traslado es a principios de los 60, en plena guerra fría lo que le da oportunidad de hacer intervenir a toda una serie de famosos personajes: desde Carl Sagan hasta Yuri Gagarin, intervienen en las diversas investigaciones que Estados Unidos y la Unión Soviética, desde la paranoia del momento, realizan para intentar comprender que ha ocurrido y donde ha ido a parar la humanidad.

El relato ganó el premio Locus de novela corta en el 2007, y aunque ciertamente acumula suficientes méritos para ello, también da la impresión de que iba a ser una obra más larga y Stross, por algún motivo, no completó más que una parte. No solo son los múltiples hilos abiertos y sin cerrar, algunos de ellos con un potencial de lo más interesante, además el final es abrupto y muy poco inspirado, como si tuviera prisa por quitarse de encima la novela. Excepto por eso, un relato y un escenario más que interesantes.

Las innombrables pesadillas lovecraftianas aparecen en UNA GUERRA MÁS FRÍA. Alguien, en algún momento, pensó que los shoggoths podrían ser una buena arma táctica y empezó a encerrarlos en jaulas y lanzarlos contra el enemigo sin mayores complejos, en vista del éxito otro alguien consideró más que interesante poder controlar otras criaturas venidas de más allá de los portales y... el resto es fácilmente imaginable, pero es mejor leerlo. En este caso la guerra fría que propone Stross no solo está poblada de armas nucleares de una potencia inimaginable, sino también de criaturas que se arrastran. La mención a personajes como Oliver North o el propio Sadam Hussein sitúa la acción en la época del escándalo Irán-Contra y la guerra Irán-Irak (de hecho los iraníes tienen un papel destacado en la narración), sin embargo, sobre todo resulta curiosa la descripción de los modos de actuar de los servicios secretos yankis, y como les superan unas circunstancias que están más allá de su control.

Por ultimo, EN LA LOQUERÍA un oscuro agente de una olvidada organización secreta llamada La Lavandería, es enviado por su superior a investigar que está ocurriendo en La Loquería, una institución donde se recluyen a los agentes de campo afectados por algún accidente taumatúrgico. Stross conjuga las pequeñas conspiraciones burocráticas, las miserias de los agentes de ínfimo rango, el miedo a los desahucios y el anhelo de la libertad para ofrecer un relato de corte casi humorístico en el que demonios encerrados en viejos computadores de válvulas y enfermeras robóticas más parecidas a daleks que a solícitas cuidadoras. En algún momento llega incluso a recordar al Lem de LA INVESTIGACIÓN, por la naturaleza casi absurda de la misión.

© Francisco José Súñer Iglesias, (742 palabras) Créditos