BATTLESHIP
BATTLESHIP EE. UU., 2012
Título original: Battleship
Dirección: Peter Berg
Guión: Erich Hoeber, Jon Hoeber
Producción: Sarah Aubrey, Peter Berg
Música: Steve Jablonsky
Fotografía: Tobias A. Schliessler
Duración: 131 min.
IMDb:
Reparto: Taylor Kitsch (Alex Hopper); Liam Neeson (Admiral Shane); Brooklyn Decker (Samantha); Alexander Skarsgard (Stone Hopper); Rihanna (Raikes); Jesse Plemons (Ordy); Tadanobu Asano (Nagata); John Bell (Angus); Peter MacNicol (Secretario de Defensa)
Comentarios de: Mario Moreno Cortina

Peter Berg es uno de esos directores de guardia de los que hay varias docenas en Estados Unidos y de los que se echa mano para proyectos en los que hay demasiado dinero en juego para hacer apuestas arriesgadas. Se nota que sacó buenas notas en todas las asignaturas en la Escuela de Cine y no se fumó ninguna de las clases. En cambio, en los clubs de debate sobre Tarkovsky y el cine iraní le están esperando todavía. Y les voy a decir una cosa: es una auténtica pena que este muchacho tenga las mismas inquietudes intelectuales que Paquirrín, porque tiene un estilo visual muy potente que se queda algo cojo cuando no hay nada que contar detrás. Para que nos entendamos, Peter Berg es lo que Michael Bay cree que es y no es ni será nunca.

Lo demostró en LA SOMBRA DEL REINO (2007) una película que no sólo podría haberse titulado CSI Riad tranquilamente, sino que habría ganado mucho con ello, ya que se estrenó en medio de la cansina moda hollywoodiense de yo tampoco voté por Bush (pero me callé como las putas) No solo la campaña promocional de la película, incluso sus interesantísimos títulos de crédito daban a entender que estábamos ante una película de corte político que iba a meternos en los trapos sucios del socio más incómodo de Estados Unidos. Con permiso del Reich kosher, claro. Pero claro, la campaña no era obra de Berg y, sospecho, los títulos de crédito tampoco. Él no hubiera podido afrontar una película de ese estilo porque, para empezar, no creo que sepa dónde está Arabia Saudí. A cambio, nos ofreció una aceptable película de acción con un estupendo tiroteo final. A mí me vale.

Porque a Peter Berg se le ve a gusto en proyectos sencillos de entretenimiento, con guiones lineales y personajes sin complejidades que le permitan desplegar su pirotecnia sin obstáculos. Como HANCOCK (2008).

O BATTLESHIP.

La idea que dio origen a la película no podía ser más idiota: llevar al cine el juego de Hasbro del mismo nombre, que en nuestro país conocemos como Hundir la flota (vamos, los barquitos de toda la vida). Creo que todos chasqueamos la lengua cuando tuvimos la primera noticia del proyecto. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Piedra, papel, tijeras? Sin embargo, parece que Peter Berg no se arrugó y se sacó un as de la manga: una de las dos flotas combatientes es extraterrestre. ¡Zas, en toda la boca! El proyecto invendible de repente se apuntaba a la moda de las invasiones alienígenas y era vendible. Alguien debió pensar que Berg no era tan tonto como parecía.

No sé si han leído alguna de las críticas que circulan por Internet sobre BATTLESHIP. A mí me hacen mucha gracia. Prácticamente todas coinciden en que la película es vacua, mala, idiota, no tiene guión, es patriotera, simple... No seré yo quien niegue ninguna de las acusaciones. Pero me pregunto qué narices pensaban que iban a ver esas personas cuando compraron la entrada de cine. Es decir, seguro que mucha gente fue engañada a ver LA SOMBRA DEL REINO. Pero ¿BATTLESHIP? ¿En serio? O hay mucho incauto al que engatusan para ir al cine o no me lo explico (Vaaale, si me lo explico, pero me lo callo, ya estoy mayor para broncas tontorronas y que cada cual haga lo que quiera con su conciencia).

Vamos con la película. Todo en ella es excesivo y previsible y me habría decepcionado mucho si no hubiera sido así. Nadie quiere sorpresas en una montaña rusa, ¿no es cierto? Esto es lo mismo. El guión cumple los mínimos para que los actores tengan algo que decir y una justificación para ir del sitio A al sitio B. Todos los elementos están pensados para conseguir una complicidad glandular del espectador: el estruendo de los cañonazos, las chicas guapas en uniforme (Rihanna está preciosa) y la música de AC/CD a todo trapo.

Me sorprendió todo el concepto de los alienígenas, su naturaleza y la justificación del enfrentamiento en el mar. Para ser una película tonta de invasiones, Berg nos ofrece unos alienígenas de los que apetece saber más y que darían para muchas más historias. Y repito: para ser una historia tonta de invasiones. En algún momento me gustaría hablarles sobre ese tema y porqué en estas películas todo lo que rodea a los invasores está tan mal explicado y es tan incoherente.

Ninguno de los actores sobresale lo más mínimo. Y no lo digo ya por Liam Neeson, a quien ya estamos acostumbrados a verle en papeles de a ver si me jubilo ya (véase por ejemplo IRA DE TITANES) sino por Alexander Skarsgard, a quien las chicas recordarán porque encarna al vampiro vikingo en True Blood y algunos chicos por la miniserie Generation Kill (claro, él tampoco votó por Bush) Rihanna ha sido contratada para arrastrarnos a los pervertidos al cine. Y Taylor Kitsch es un soso encantador que no molesta demasiado.

Se ha dicho que la película se hace larga. Yo creo que tiene buen ritmo, aunque en la parte central hay algunos momentos de anticlímax que podría haber evitado un director que también fuera buen narrador. Obviamente, el aspecto visual es el que contiene los mayores méritos del film. En particular, cierto duelo final penol contra penol, que diría el capitán Jack Aubrey, que es con mucho la mejor escena.

Mi consejo es que se lleven a sus hijos al cine para ver BATTLESHIP. Si a ustedes no les gusta, casi seguro que ellos la disfrutarán. Y, si no, al menos que escuchen a los AC/DC, que siempre es bueno preocuparse por la educación de los pequeños.

© Mario Moreno Cortina, (948 palabras) Créditos