VISITANTE DEL ESPACIO
VISITANTE DEL ESPACIO John W. Campbell
Título original: Who Goes Here?
Año de publicación: 1948
Editorial: Fantaciencia
Colección: Ciencia-Ficción
Traducción: José A. Milestone
Edición: 1976
Páginas: 135
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Jorge Vilches

Al leer un relato de ciencia-ficción que tiene más de cuarenta años, una de las primeras cosas que se piensan, o te dicen, es sí habrá envejecido con el tiempo, si se habrá pasado o caducado perdiendo su fuerza. En este caso, además, el relato de John W. Campbell Jr. tiene que sufrir la comparación con la película EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (1951), dirigida por Christian Nyby y producida por Howard Hawks, y su remake, LA COSA (1982), de John Carpenter. La verdad es que no ha envejecido demasiado, ni sale perdiendo con la comparación. La película de Nyby y Hawks está ligeramente basada en la historia de Campbell, y la de Carpenter, pegada más al texto, tiene unos efectos especiales muy antiguos.

WHO GOES THERE? aborda el tema de la adaptación natural a ambientes hostiles, lo que es una cuestión frecuente en la ciencia-ficción. Nos encontramos, por tanto, con una especie alienígena que trata de sobrevivir de cualquier forma, lo que suele ser en estos casos a costa del hombre. Este escenario permite una atmósfera adecuada para combinar con eficacia el terror y la ciencia-ficción. La sensación que deja es muy peculiar, porque el extraterrestre no es un malvado, sino que su naturaleza le impulsa a la supervivencia. No se trata de un cazador tipo predator, que viene a la Tierra por deporte, sino que sigue lo que su código genético le indica. Estamos entonces ante tipos como Ixtl, el octavo pasajero que crea Van Vogt y que recreó Ridley Scott.

La historia parte de un descubrimiento, como tantas otras después. Una base científica en el polo, que tiene la intención de estudiar el magnetismo, encuentra una nave espacial que es como un submarino sin cabina. Lleva congelada 20 millones de años. Lo que allí encuentran les lleva a aventurar que la nave cayó ahí, el tripulante salió y a los tres metros se congeló. Los expedicionarios quieren sacar la nave a la superficie, pero le ponen una carga excesiva que la hace explotar. En la excavación encuentran el cuerpo del alien, pero sin querer le clavan un hacha de bronce en la cabeza.

Los diálogos y debates entre los miembros de la expedición, con sus dudas, miedos y razonamientos son perfectos para conseguir ese ambiente de terror e inquietud. No saben qué hacer con él. El alien se va descongelando, como un mamut encontrado en Siberia dice uno de ellos, y deja ver tres ojos encarnados y ese cabello azul que parecen unos gusanos que se arrastran. Para culminar el look, el alien tiene tentáculos que le salen de la base del cuello. Y efectivamente, una vez vuelto a la vida, el alien puede cambiar de forma y parecer un hombre o cualquier animal, y esperar el momento de matar y comer.

Los expedicionarios no saben, en consecuencia, si el hombre que tienen al lado es el alien. El misterio se va desvelando como si fuera un acertijo detectivesco, una novela de Agatha Christie. El alien de Campbell es inteligente y busca el contacto con su planeta, y en esta situación llega el sorprendente final. No lo contaré, como hago siempre, pero no esperéis que sea como en las películas.

© Jorge Vilches, (536 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Imperio Futura el 13 de febrero de 2011
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