EL LÍMITE DEL MUNDO
EL LÍMITE DEL MUNDO Joan D. Vinge
Título original: World´s End
Año de publicación: 1984
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Arrakis número 6
Traducción: Silvia Leal
Edición: 2011
Páginas: 220
ISBN:
Precio: 15,50 EUR

Esta novela un a modo de continuación de REINA DE LA NIEVE, no sigue las vicisitudes de Luna, ya aislada en Tiamant, sino las de BZ Gundhalinu, inspector de policía que durante su estancia en el planeta había mantenido una apasionada relación con ésta.

La acción se traslada al planeta Cuatro, un lugar muy poco acogedor regido tiránicamente por la Compañía y administrado por una casta tan indolente como corrupta de empleados de la misma. Los motivos para que BZ viaje hasta allá son diversos, y para nada tienen que ver con su labor policial. Al contrario, se trata más bien de un periodo sabático con el que por un lado intenta deshacerse de la presencia del recuerdo de Luna, y por otro encontrar a sus hermanos, perdidos en el Límite del Mundo, una especie de infierno dentro del infierno que es Cuatro.

La primera parte de la novela resulta ágil y ciertamente interesante. Aunque se centra en las aventuras de BZ en Cuatro, también describe el funcionamiento de la sociedad kharemoughi, una mezcla de costumbres tribales, estructura feudal y alta tecnología, que ha conseguido dominar, aunque sin controlar de una forma explícita, la Hegemonía. Esa estructura ha sido la que ha expulsado a BZ de Kharemough y entregado el patrimonio familiar a sus hermanos SB y HK, menos capaces e interesados que él en mantener la buena salud de esas posesiones, pero favorecidos por las leyes sucesorias.

Joan D. Vinge describe las primeras semanas de estancia en Cuatro y el viaje hasta el Límite del Mundo de BZ con precisión y soltura, no se entretiene en interminables enredos como lo hizo en REINA DE LA NIEVE, cuenta con crudeza las condiciones inhumanas en las que viven los habitantes de Cuatro, la indiferencia interesada con la que son tratados por los empleados de la Compañía, a su vez viviendo un miserable estado de semi-esclavitud, y los múltiples peligros de un planeta que se mantiene, en su mayoría, en estado salvaje. Tampoco se hacen simpáticos Ang y Spadrin, los compañeros de viaje de BZ. El primero un buscador de mineral al borde de la locura y el segundo un asesino confeso que resulta ser de todo menos un agradable compañero de viaje.

En ese sentido resulta notable como Joan D. Vinge consigue retratar en apenas tres personajes enfrentados a condiciones límite toda una sociedad esclavista. Ang, el jefe y promotor de la expedición permanece como la autoridad suprema, el dicta las normas y mientras estas sean cumplidas con in mínimo rigor se desentiende de sus acompañantes. Spadrin, sádico y despreocupado, se entretiene martirizando a un pasivo BZ que, si bien es fácilmente identificado por su torturador como oficial de policía, sufre pacientemente las continuas vejaciones a las que es sometido, en un a modo de penitencia por todos sus errores pasados, y sobre todo, porque cada día que pasa le acerca más a El Límite del Mundo.

La segunda parte de la novela se hace, no obstante, confusa. El Límite del Mundo está a las orillas del Lago de Fuego, un enorme lago de lava candente de una extraña naturaleza que retuerce el tiempo y el espacio a su alrededor, con esas premisas muchos de los sucesos que se desarrollan se hacen confusos y en muchos casos carecen de sentido. Puede que ese sea un efecto deliberado para transmitir la confusión y desconcierto de los personajes, pero llega a hacerse pesado. Afortunadamente la novela es corta (al menos para lo que se estila actualmente) y ese pasaje apenas ocupa algo menos del tercio final, y el misterio se resuelve satisfactoriamente, al menos para la mayoría de los personajes.

Muy lejos de la cuasi soporífera REINA DE LA NIEVE, EL LÍMITE DEL MUNDO es una aceptable novela de aventuras, con una buena construcción de personajes y algunos altibajos, que como digo, no están del todo fuera de lugar si se entienden como parte del argumento.

© Francisco José Súñer Iglesias, (654 palabras) Créditos