TODOS SOBRE ZANZÍBAR
TODOS SOBRE ZANZÍBAR John Brunner
Título original: Stand on Zanzibar
Año de publicación: 1968
Editorial: Planeta DeAgostini, S.A.
Colección: Biblioteca Ciencia Ficción, 23
Traducción: Jesús Gómez García
Edición: 2006
Páginas: 633
ISBN:
Precio: 7 EUR

Con TODOS SOBRE ZANZIBAR siempre me había pasado una cosa curiosa: pensaba que el sobre del título indicaba hacia», una acción invasiva, una carrera al límite sobre Zanzíbar en busca de algún recurso escaso. Sin embargo, el verdadero significado de ese sobre es en. La isla de Zanzíbar es utilizada por Brunner como unidad de medida para mostrar una tierra superpoblada y al borde del colapso. Brunner propone que para el 2010, si toda la población de la Tierra permaneciera apretujada en posición de firmes, cabría exactamente en la isla de Zanzíbar. Esto en el arranque de la novela. Al final hasta los 1.700 kilómetros cuadrados de la isla se han quedado pequeños.

Lo cierto es que durante los años 60 y 70 la superpoblación era considerada uno de los problemas más acuciantes a los que tenía que enfrentarse la humanidad en el futuro inmediato. Las noticias de las hambrunas en África y Asia eran más que frecuentes, y en los foros internacionales se discutía como atacar y prevenir el problema. No se en que quedó todo aquello (además del trabajo constante de la UNICEF, la FAO y ONGs varias) pero parece ser que el problema ha quedado conjurado porque no se ha vuelto a hablar del mismo. ¿Cuánto tiempo hace que no escucha la palabra superpoblación? Personalmente, hace décadas, y no porque haya dejado de haber hambrunas y guerras, sino porque ahora la moda en lo que respecta al catastrofismo planetario es el bendito cambio climático, que si nos atenemos a los datos mondos y lirondos, parece ser que haberlo, haylo, pero considerarlo de origen antropogénico, como artículo de fe indiscutible (pobre del que diga lo contrario, añorará la benevolencia del Santo Oficio) tiene todo el aspecto de ser consecuencia en ese sentimiento de culpa que la sociedad occidental va arrastrando desde la desconolización de siglo pasado. Pero claro, es más cómodo sentirse culpable por un kilo de CO2 arriba o abajo que por el hambre y frío que pasan los pobres negritos.

Cuando se escribió esta novela esto no era así, y se consideraba muy seriamente el colapso planetario si la población superaba cierto punto. Ha quedad claro que eso no fue así, al menos en aquel cierto punto, pero las posibilidades que plantea Brunner son lo bastante escalofriantes. En unos Estados Unidos atiborrados de ciudadanos, desde la selección genética hasta la eugenesia pura y dura como método de control de población, todo vale con tal de que ésta no pase de un nivel aceptable. Naturalmente no todo el mundo está de acuerdo con ese estado de cosas y las revueltas, el terrorismo indiscriminado y guerras y más guerras, están al orden del día.

En esto, el la costa oeste de África, el diminuto y paupérrimo estado de Beninia llama la atención de la multinacional Técnicas Generales. Resulta ser un país extraño, apenas tiene recursos para dar de comer a su población autóctona, pero no obstante mantiene una nutrida población de refugiados de los conflictos de los países vecinos. Ese aparente punto de conflicto no lo es tal, y benineses y refugiados viven con tanta armonía como apreturas. Su historia es más o menos similar, invada en algún momento del siglo XVIII por esclavistas musulmanes del norte, éstos no solo no hicieron esclavo a nadie, sino que se quedaron a vivir allí tranquilamente. En el siglo XIX, Los colonizadores británicos tampoco consiguieron sacar de sus casillas a los indígenas, y acabaron marchándose fundamentalmente por aburrimiento.

En la otra punta del mundo, en Yatakang, una república del sudeste asiático, la ingeniería genética de mano del notable genetista Profesor Doctor Sugaiguntung ha alcanzado altas cotas de refinamiento, lo que pone nervioso al gobierno de Estados Unidos que con su habitual sutileza hace todo lo posible para neutralizar el potencial del enemigo.

Con todos estos mimbres y algunos más Brunner teje una inquietante perspectiva de lo que podría ser un mundo con un exceso de población y unos controles, cuando menos oscuros, sobre los mecanismos de poder y las grandes multinacionales, pero ni siquiera estos son omnipotentes, enfrentados a fuerzas que pretenden dominar pero que en realidad no comprenden derivan a ciegas hacia los objetivos marcados sin que las evidencias de que lo más simple puede ser un obstáculo insalvable para lo que se proponen, a pesar de los ingentes recursos dedicados.

© Francisco José Súñer Iglesias, (722 palabras) Créditos