Crónicas CienciaFiccionísticas, 40
Los viajes de la nave espacial Enterprise
por Guillermo Ríos Álvarez
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Así como la ciencia-ficción se hizo más madura en el mundo de los cómics, y más compleja en la literatura, en la televisión sucedió algo similar. Hubo programas intrascendentes por supuesto (Mi marciano favorito por ejemplo), pero también los hubo con un enorme contenido narrativo. El programa Dimensión desconocida mezclaba historias fantásticas de todo tipo, siempre bajo la atenta vigilancia de Rod Serling, quien velaba porque las historias tuvieran calidad y peso específicos; y entre las historias explotadas por Serling, varias de ellas se adscribían a la ciencia-ficción. También merece mención el infatigable productor Irwin Allen, innegable rey de la ciencia-ficción aventurera en la televisión de su época, que se atrevió con la exploración submarina (Viaje al fondo del mar), la aventura planetaria (Perdidos en el espacio), los viajes en el tiempo (El túnel del tiempo) o el conflicto de humanos pequeños contra humanos grandes (Tierra de gigantes). Pero sin lugar a dudas, el faraón de la ciencia-ficción televisiva en la época es Gene Roddenberry y su majestuosa Viaje a las estrellas.

Gene Roddenberry quiso desarrollar una serie televisiva de ciencia-ficción que fuera al mismo tiempo una space-opera aventurera, y una que le hincara el diente a complejos conceptos éticos y filosóficos. Crearla no fue sencillo. El primer piloto de Viaje a las estrellas fue rechazado porque los ejecutivos de la cadena lo consideraron demasiado cerebral. Un segundo piloto fue encargado, y la serie fue lanzada al aire en 1967. Roddenberry no escatimó en recursos creativos, y se rodeó de un equipo de guionistas conformados por los mejores escritores de ciencia-ficción por entonces en activo: el listado incluye nombres fundamentales como Harlan Ellison, Fredric Brown o Robert Bloch.

Star Trek
Star Trek

El concepto de la serie original es bastante sencillo y flexible (en series posteriores se haría más complejo). Es el siglo XXIII, y el universo conocido es controlado por la Flota Estelar, una de cuyas naves es el Enterprise. Cada capítulo muestra una peripecia distinta que la tripulación del Enterprise debe afrontar y resolver. Hasta ahí podría ser una space opera vulgar y corriente, pero Roddenberry quiso evitar el esquema héroe versus villano y darle en cambio un enfoque más humanista. De partida, la ciencia y la diplomacia tenían tanta importancia como la fuerza bruta o el poderío armamentista para resolver situaciones conflictivas: los héroes no sólo debían ser fuertes y poderosos, sino además inteligentes. En segundo lugar, la tripulación del Enterprise rompía con el estereotipo de que los héroes espaciales debía ser varón, blanco, rubio y americano: aunque el protagonista más o menos lo fuera, dentro de los personajes importantes de la tripulación habían mujeres, negros, japoneses, asiáticos... incluso un extraterrestre de la raza vulcano. Las audiencias más conservadoras de 1967 no estaban preparadas para esto, pero el grueso del público, más sensibilizada hacia los temas relacionados con los derechos civiles, reaccionó de manera favorable. En tercer lugar, la serie era tecnooptimista, con una visión amigable de la tecnología y sus potenciales para mejorar la vida humana. Se ha acusado a Viaje a las estrellas de ser demasiado idealista a ratos, y probablemente dicha crítica tenga razón, pero este enfoque inteligente y optimista ayudó a convertirla en una de las series de ciencia-ficción con mayor contenido de conceptos e ideas en la historia de la televisión.

La reacción frente a Viaje a las estrellas fue en general positiva, y no sólo dentro del fandom de la ciencia-ficción que se suponía era el target original, sino también entre audiencias más amplias. La primera temporada fue muy exitosa, pero la segunda experimentó una declinación en la audiencia. La cadena televisiva optó por cancelarla, y entonces ocurrió lo que hasta la fecha era impensado: los fanáticos, lejos de dejarse tratar como borregos, bombardearon de cartas a la emisora. Sorprendidos, el canal decidió dar luz verde a una tercera temporada, pero para terminar de matar la serie, le redujeron significativamente el presupuesto, y la movieron para el horario del viernes en la noche, tradicionalmente considerado como veneno para la audiencia de cualquier serie. El resultado fue su cancelación, después de una tercera temporada significativamente más pobre que las anteriores dos.

Star Trek, la película
Star Trek, la película

Pero Viaje a las estrellas no murió. Fue reemitida con posterioridad, durante la década de 1970, y como resultado se sumaron nuevos fanáticos, muchos de los cuales no tenían edad para ver la serie en su emisión original. Los fanáticos empezaron también a reunirse en convenciones especiales, algo que en esa época era inusitado para una serie de televisión, y granjeándose de paso la imagen de frikis perdedores que desde ese entonces tienen los trekkies, como se llama a los fanáticos. Hubo entonces sucesivos intentos por revivir la franquicia, lo que cuajó finalmente en la película Viaje a las estrellas, de 1979, transformándose así en la primera serie televisiva en saltar al cine, y la primera en hacerlo con su elenco original (a la fecha de escribir estas líneas, este último récord es compartido sólo por Los expedientes secretos X). El desarrollo posterior convirtió a la franquicia de Star Trek en uno de los más conocidos y amplios universos mitológicos de la ciencia-ficción, con once películas para el cine y seis series televisivas (una de dibujos animados) hasta la fecha de escribir esto, por no hablar de los múltiples spin-off en forma de historietas y novelas. Star Trek se consolidó así como uno de los más representativos fenómenos de la ciencia-ficción humanista de la Nueva Ola, y que consiguió sobrevivir a la misma.

© Guillermo Ríos Álvarez, (921 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Guillermocracia el 5 de junio de 2011